La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, mantiene como uno de sus claros propósitos para esta legislatura la reducción de la jornada laboral a nivel estatal. Ello, modificando el Estatuto de los Trabajadores.
Así, para lo que resta del año 2024, el proyecto de la ministra pasa por reducir esta jornada hasta las 38,5 horas semanales. Y, de cara a 2025, llegar a las 37,5 horas.
Reducción de jornada que supone un auténtico reto para las empresas. Y es que la falta de información por parte de las entidades de negociación, y la proximidad de la medida, provoca muchas dudas. Sobre todo, a la hora de negociar horarios y convenios colectivos dentro de las compañías.
Especialmente, en el campo del teletrabajo. Una posibilidad laboral que ya se encuentra afectada por las fuertes obligaciones impuestas por la Ley 10/2021 de trabajo a distancia.
Una normativa que, lejos de fomentar el trabajo a distancia, parecía establecer cada vez más trabas a empresas y trabajadores. Así, muchas compañías optaban por ofrecer este teletrabajo a sus empleados, pero nunca superando el 30% del tiempo total de la jornada laboral. Es decir, la oportunidad de teletrabajar un día a la semana.
Algo que ahora podría cambiar, siendo muchas las incertidumbres que, en este sentido, está sembrando la posible reducción de jornada. Reducción que finalmente podría aprobarse próximamente desde el Ministerio de Trabajo.
Un porcentaje de teletrabajo afectado por la reducción
“Hay una cuestión que no se está abordando, y que también debe contemplarse, y es el posible efecto de esa reducción de jornada sobre el teletrabajo”, valora Estela Martín, abogada de Sincro Asesores, para Confilegal.
Así pues, a la espera de ver en qué se materializa finalmente la jornada de 37,5 horas propuesta por Yolanda Díaz, lo cierto es que las dudas sobre el teletrabajo, y la afectación de esta reducción, ya empiezan a pesar sobre las empresas.
“Lo que empieza a suceder en algunas empresas es que van a esperar a tomar su decisión sobre el teletrabajo, o bien mantenerlo en mínimos, para evitar incurrir en el llamado teletrabajo regular”, explica la letrada. Es decir, aquel que supera el 30% de la jornada laboral en un periodo de referencia de meses.
Y es que, tal y como explica Martín, “muchas empresas no quieren pasarse del porcentaje porque esto obliga a formalizar el acuerdo de trabajo a distancia, con todas las obligaciones que conlleva”.
“Además, los Acuerdos de Trabajo a Distancia (ATD) no solo hay que formalizarlos, sino que también hay que registrarlo en el SEPE. Y, como muchas organizaciones quieren evitar pasarse de ese porcentaje (que, a grandes rasgos, supone teletrabajar a nivel general un máximo de 6 días al mes) están esperando a que se materialice cómo va a quedar finalmente la reducción de la jornada”, explica la abogada.
Una realidad ante la que, mientras se producen las negociaciones por la reducción de jornada en 2024 y 2025, muchos sean los que temen que sus días de teletrabajo puedan verse afectados por esta medida de Yolanda Díaz. Un proyecto aún con muchas incertidumbres para empresas y trabajadores.