La Constitución de 1978 puede reformarse, pero hacerlo por vías espurias es un fraude a la colectividad. Así lo afirmó el jurista Miguel Ángel Cadenas, expresidente del Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG) y académico de la Real Academia Gallega de Jurisprudencia y Legislación (RAGJYL) en su conferencia Soberanía y Constitución: una mirada a nosotros mismos, celebrada ayer en la sede de la institución.
Cadenas ofreció un recorrido por la evolución del constitucionalismo español, desde la Constitución de 1812 hasta la actualidad. Subrayó que el Estado de derecho no solo garantiza derechos, sino que también exige responsabilidad.
“En una democracia, la política debe ser siempre un bien”, afirmó. No obstante, advirtió sobre el peligro de la corrupción institucional: “Es una patología social que mina la confianza en las instituciones. Y cuando se genera la percepción de impunidad, la corrupción se convierte en metástasis sistémica”.
El jurista insistió en que la Carta Magna prevé mecanismos de reforma, pero solo dentro de los cauces establecidos. “Hoy es más exigible que nunca aquel principio histórico: ‘de la ley a la ley a través de la ley’”, subrayó Miguel Ángel Cadenas en alusión al proceso legalista que hizo posible la transición democrática en España.
La conferencia se enmarcó en el ciclo anual de la RAGJYL, organizado en colaboración con el Ilustre Colegio de Abogados de A Coruña, el Colegio Notarial de Galicia y ABANCA. Reunió a juristas y expertos en derecho constitucional para reflexionar sobre los desafíos actuales del sistema democrático.