Juan Molins García-Atance fue nombrado magistrado de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo en septiembre de 2019. La imagen recoge el momento en el que se sometió a la entrevista ante el CGPJ. Foto: CGPJ.

Uno de los dos candidatos a la Presidencia de la Sala de lo Social del Supremo plantea utilizar la IA para admitir recursos

27 / 11 / 2024 05:35

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El candidato a presidir la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, Juan Molins García-Atance, propuso ayer, durante su comparecencia ante la Comisión de Calificación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), incorporar la Inteligencia Artificial (IA) en la fase de admisión de recursos

Esta idea, según Molins, tiene el potencial de transformar significativamente la gestión de esta etapa procesal en el alto tribunal.

Molins destacó que el elevado número de asuntos pendientes en la Sala Cuarta representaba un desafío estructural. Consciente de que el ámbito social abarcaba temas de alta litigiosidad, como los laborales y de seguridad social, planteó que la IA se utilizara para «detectar patrones» en recursos similares durante la fase de admisión.

Esta tecnología, en un entorno controlado, habría permitido optimizar la selección de recursos, liberando recursos humanos y mejorando la eficiencia.

Aunque reconoció los riesgos asociados a la IA, Molins defendió que su implementación en esta fase no sustituiría el criterio humano. «Una inteligencia artificial bien desarrollada nunca puede reemplazar al juez, pero puede ayudarle», resumió, señalando que el resultado siempre sería revisado por los letrados del Gabinete Técnico antes de cualquier decisión.

Además, señaló que este uso permitiría redirigir a los letrados hacia otras tareas, como el apoyo en la redacción de sentencias, lo que habría contribuido a poner al día el trabajo de la Sala.

La IA como aliada de la Justicia

Molins enfatizó su experiencia en la integración de herramientas tecnológicas. Como coordinador de la herramienta informática del CGPJ para la automatización de resoluciones habituales del orden social, subrayó que la IA no era una idea ajena al sistema judicial.

Por el contrario, aseguró que su correcta implementación podría ser un instrumento valioso para enfrentar los retos actuales, como el creciente volumen de casos.

La propuesta fue más allá de la mera implementación técnica.

Según Molins, la IA en el Tribunal Supremo podría haber servido como un proyecto piloto para demostrar cómo estas herramientas podían integrarse en el sistema judicial sin sacrificar garantías.

Este enfoque, en un «entorno cerrado y controlado», habría sentado las bases para aplicaciones más amplias en el futuro.

El candidato no limitó su programa a la tecnología. Entre sus prioridades figuraba liderar la transición hacia una Sala Cuarta ampliada, que duplicaría su número de magistrados. Este cambio, según Molins, es para evitar que al cubrir las vacantes (seis de trece magistrados en total) se produzca «una ruptura» en la jurisprudencia.

En paralelo, propuso medidas para garantizar la consistencia y calidad de las resoluciones, como la estandarización del estilo en la redacción de sentencias y la mejora de las condiciones profesionales de los letrados del Gabinete Técnico, cuya disminución progresiva identificó como un problema urgente.

La perspectiva de Concepción Ureste

Por su parte, Concepción Ureste, también candidata a esta Presidencia, presentó un programa claro y directo para liderar la Sala de lo Social del Tribunal Supremo. Sus prioridades: calidad en las resoluciones, respuestas rápidas y una organización eficiente.

Subrayó su experiencia clave. Ha dictado sentencias que marcaron cambios doctrinales. Su etapa en la dirección del servicio de personal del CGPJ y como coordinadora del Gabinete Técnico avalan su capacidad de gestión.

En su plan, prometió mejorar las condiciones del Gabinete Técnico. También propuso reorganizar la Sala Cuarta. Todos los magistrados, incluidos los nuevos, pasarían por todas las secciones al principio. Luego, se crearía una sección permanente de admisión y dos secciones de enjuiciamiento.

Ureste insistió en la necesidad de comunicación fluida. Propuso formación conjunta con otras salas, especialmente la de lo Contencioso-Administrativo, y diálogo continuo con tribunales inferiores.

Para ella, la Sala de lo Social no solo dicta justicia. Impacta directamente en la vida de los ciudadanos. Su enfoque busca garantizar una justicia ágil y de excelencia.

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