Las circunstancias del fallecimiento del hombre han llevado a la asociación El Defensor del Paciente a solicitar al Fiscal de Extremadura, Francisco Javier Montero, la apertura de una investigación al respecto. Una misiva en la que la asociación recuerda la importancia de que las residencias de mayores sean centros de cuidados, «no de maltrato».
Hace apenas unos días, el 4 de agosto de 2025, se conocía el fallecimiento de Jesús. Un hombre de 85 años que, desde 2020, vivía en una residencia de Badajoz, y que fallecía, según las fuentes oficiales, por un golpe de calor.
Un caso ante el que el Servicio Extremeño de Salud no dudaba en recordar a la población lo importante que es protegerse de las altas temperaturas, las cuales pueden tener consecuencias de gravedad en el cuerpo humano.
Sin embargo, poco después, se producía un importante giro de acontecimientos.
Y es que Antena 3 hacía público que el verdadero motivo de este fallecimiento podría no ser las altas temperaturas, sino por el trato recibido en la residencia en la que vivía.
«Tenía ampollas en las manos y quemaduras en los gemelos y brazos» apunta esta información. Algo que, según estas informaciones, habría sido provocado por la exposición de Jesús al sol, ya que estuvo «dos horas tirado en el suelo de la terraza de la residencia, sin que nadie lo auxiliara».
Una situación ante la que, ahora, el Defensor del Paciente no ha dudado en movilizarse en defensa, no sólo de Jesús, sino de otros posibles afectados.
La petición del Defensor del Paciente al fiscal
«Las residencias son lugares de cuidado, no de maltrato o falta de ese cuidado que necesitan», critica el Defensor del Paciente en una misiva enviada al fiscal de Extremadura, Francisco Javier Montero, a la que ha tenido acceso Confilegal.
Un cuidado que podría no haberse producido en el caso de Jesús. Y ante el que la asociación no ha dudado en pedir una investigación: «¿Qué personal tiene? , ¿Qué medios?. Porque un ser humano no puede terminar muriendo en estas condiciones», lamentan.
Misiva en la que recuerdan algunos de los derechos que tienen los residentes de estas residencias de mayores.
«Tienen derecho a recibir atención y cuidado de calidad. Derecho a participar en la planificación de sus cuidados y a tomar decisiones sobre su propia vida. También derecho a ser tratados con dignidad y respeto», señalan.
Algo que, lamentablemente, cada vez parece ser más frecuente en las residencias de ancianos. Y no sólo en verano.