La asociación El Defensor del Paciente ha conseguido una indemnización de 225.000 euros para la familia de la paciente fallecida por una terrible negligencia médica, que hizo que su familiar esperara durante 36 horas a que la ingresaran en el Hospital General Universitario de Valencia.
La Sanidad pública española es, sin duda, uno de los grandes estandartes del estado de Bienestar en el país. Sin embargo, no siempre la experiencia en estos centros médicos es positiva.
Algo que le sucedía a Natalia (nombre ficticio). Una mujer que fallecía en el «box» de Urgencias del Hospital General Universitario de Valencia sin que los médicos ni los profesionales sanitarios del centro se diesen cuenta de ello.
Así, todo comenzaba a las 00:12 horas del 7 de mayo de 2025. Momento en el que Natalia acudía al servicio de urgencias por «dolor abdominal, vómitos de horas de evolución, y sensación de hinchazón abdominal».
Al llegar, desde el servicio de Urgencias se le realizaron varias pruebas médicas, como una ecografía abdominal, diagnosticándose una pancreatitis aguda biliar, por lo que se procedió a su inmediato ingreso en hospitalización.
Sin embargo, Natalia fue informada de que no existían camas libres para su traslado. Y por tanto, se le indicaba que tendría que esperar en el box de urgencias.
Una espera fatal para la paciente
Espera en la que Natalia, de 59 años, no tuvo control de constantes, analíticas ni exploración alguna por parte de los profesionales sanitarios.
36 horas. Este fue el tiempo que la paciente estuvo esperando en el box de Urgencias, sin ser atendida o socorrida por el personal sanitario. Una espera que culminaba con el fallecimietno de la mujer en el box.
«estuvo 36 horas a la espera de que alguien la atendiera, y finalmente falleció sola esperando en el box de urgencias. Para cuando se percataron del fallecimiento ya era tarde, y no se pudo hacer nada para reanimar a la paciente y evitar su muerte», lamentan desde la Asociación del Paciente, que ha representado a la familia de Natalia.
Hechos ante los que los abogados Ica Aznar Congost y Juan Carlos Montealegre Bello, adscritos a los servicios jurídicos de la asociación, presentaban una reclamación patrimonial contra la Consejería de Sanidad de la Comunidad Valenciana.
Un procedimiento administrativo en el que se exigía la indemnización a la familia por los daños y perjuicios sufridos por la negligencia médica cometida.
Solicitud ante la que la aseguradora de la Consejería, Berkshire Hathaway, llegaba a un acuerdo con los letrados del Defensor del Paciente, aceptando indemnizar a la familia con 225.000 euros.
«No es de ninguna manera aceptable que la paciente permaneciera un día y medio en el box de urgencias sin que ningún médico, facultativo, enfermera o trabajador sanitario se acercara», lamentan desde la Asociación, que critica que estas situaciones pueden evitarse «prestando un mínimo de atención».