El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, mantuvo ayer su primer encuentro institucional con la nueva Junta de Gobierno del Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB), capitaneada por su decana, Cristina Vallejo, apenas una semana después de la toma de posesión de la nueva cúpula colegial.
La reunión, celebrada en la sede del ICAB, sirvió para intercambiar impresiones sobre los principales desafíos que afronta tanto la abogacía como el sistema de justicia catalán, en una cita que subraya la voluntad del Gobierno de mantener canales de diálogo fluidos con la profesión jurídica.
Un reconocimiento con sabor a continuidad
El encuentro culminó con la entrega de las condecoraciones de San Raimundo de Peñafort, las condecoraciones que otorga el Ministerio de Justicia para reconocer los méritos excepcionales en el servicio público de la Administración de Justicia. En esta ocasión, siete juristas fueron distinguidos por sus relevantes aportaciones al estudio y aplicación del Derecho.
La ceremonia, celebrada en el emblemático Patio de Columnas del ICAB, tuvo un marcado carácter emocional, especialmente por los reconocimientos a título póstumo a Francisco Vega Sala, letrado de la Administración de Justicia y presidente de Honor de la Sociedad Catalana de Abogados de Familia, y a Juli de Miquel Berenguer, exmiembro de la Junta de Gobierno y expresidente del Tribunal Arbitral de Barcelona.
La nueva generación toma las riendas
Cristina Vallejo, en su primera actuación oficial como decana tras suceder a Jesús M. Sánchez, pronunció una «laudatio» en la que puso en valor el trabajo de los abogados Joan Bassas Mariné, Marta Martínez Gellida y Joaquim de Miquel, destacando sus aportaciones al mundo del derecho y su compromiso con la abogacía.
Por su parte, el decano emérito Jesús M. Sánchez aprovechó la ocasión para subrayar el «magnífico trabajo» realizado por Julio Naveira, decano emérito del Colegio de Abogados de Mataró, y Carles McCragh, decano emérito del Colegio de la Abogacía de Girona, así como su labor al frente del Consell de l’Advocacia Catalana.

Un cambio de paradigma en el horizonte
Sánchez llamó la atención sobre la trascendencia de la Ley Orgánica1/2025, que considera «un cambio de paradigma en el ámbito de la Justicia muy importante», ya que permitirá, en sus palabras, «pasar de una justicia del siglo XIX a la Administración de Justicia que requiere la ciudadanía en el siglo XXI».
Esta referencia normativa adquiere especial relevancia en un momento en que el Ministerio de Justicia impulsa una profunda modernización del servicio público judicial, tal como recordó el propio Bolaños en su intervención de clausura.

El compromiso con la modernización
El ministro cerró el acto subrayando las trayectorias de todos los juristas distinguidos y el «papel fundamental de la abogacía para garantizar los derechos y libertades de la ciudadanía».
Bolaños puso especial énfasis en la colaboración existente con el ICAB y el Consell de l’Advocacia Catalana, una relación que parece destinada a intensificarse bajo la nueva dirección colegial.
El titular de Justicia aprovechó para reiterar la apuesta del Ministerio por la modernización del servicio público de Justicia, con el objetivo de hacerlo «modélico, ágil, accesible y centrado en las personas», un discurso que conecta directamente con las demandas históricas de la abogacía catalana.
Los galardonados
La Cruz Distinguida de 2ª clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort recayó en Joan Bassas Mariné, Julio Naveira Manteiga, Joaquim de Miquel Sagnier y Marta Martínez Gellida, esta última decana del Colegio de Abogados y Abogadas de Tortosa y expresidenta del Consell de l’Advocacia Catalana.
La Cruz Distinguida de 1ª clase fue otorgada a Juli de Miquel Berenguer (a título póstumo) y a Carles McCragh Prujà, mientras que la Cruz de Honor ha correspondido a Francisco Vega Sala (también in memoriam).
Marta Martínez Gellida, en representación de todos los homenajeados, agradeció la distinción y ha reivindicado «la labor de la abogacía para garantizar el derecho de defensa de las personas y para preservar la presunción de inocencia», recordando así los pilares fundamentales del Estado de Derecho.
El acto sirvió, en definitiva, para escenificar la buena sintonía entre el Ministerio de Justicia y la nueva dirección del ICAB.