Veinte rehenes vivos y los cuerpos de al menos 38 fallecidos siguen en manos de Hamás. Y, a pesar de que Israel ha dado su visto bueno al último plan de alto el fuego impulsado por Estados Unidos, el grupo islamista palestino ya ha adelantado que lo rechazará. “No cumple nuestras exigencias básicas”, ha dicho un alto responsable del movimiento a la BBC.
La propuesta, presentada por el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, contemplaría la entrega por parte de Hamás de 10 rehenes vivos y los restos de otros 18, en dos fases, a cambio de una tregua de 60 días y la excarcelación de prisioneros palestinos.
Pero la cúpula del movimiento armado considera insuficiente la oferta. Su exigencia sigue siendo la misma: un alto el fuego permanente, la retirada total de las tropas israelíes de Gaza y garantías internacionales.
La respuesta formal llegará “a su debido tiempo”, según la citada fuente de Hamás. Pero el fondo del rechazo está claro: el plan no garantiza que la tregua temporal desemboque en un cese definitivo de hostilidades, ni restituye el protocolo humanitario que durante la anterior pausa permitía la entrada diaria de cientos de camiones con ayuda.
Israel ya dio el sí
La Casa Blanca confirmó el jueves que Israel había dado luz verde al plan. “Puedo confirmar que el enviado especial Steve Witkoff y el presidente presentaron una propuesta de alto el fuego a Hamás que Israel apoyó y firmó”, afirmó la portavoz Karoline Leavitt desde Washington.
La propuesta se estructuraba así:
Día 1: Hamás liberará a 5 rehenes con vida y entregará los cuerpos de 9 rehenes fallecidos.
Día 7: Se liberarán otros 5 rehenes con vida y se entregarán 9 cuerpos más. El presidente Trump anunciará públicamente el alto al fuego y actuará como su garante.
Israel suspenderá de inmediato todas las operaciones ofensivas en Gaza.
A cambio de los 10 rehenes con vida: Se liberarán 125 prisioneros con cadena perpetua, se pondrán en libertad 1.111 detenidos gazatíes arrestados después del 7 de octubre.
A cambio de los 18 rehenes fallecidos Israel devolverá 180 cuerpos de gazatíes, entregados en dos fases.
Día 10: Hamás entregará una lista completa de rehenes junto con informes médicos detallados. Estados Unidos, Egipto y Catar serán los garantes del alto al fuego
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, trasladó en privado su respaldo a la propuesta durante una reunión con familiares de los secuestrados. “Aceptamos el último plan Witkoff que nos fue transmitido esta noche. Hamás no ha respondido aún. No creemos que entreguen al último rehén, y no abandonaremos la Franja hasta que todos estén de vuelta”, habría dicho, según informó el Canal 12 de televisión israelí.
Posteriormente, su oficina no desmintió esas palabras, aunque arremetió contra uno de los reporteros por presuntamente intentar introducir un dispositivo de grabación en el encuentro.
Un punto muerto que se alarga
La postura de Hamás no solo evidencia un bloqueo en las negociaciones, sino que además desautoriza parte del relato optimista difundido por Washington. El alto funcionario del grupo islamista consultado por la BBC acusó al equipo de Witkoff de haber presentado una propuesta que se aparta de las bases discutidas anteriormente.
Y subrayó que, sin un horizonte claro hacia un fin de la guerra y sin la restauración de la asistencia humanitaria masiva, no habrá acuerdo.
Hamás afirma que sigue en contacto con los mediadores internacionales —Estados Unidos, Egipto y Catar— y que responderá por escrito, pero el margen parece estrecharse.
Gaza, arrasada
La situación humanitaria es extrema. Desde el reinicio de la ofensiva militar israelí el pasado 18 de marzo —tras el colapso de un alto el fuego de dos meses— han muerto casi 4.000 personas en Gaza, según el Ministerio de Salud del enclave, controlado por Hamás.
En total, desde el inicio de la guerra el 7 de octubre de 2023, el número de víctimas mortales supera las 54.000.
El jueves, al menos 54 personas murieron en ataques aéreos israelíes, según la agencia de Defensa Civil gazatí. Solo en Bureij, 23 personas perdieron la vida tras el impacto de una bomba sobre una vivienda.
El Ejército israelí, por su parte, afirma haber atacado “docenas de objetivos terroristas” en las últimas 24 horas.
La ONU calcula que más de 600.000 personas han vuelto a ser desplazadas por las operaciones terrestres israelíes y las órdenes de evacuación. Y un informe del sistema IPC, respaldado por Naciones Unidas, alerta de que unas 500.000 personas afrontan niveles catastróficos de hambre. El Programa Mundial de Alimentos ya ha denunciado el colapso del orden en la distribución de víveres y saqueos generalizados en almacenes.
El origen: 7 de octubre
Todo comenzó el 7 de octubre del pasado año. Ese día, comandos de Hamás cruzaron la frontera y perpetraron una masacre: más de 1.200 israelíes fueron asesinados y 251 secuestrados. Israel respondió con una ofensiva militar sin precedentes sobre Gaza.
Desde entonces, Israel ha recuperado a 197 rehenes, 148 de ellos con vida, gracias a dos treguas temporales negociadas con apoyo internacional.
Quedan 58 cautivos. Al menos 20 están vivos. El resto, presuntamente fallecidos, siguen sin ser devueltos.
Condiciones irreconciliables
Netanyahu mantiene una línea inflexible: la guerra solo terminará cuando todos los rehenes hayan sido liberados, Hamás sea destruido o desarmado, y sus líderes salgan al exilio.
Hamás, por su parte, afirma estar dispuesto a liberar a todos los rehenes si se pone fin de manera definitiva al conflicto y las fuerzas israelíes abandonan Gaza.
Mientras las exigencias de ambas partes sigan siendo mutuamente excluyentes, el horizonte de la paz parece lejano. El plan Witkoff, a pesar de su ambición y del respaldo de Israel y EE. UU., podría quedar en papel mojado si Hamás no cede.
Y, por ahora, todo indica que no lo hará.