Rafa Mir, delantero del Elche C.F., procesado por un presunto delito de agresión sexual con violencia, se acogió hoy a su derecho constitucional a no declarar en su comparecencia telemática ante la jueza del Juzgado de Instrucción de Llíria, provincia de Valencia.
El futbolista, asistido por su abogado Jaime Campaner, prefirió guardar silencio en esta fase de la causa, amparado por el artículo 24.2 de la Constitución Española.
“En materia sexual, el pase a la final está garantizado. Por eso no hemos recurrido el auto de procesamiento, porque es lo normal. El partido de verdad se juega en juicio y llegamos fuertes y entrenados”, declaró Campaner, utilizando un símil deportivo para describir la estrategia de defensa.
El letrado, que también representa a otros investigados en causas mediáticas, explicó que “la instrucción, que solo sirve para preparar el juicio (artículo 299 LECrim), ha sido muy satisfactoria: sin sobresaltos y con incorporación de elementos que favorecen la tesis defensiva”.
Según Campaner, el auto judicial “no valora las diligencias practicadas, sino que las enumera sin emitir juicio alguno, lo que permite afrontar el juicio sin sesgos ni prejuicios”.
Junto a Mir también está procesado Pablo Jara, acusado de supuestos tocamientos a otra joven en el mismo domicilio. Ambos solicitaron declarar por videoconferencia desde los despachos de sus abogados y, siguiendo la recomendación de sus defensas, optaron por no responder a las preguntas de la magistrada.
Se trata de una estrategia procesal habitual para evitar que las declaraciones sean utilizadas en su contra durante el juicio oral.
MADRUGADA DEL 1 DE SEPTIEMBRE DE 2024
Según el auto de procesamiento, los hechos se remontan a la madrugada del 1 de septiembre de 2024, cuando dos jóvenes conocieron a los acusados en una discoteca de Valencia y los acompañaron al chalé de Mir en la urbanización Torre en Conill (Bétera).
Allí, la jueza considera acreditado que se produjeron dos supuestos episodios de agresión sexual por parte del futbolista, ambos “empleando violencia”, durante los cuales habría introducido los dedos en la vagina de la víctima pese a su negativa expresa.
El auto judicial describe una presunta primera agresión en la piscina y una segunda en el baño, donde la joven —de 21 años— habría sido forzada de nuevo mientras lloraba. La magistrada destaca que existen “indicios racionales de criminalidad” y no simples sospechas, lo que justifica la continuación del procedimiento.
Por estos hechos, el juzgado impuso a Mir una fianza de 12.500 euros para responder de posibles responsabilidades civiles, y a Jara una de 5.000 euros por los presuntos tocamientos a la segunda joven, de 25 años.
RAFA MIR NO INGRESÓ EN PRISIÓN PROVISIONAL
Durante la mañana en que se esperaba la decisión judicial, muchos daban por hecho que Mir ingresaría en prisión provisional.
Incluso la eurodiputada de Podemos, Irene Montero, publicó en su cuenta de la red X: “Lo más importante ahora: que las mujeres víctimas sepan que no están solas. Se acabó el silencio y la soledad. Se acabó la impunidad. Solo sí es sí”.
Pero, a diferencia de otros casos similares, la jueza decretó libertad provisional sin fianza. La única medida impuesta fue la retirada del pasaporte, la prohibición de abandonar el territorio nacional sin autorización judicial y comparecencias periódicas ante el juzgado correspondiente.
Durante la instrucción, Mir ha obtenido permisos para viajar al extranjero e incluso para instalarse en México tras recibir una oferta del club Los Pumas, que finalmente rechazó.
Uno de los puntos más controvertidos del caso tiene que ver con la intervención de la Policía Local de Bétera, que acudió al domicilio de Mir aquella noche. “Lo más extraño del caso es que intervino inmediatamente la policía local y nadie dijo nada de agresiones sexuales”, subraya la defensa.
Campaner solicitó la testifical de los tres agentes y el oficial que participaron en la intervención, al considerar que su declaración era “útil, necesaria y pertinente para el esclarecimiento de los hechos”.
CONTRADICCIONES
Según el abogado, la presunta víctima incurrió en contradicciones entre su versión ante la jueza y lo que había declarado previamente ante la Guardia Civil.
En su declaración judicial, la joven afirmó haber contado “todo” lo ocurrido a una agente femenina de la Policía Local, asegurando que los demás policías no se habrían enterado por estar apartados.
Sin embargo, dos días antes había dicho ante la Guardia Civil que los agentes varones “no creían lo que ellas narraban” y que mantenían “conversación distendida con Rafa y Bartolomé mientras se reían”.
Para la defensa, esa contradicción es “insalvable” y pone en evidencia una investigación “unidireccional” de la Guardia Civil. El propio atestado incluye una diligencia de exposición de hechos de la Policía Local de Bétera en la que, según se refleja, la joven habría narrado una relación consentida con Mir en el baño, tras una discusión con su amiga y un momento de “tonteo” previo en el taxi.
“Resulta incomprensible que, pese a la prolongada detención de Mir, la Guardia Civil no tomara declaración a los policías locales”, sostiene Campaner, quien recuerda que el artículo 2 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal obliga a consignar y valorar tanto las circunstancias adversas como favorables al investigado.
Todos los policías fueron tajantes ante la juez y confirmaron la tesis defensiva en los términos expuestos en el escrito de Campaner.