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Opinión | Sobre la reparación del daño por el perdón del ofendido

Opinión | Sobre la reparación del daño por el perdón del ofendido
Jesús Garzón es socio de la firma Garzón Abogados. Foto: Confilegal.
29/4/2024 06:30
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Actualizado: 28/4/2024 23:06
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De mi padre aprendí a vivir sin rencor, que a veces, simplemente intentarlo es ya un éxito. Porque cuando vives totalmente acelerado por la vida y por el trabajo, no te das cuenta de a quien puedes hacer daño ni quien te puede hacer daño a ti.

Porque todos nos hemos equivocado en la vida.

Quien más quien menos, pero el llevar la carga del rencor para el resto de tu vida es una mochila muy grande por soportar.

Lo primero que te tienes que dar cuenta es que tú no haces todo bien, absolutamente bien, al ciento por ciento (me gustaría decirte lo contrario, pero es así).

Y si todos nos equivocamos, tú también.

Que sí, que tu caso es diferente, que tú no lo harías con esa “maldad”, ni con malas intenciones, pero en el fondo, todos somos iguales.

Y no te creas que lo aprendí porque él me lo enseñara, sino porque le observé.

Durante un tiempo.

Mucho tiempo, aunque ahora que ha partido, a mí se me ha hecho poco.

Pero aprendí de sus errores.

Él se equivocó muchas veces, muy gravemente, con mucha intensidad, y con las personas que mas le querían.

Eso lo sé yo, y lo sabía él.

Pero a él también le hicieron daño, a su manera. Bastante daño.

En sus últimos días, él supo reconocer en privado, con una persona que le quería con locura, que se había equivocado con él. Él lo sabía y con quien habló lo recibió y lo entendió.

No hacía falta más.

Sólo saber que uno reconocía su error, y el otro reconocía su derecho a equivocarse.

LO QUE INTERESA ES RESOLVER LOS PROBLEMAS

En ese momento el dolor, el rencor, y, por lo tanto, el daño no desapareció pero sí que pasó el problema a otro nivel.

Del daño se pasó a la reparación. Primero, hablar y, luego, disolver el problema enquistado.

Buen ejemplo para todos los que colaboramos con la resolución de conflictos (da igual que seas, juez, abogado, psicólogo o lo que sea).

Porque hasta ese momento que vivió no entendí el concepto de la reparación del daño por el perdón del ofendido.

En este punto da igual que sea como atenuante o como justificación para la extinción de la acción penal.

Lo que nos interesa es resolver los problemas.

Y rara vez, se recurre a este concepto.

Tenlo presente porque a mi padre le sirvió para pasar sus últimos días en paz. No fue perfecto ni un santo. Simplemente vivió sus últimos días en paz.

Asi que, si entendemos la vida y la Justicia como medio para tener una buena convivencia animo a todos los que puedan, a valorar –sólo a valorar– el concepto del “perdón del ofendido”.

Yo reconozco que también a veces me he equivocado, y tomaré ese ejemplo en mi vida.

Y no, no te voy a decir lo mucho que le quiero y lo mucho que le echo de menos, porque mientras sigan presentes sus errores (enseñanzas), seguirá con nosotros.

Por eso, si alguna vez me hiciste daño, yo también te perdono.

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