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Con la venia

Jesús Seligrat
Con la venia
El abogado Jesús Seligrat en la Academia de Jurisprudencia y Legislación, donde presentó la propuesta del 'Defensor del Mayor'. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
19/12/2021 06:47
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Actualizado: 03/1/2022 12:56
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En la tercera edad de mi existencia sólo pido, suplico la palabra como inteligente interlocutora, sabia mujer, capaz de lograr que el mundo sienta, vibre, sonría, prospere, logrando la virtud de convivir en la concordia de convenir, en el talento de lograr que ser mayor, como ser mujer, jamás sean signo de discriminación, desprotección, inseguridad o desamparo.

A veces, siento en lo más profundo de mi corazón de jurista que, los Derechos Humanos, en determinados supuestos, han pasado a ser historia, adagio de discursos y charlas políticas, para ser inscritos en letras de oro, ese metal que es capaz de transformar el mundo y hacerlo brillar, aunque en definitiva esté muerto y sólo queden cenizas.

Con supremo respeto y cálida reflexión social, considero que, unir conciencia social, ciencia y talento institucional, lograrán que la libertad de la verdad no sea silenciada, manipulada, borrada o tergiversada. ¡En la vida y muerte de la Humanidad, vulnerar la libertad de la verdad, gestaría alarmante negacionismo en la Tierra!

   Nuestro mundo está necesitado de gobernantes y gobernantas que lejos de intereses ideológicos, intereses políticos, intereses personales, sean integralmente capaces de resolver los graves y cotidianos problemas que sangran la vida, la verdad, los derechos y las libertades de millones de seres humanos en la Tierra.

Resulta público y notorio con evidencia manifiesta, que crecen, proliferan instituciones públicas y cargos públicos, sin que hasta la fecha, la pobreza, la indigencia social, la inseguridad económica, sanitaria y asistencial en millones de seres humanos sea integralmente erradicada en el globo terráqueo. ¡Instituciones ricas y pueblos pobres delatan fracaso!

La prevención en todos los asuntos de la vida, derechos, libertades, economía, asistencia en los seres humanos constituye magistral forma, sabia fórmula para evitar que, los graves problemas que sangran a la Humanidad, que vulneran sus derechos humanos, sus derechos sanitarios, sus derechos económicos-asistenciales, sean solventados con eficacia, con talento institucional, con gestión saludable e integralmente sanatoria. ¡No garantizar el derecho humano a la vida, el derecho humano a la salud, sangraría toda seguridad sanitaria en el mundo!

El horror de la discriminación, de la indigencia social, de la pobreza individual, de la inseguridad socio-laboral en millones de mujeres y hombres en la Tierra, delatan presunto error en la gestión, desarrollo y sistema. ¡Sin libertad económica individual, la Humanidad se convertiría en esclava del dinero, de la inseguridad y de la insolidaridad!

Cuando la violencia entra en la libertad de la Humanidad, nace la sangría del terror, de la desolación social y de la ilicitud en las arterias y el corazón del mundo, dejando llagas sin cicatrizar.

El valor de ser mayor se escribe con letras de historia, entrega, servicio, sangre, sudor, dolor y lágrimas, impregnando el ayer de nuestro hoy, necesitado en hacer futuro en la concordia intergeneracional, sumando derechos, libertades, voluntades y verdad.

Por justicia, por la raíz de la verdad en los cimientos de la Humanidad, resulta necesario, jamás olvidar, que los menores no son proyectos de adultos, son seres humanos que deben ser protegidos en la libertad consustancial de su esencia, garantizando el desarrollo de su personalidad evolutiva, por un sistema legal, garante, protector, promotor y reinsertor de sus derechos, sus necesidades, evitando todo tipo de indefensión, inseguridad o indignidad. ¡La prostitución de menores, la predelincuencia juvenil, el maltrato, el abandono, la malversada utilización de menores en los conflictos conyugales, ensombrecen de ilicitud la cultura de las libertades en la Tierra!

A quién la verdad no le haga sentirse libre, en luchar por hacer libre a la verdad, residirá su más profundo logro. ¡Defender legítimamente todo aquello en que se cree, creando derechos y libertades jamás debe resultar estéril!

Padecemos en determinados supuestos, un mundo, colmado de sofismas, utopías, demagogias, olvidando que, sentirse feliz desde la libertad de la verdad, debe hacer a las mujeres y a los hombres más sabios, más nobles, más solidarios y más justos, sin dar la espalda a la realidad, buscando mejorarla, jamás tergiversarla, manipularla o negarla.

En determinados supuestos, la trilogía vivencial de hechos, lógica y razón, con supremo respeto, considero que debe lograr solventar todo aquello que duele, daña, grava y vulnera a gran parte de la Humanidad, qué entregada en llegar a fin de mes, se siente necesariamente obligada a olvidar que “no sólo de comer se alimenta la Humanidad”.

¡Por la cultura de las libertades!

Si la mejor frase es aquella que está por decir, el más bello verso, aquel que está por escribir y la más justa normativa resulta aquella que está por nacer, quizás la más necesaria verdad en la vida y libertad de la Humanidad, todavía está por descubrir. ¡Qué todo ser humano pueda volver a empezar con el aprendizaje de lo ya acontecido!

Reinventarse, quizás subsanará la orfandad social de millones de seres humanos en la Tierra, necesitados de encontrar en su soledad compañía, en su libertad familia y en su verdad, acogida solidaridad.

¡Qué las Leyes sean siempre servicio, jamás suplicio en el corazón social de los pueblos!

Qué ser verdad no ofenda, qué se amor no duela, qué ser libertad sea siempre necesario, para lograr que la Humanidad jamás deje de creer creando, luchar amando y crecer sumando derechos jurídico sociales, económicos y asistenciales, haciendo de la concordia patrimonio universal, logrando superar obstáculos, encontrando todo aquello que une a los seres humanos en la Tierra.

Mirando a los ojos de la vida, delata que determinados seres humanos, lloramos hacia dentro, para que nuestras lágrimas no demuestren nuestros silenciados sufrimientos.

¡En la tercera y cuarta edad, mujeres y hombres, lloran hacia dentro todo lo que el exterior les daña, les sangra y les duele!

Con la venia, invocando libertad, hago votos por botar todo aquello que daña, vulnera, duele, sangra derechos, libertades, verdades y solidaridad en la vida, seguridad, dignidad, amor y paz de la Humanidad.

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