La famosa empresa estadounidense Tupperware se declaraba recientemente en bancarrota. Y es que, a pesar del éxito de los envases de cristal y plástico a nivel mundial, su principal promotora no ha sido capaz de mantenerse a flote. Una realidad en la que la protección de la marca, así como la vigencia de sus patentes, han sido claves en la caída de la compañía.
Pocos son los que, actualmente, no cuenten con un recipiente de cristal o de plástico con tapa en casa. Sin embargo, su principal creadora, la empresa Tupperware, se declaraba quebrada recientemente. Situación de caída libre que se ha producido en los últimos años en la compañía debido, en parte, a sus patentes y marca.
«Lo que ha pasado, es que Tupperware se ha quedado sin patentes», explica a Confilegal la abogada Cristina Casas Feu, abogada y socia de Casas IP Abogados.
Unas patentes concedidas que, en cualquier país del mundo, suponen «un monopolio. Un derecho en exclusividad sobre una invención por un periodo máximo de 20 años. A los 20 años y un día, esa patente, como contrapartida al monopolio, pasa a dominio público».
«Hace unos años ya, las patentes de Tupperware pasaron a dominio público. Otras empresas empezaron a fabricarlos, ya que la empresa americana ya no tenía la exclusividad», explica la abogada.
La innovación, la mejor protección para evitar la quiebra
«Por eso es importante innovar continuamente», destaca Casas Feu a este medio. «Buscar pequeñas mejoras para que las empresas puedan continuar. En el momento en el que una única patente es el corazón de la empresa, cuando caduca, la empresa puede acabar decayendo. Es lo que le ha pasado a Tupperware».
Una innovación que no sólo es necesaria para mantener los ingresos de las empresas, sino también para mantenerse dentro del mercado. Y es que únicamente a través de nuevas patentes, se puede llegar a ser competitivo.
Así pues, tal y como explica Cristina Casas Feu, innovar en un bien intangible como son las patentes, es tan necesario en una compañía como el modernizar sus instalaciones o servicios al trabajador.

«Patentes y marcas son instrumentos y herramientas para ayudar a los empresarios a innovar y posicionarse en el mercado. A diferenciarse y ganar competitividad. Pero son derechos que están vivos. Igual que las empresas no tienen los mismos ordenadores de hace 20 años, con las patentes debe pasar lo mismo. Es necesario crear e innovar, para adaptarse al mercado y que la empresa tenga líneas con exclusividad», destaca la abogada.
Tupperware, víctima de la vulgarización de la marca
Sin embargo, la norteamericana de Tupperware no sólo sufría la caducidad de sus patentes, sino también la vulgarización de su marca. Es decir, que su producto sea relacionado directamente con la marca por el consumidor.
«Todo el público consumidor identifica el producto con la marca. Es lo que le pasa a Post-it, Nivea, o Kleenex», explica Cristina Casas Feu, «no pides la marca, pides el producto». Algo que, a pesar de que la marca sí es un valor intangible cuyo derecho es indefinido, puede hacer que la propia marca no sea tan interesante en su venta. No de cara a los consumidores, fieles a una marca concreta, sino de cara a otras compañías que quieran adquirir el «nombre» del producto.
Situación ante la que, tal y como explica la experta, es importante la prevención por parte de la compañía.
«Primero, es importante tener una política muy estricta a la hora de proteger la marca. No permitir que marcas parecidas o similares entren en el mercado, para evitar que se confundan los productos. Siempre estar vigilante y presentando oposiciones o demandas para que su marca sea realmente exclusiva. No solo tiene que ser notoria, sino exclusiva», destaca.
Del mismo modo, esta protección también tiene que estar gestionada desde otros departamentos, como el de marketing, que debe hacer «una buena y diferenciadora publicidad de la marca», o en los medios de comunicación, a los que es importante «explicarles cómo se usa tu marca, o pedir rectificaciones si se ha utilizado indebidamente».
Pasos claves que pueden hacer que, a pesar del paso del tiempo, marca y patentes sigan siendo la clave del éxito.