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Por el «pacta sunt servanda» electoral

Por el «pacta sunt servanda» electoral
El abogado Jesús Seligrat en la Academia de Jurisprudencia y Legislación, en la qeu es académico de número. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
20/5/2023 06:30
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Actualizado: 20/5/2023 01:15
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Con supremo respeto y cálida reflexión social, considero que, las elecciones legislativas en los Estado Sociales y Democráticos de Derecho, debe prevalecer el principio jurídico de » pacta sunt servanda «, con la pertinente responsabilidad de quienes hayan sido elegidos por el pueblo, por sus mujeres y hombres, para cumplir la magna función-deber de servir a la sociedad.

Resulta evidente, público y notorio, que los pueblos, las mujeres y los hombres prosperan cuando su seguridad económica, seguridad sanitaria, seguridad asistencial, su privacidad, su intimidad son garantizadas, sin demagogias, sin utopías, sin mediatizaciones publicitarias, con integral verdad, justicia y libertad, con garantía jurídica, sustantiva y procesal.

El corazón social y biológico de la tierra es lo suficientemente mayor, para que, en garantía de su derecho humano a la ancianidad, en época electoral y el momentos no electorales, jamás deje de ser «notaria internacional» dando fe pública de lo que, en verdad, sucede en el mundo, necesitado de soluciones preventivas y eficaces ante los graves problemas que sangran la vida, la dignidad y la verdad en los derechos y las libertades de la Humanidad.

Como jurista, bien conozco, que los derechos sociales nacen de la suma de los derechos individuales, económicos, personales y privados, jamás restando derechos ni suprimiendo libertades a mujeres y hombres.

¡Sumar derechos, no restarlos, ni dividirlos, hacen nacer el bienestar social en las mujeres y los hombres!

Los derechos de las mujeres, los derechos humanos, no se defienden haciendo guerra, sino amando, logrando encontrar en los seres humanos, aquello que les une, no aquello que pueda separarlos, distanciarlos o destruirlos.

Las elecciones deben ganarse, no buscando «la contra», sino todo lo que resulte «a favor» de la convivencia, los derechos, las libertades en las mujeres y en los hombres, con el corazón de la razón, la verdad vivencial y leyes legitimadas en la búsqueda de soluciones eficaces, viables y reales, sin demagogias, sin eufemismos y sin ambages.

¡El sí de la verdad, jamás será el no del horror!

CULTURA DE LAS LIBERTADES

Aquellas elecciones legislativas dónde ganen las guerras, los enfrentamientos, los conflictos, siempre perderán los pueblos, lejos de avanzar en derechos y libertades, con nocividad, toxicidad y destrucción de soluciones sanatorias, solvencia sanitaria, seguridad asistencial y protección garante de las libertades, como fuentes de derechos sociales, económicos, individuales, asistenciales, sanitarios y culturales.

La cultura de las libertades, el talento social y la inteligencia institucional, triunfan cuando los distintos grupos político-electorales unen sus programas, sumando derechos y libertades, haciendo del Derecho camino de Justicia, de la libertad manantial creativo de verdad, garantizando la trilogía de poderes.

El derecho humano a una vivienda digna, debe constituir pilar fundamental en toda propuesta o programa electoral, con eficaces soluciones, sin olvidar aquellas mujeres madres de familia y hombres, que por la actual subida de los pagos de los préstamos hipotecarios, no pueden hacerlos frente, no logrando llegar a fin de mes, como seres humanos de riesgo en perder la titularidad de la vivienda, siendo urgente y necesario, solucionar tan nociva indefensión económica, a consecuencia de las últimas subidas que multiplican atrozmente el pago de hipotecas.

¡Evitar desahucios por impagos de hipotecas, debe constituir uno de los asuntos más alarmantemente necesarios de solventar con bancos y entidades financieras, siendo los gobernantes elegidos, los más entregados y obligados a evitar tan grave indefensión económica en mujeres, hombres, jóvenes y ancianos!

La defensa del mundo vegetal, por ecologismo sin vandalismo, resulta a todas luces, tan necesaria, como apremiante resulta necesaria proteger a la tercera y cuarta edad, que malviven situaciones vegetativas, con carencias económicas, asistenciales y sanitarias, aumentando los suicidios por indefensión, indigencia y por injusta y no elegida soledad.

Garantizar el derecho a vivienda digna, garantizar el derecho a la propiedad privada, garantizar la libertad económica, la seguridad sanitaria y asistencial de mujeres, hombres, jóvenes, menores y mayores, resultan necesidades vitales que deben ser cubiertas integralmente, en todos y cada uno de los distintos programas electorales, en aras de una vida y muerte digna en todas y todos los seres humanos.

QUE GOBERNAR JAMÁS SEA «PROFESIONALIZAR EL PODER»

Vivo con la esperanza de que, la política en el mundo, jamás sea arte para engañar a los pueblos, sino magna función-deber para servir a los pueblos, no para servirse de ellas y de ellos, siendo tan noble función, capaz de lograr con seguridad, garantía y legitimidad normativa, eficaces y sanatorias soluciones.

Qué gobernar jamás sea «profesionalizar el poder», sino vocación por servir a los países, a los pueblos, a las autonomías, a las regiones, a las aldeas, con entrega y honestidad.

Como jurista, creo y defiendo la presunción de inocencia, por ello, brindo socialmente, por que la honradez constituya el más necesario estilo de quienes cumplen la funcion-deber de gobernar a los pueblos, a través de las Instituciones Públicas, con el legítimo principio normativo de la «proporcionalidad», sin abusos de Derecho, ni ejercicio antisocial del mismo, evitando que, determinadas instituciones u organismos públicos, se conviertan en jueces y parte, sin presuntas justicias verticales y presuntas justicias horizontales.

Qué la política constituya sentimiento vocacional para qué, los derechos y las libertades, hagan mejorar la vida, la salud, la economía de las mujeres y los hombres, como sucede en el sentimiento de amor. ¡No basta con amar, hay que saber querer! ¡No basta con querer gobernar a los pueblos, resulta necesario saber ejercer el poder como servicio, como función-deber, logrando en favor de los seres humanos, veraz bienestar social!.

La verdad cómo la memoria no opinan, constatan lo que es, sin sofismas, sin lagunas, sin utopías, sin mediatizaciones publicitarias.

Por ello y para ello, los seres humanos, como tiempo existencial, como actuales notarios de cuanto sucede, necesitamos opinar mediante la libertad de expresión y a través de nuestro voto en las urnas electorales, sabiendo que nuestro voto en libertad, confirma el «pacta sunt servanda» de los elegidos con los votantes de los poderes, las cargas y los cargos con los contribuyentes, de los poderes con el cumplimiento de su función-deber, conforme a Derecho.

¡Votar amando, no guerreando, hará nacer la paz, la justicia y la solidaridad en favor de la Humanidad!

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