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Manifiesto por la justicia social de las libertades

Manifiesto por la justicia social de las libertades
El abogado Jesús Seligrat en la Academia de Jurisprudencia y Legislación, de la que es académico de número. Foto: Confilegal.
24/6/2023 06:29
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Actualizado: 23/6/2023 23:05
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Del amor nació la vida y por las libertades, como progenitora-madre de los derechos en la Tierra, los seres humanos sentimos, vivimos y vibramos en los Estados Sociales y Democráticos de Derecho, embalsamados en la actualidad por conflictos, guerras, destrucción, carencia de seguridad económica, social, sanitaria y asistencial en múltiples supuestos, resultando necesarias y eficaces soluciones con inteligencia institucional y talento social. ¡Poner concordia en el corazón de la razón, hará brillar luz de eficacia internacional!

Grave discriminación invade la realidad, como sangrante llaga social, económica, sanitaria y asistencial, infraviviendo mundos, dónde la pobreza es tan arraigada, qué sólo no ha muerto el derecho humano a soñar, que las soluciones existen.

¡Que vivir y morir con dignidad, no constituya privilegio, sino justicia social de libertades y derechos en todos los confines de la Tierra!

En verdad, sin demagogias, sin utopías, sin mediatizaciones publicitarias, los derechos sociales nacen de la suma y multiplicación de los derechos individuales, de los derechos económicos, de la libertad económica de los seres humanos, garantizando la estabilidad laboral, la propiedad privada, el derecho humano a una vida y vivienda digna, protegiendo la privacidad, la intimidad, los derechos humanos y las libertades, como justicia social sin exclusiones en todas y todos los seres humanos. ¡

La justicia social de las libertades y de los derechos, nace de sumar derechos privados, no de restarlos, restringirlos o anularlos.

El mundo actual, está colmado de Instituciones Públicas, Organismos Públicos, cargas y cargos públicos, sin lograr con prevención y eficacia, solventar múltiples situaciones de indefensión económica, sanitaria, social y asistencial en millones y millones de mujeres y hombres, sin olvidar la grave laguna legal que existe, al no garantizar el derecho humano a la ancianidad en mujeres y hombres en su tercera y cuarta edad, la existencia letal de guerras de todo tipo, desde la guerra de sangre a la guerra de sexos, guerras económicas, guerras por el poder, violencia, terrorismo con terrible inseguridad mundial. ¡ Un mundo qué no garantice el derecho humano a la ancianidad, sangra el pasado y hará morir el futuro!

Determinadas dictaduras digitales, inteligencia artificial y armas nucleares, considero con supremo respeto y cálida reflexión social, que constituyen alarmante clima, como antesala de trágico final, en el corazón social, económico, sanitario, asistencial y biológico de la Humanidad.

DERECHAS E IZQUIERDAS

Invocar «derechas» e invocar «izquierdas», cómo ideologías para lograr el poder el determinadas épocas electorales, estimo con supremo respeto, que resulta anticuado, regresivo y no veraz, ya que, la mayoría de las mujeres y de los hombres, necesitamos que los gobiernos, los poderes, en verdad, en justicia y en libertad, con prevención y soluciones solventemente sanatorias, garanticen nuestras libertades y nuestros derechos como integral justicia social, económica, sanitaria y asistencial. ¡

Un mundo con Instituciones Públicas ricas y pueblos pobres en derechos y libertades de las mujeres y de los hombres, significaría fracaso, fracaso y fracaso.

La vida, como patria de la Humanidad y la libertad, como bandera en su corazón social, económico, sanitario y asistencial, necesita Estados Sociales y Democráticos de Derecho, qué lejos de dictar, de imponer y de exprimir, constituyan luz de eficacia y prevención, garantizando los derechos y las libertades a todas y a todos los seres humanos, sin abuso de Derecho ni ejercicio antisocial del mismo, sin justicias verticales ni horizontales, sin corrupciones, sin exprimir económicamente a los seres humanos, respetando, garantizando y asegurando, que las libertades vivan, vibren y resulten inmortales en el bienestar económico, sanitario, social y asistencial de las mujeres y los hombres.

¡Lograr igualdad en la pobreza, resultaría a todas luces insuficiente, resultando loable, lograr igualdad en la riqueza respetando el ADN de cada talento, de cada esfuerzo y de cada inteligencia, garantizando la individualidad y la diversidad con transparencia, sin discriminaciones de ningún tipo!

Siento sangrante dolor como jurista, defensor de la justicia de las libertades, de los derechos humanos, de la vida, del amor, de la solidaridad y de la transparencia universal, que continúen existiendo guerras legítimas e ilegítimas, que continúen muriendo seres humanos inocentes, cómo pena de muerte cotidiana en la vida, el corazón y la piel de la Tierra.

¡La violencia contra el género humano, sangrando y matando corazones como letal pena de muerte, mata la paz, como mujer creadora de concordia, convivencia, conciencia, verdad, derechos, sabiduría y libertades!

Amo, defiendo, lucho pacíficamente por la justicia social de las libertades, por la justicia de los derechos sociales, como suma y multiplicación de derechos económicos, derechos privados, derechos de las mujeres y derechos de los hombres en la Tierra, siendo noble función-deber la labor de los Poderes en aras de evitar que, vivir cómo morir, se desarrolle sin dignidad, sin garantía económica, social, sanitaria y asistencial.

¡Si sólo muere lo que se olvida, que poner memoria en el corazón de la razón haga nacer un nuevo amanecer en la justicia social de las libertades y de los derechos en favor de la Humanidad!

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