La magistrada del Juzgado de lo Penal nº 1 de Ibiza, Clara Ramírez de Arellano Mulero, ha condenado a María Mavropoulou Stoliarenko, conocida como Mavi de Mars, a 15 meses y un día de prisión por un delito continuado de calumnias con publicidad (artículo 205 del Código Penal).
El motivo: haber acusado reiteradamente al DJ Guy Gerber en redes sociales de haberla drogado con Rohypnol y violado en Mykonos, Grecia, en 2013.
El Rohypnol, nombre comercial del flunitrazepam, un fármaco del grupo de las benzodiacepinas, con efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos y amnésicos, es conocido popularmente como la “droga de la violación” porque ha sido utilizado de forma ilegal para anular la resistencia de una persona sin su conocimiento, generalmente disuelto en bebidas.
La sentencia, a la que ha tenido acceso Confilegal, es contundente. Las circunstancias que rodean la conducta de la acusada “llevan a concluir que la violación de la que acusa a Gerber no ha ocurrido”, por lo que concurren “todos los requisitos del delito continuado de calumnias”.
Además de la pena de prisión, la magistrada ordena a la condenada publicar el fallo en sus cuentas de Facebook e Instagram, de forma visible y permanente, durante seis meses.
La juez descarta cualquier duda sobre la credibilidad de Gerber y subraya la ausencia total de móviles espurios, incluidos los económicos.
El DJ renunció expresamente a reclamar una indemnización, pese a haber sufrido la cancelación de contratos internacionales, con importantes pérdidas económicas y un grave daño moral y reputacional, agravado por su notoriedad pública. No obstante, en el procedimiento había llegado a reclamar un millón de euros, pretensión a la que desistió.

Los hechos
Según el relato de la acusada, el 21 de julio de 2013, en Mykonos, Gerber le habría administrado Rohypnol, dejándola inconsciente. Aseguró despertar horas después desnuda, confundida y con un intenso dolor vaginal.
Nueve años más tarde, en junio de 2022, hizo pública esa acusación en Ibiza, coincidiendo con la actuación del DJ en el Club Chinois, con el que tenía contrato para actuar entre el 19 de junio y el 9 de octubre de ese año.
Mavi de Mars, a través de sus cuentas de Facebook e Instagram, montó una campaña de desprestigio que llamó “Our time is now” (Nuestro tiempo es ahora), difundiendo masivamente una imagen de Gerber con el texto: “Guy Gerber raped me” (Guy Gerber me violó).
Una estrategia que la magistrada contextualiza dentro de una dinámica de denuncia pública propia del clima generado por el movimiento #MeToo, pero que —precisa— no puede sustituir a la denuncia ante los órganos judiciales ni eximir de responsabilidad penal cuando las acusaciones resultan falsas.
El impacto fue inmediato. Island Hospitality, explotadora del Club Chinois, rescindió el contrato y suspendió sus actuaciones.
«Merced a las graves acusaciones vertidas por la acusada contra Guy Gerber, la mercantil Island Hospitality, explotadora del Club Chinois, rescindió el contrato, suspendido las actuaciones programadas de Guy Gerber» en dicho club y en el Beachhouse, también propiedad de la misma empresa.
Las cancelaciones de los contratos cerrados con Guy Gerber en todo el mundo –Nápoles, Viena, Londres…– se replicaron en un efecto dominó, con epicentro en Ibiza.
Ante ese daño en cascada, Gerber interpuso contra De Mars una querella por calumnias, que dirigió su abogado, Jaime Campaner, socio director de la firma Campaner Law, con el objetivo de restablecer su honor y reputación.
No podía haber «exceptio veritatis»
La defensa de la acusada invocó la “exceptio veritatis”, la excepción a la verdad: si lo afirmado es cierto, no hay delito.
Pero la magistrada es clara: no se ha aportado “ni el más mínimo atisbo de prueba” que acredite una agresión sexual por sumisión química.
La magistrada recuerda que Gerber trató de que la «acusada rectificara en un acto de conciliación que interpuso pero no consiguió nada y ella continuó con sus publicaciones acusándole de haberla violado a ella, a otras mujeres y de haber maltratado a su novia».
«Sentado lo anterior y con referencia a la ‘exceptio veritatis’ alegada por la defensa, cabe concluir que no se ha practicado ni el más mínimo atisbo de prueba que corrobore, que Gerber agredió sexualmente a la acusada el día 21-7-13 en la isla de Mykonos mediante sumisión química», subraya la magistrada Ramírez de Arellano.
Recuerda, de forma clara y precisa, que ninguna de las personas que estuvieron en la fiesta donde supuestamente tuvo lugar la agresión sexual declaró en el juicio, «corroborando, al menos, que vieron a la acusada en ese estado de pánico o bajo los efectos de alguna droga que limitaba su voluntad y que precisaba de ser ayudada para caminar».
«La acusada, a pesar de encontrarse tan mal, confundida y con un fuerte dolor en la vagina, no acude a un centro hospitalario para recibir asistencia médica y se marcha directamente al barco de su amigo, Steiros Souyoutzoglou, en el que estaba hospedada», y no le comentó nada a su amigo, tal como este declaró en el juio oral.
Además, refiere la magistrada, «No consta en autos ningún parte de asistencia médica del 21-7-13 o días posteriores en el que conste algún análisis de sangre u orina que constate la presencia de Rohypnol en la
sangre u orina de la acusada ni consta que la acusada padeciera ninguna lesión vaginal ni en ningún órgano sexual propia de haber mantenido relaciones sexuales inconsentidas ni que justifique ese fuerte dolor de vagina que la acusada dice haber sufrido».
Mavi de Mars tampoco interpuso denuncia alguna por la agresión sexual «ante los órganos competentes para su investigación».
Cuando fue preguntada por el motivo de no haberlo hecho, la mujer contestó que «le faltó valentía para hacerlo y esperaba que le denunciaran las otras mujeres abusadas por Gerber».
Un segundo relato no denunciado
En el juicio, celebrado el 24 de septiembre, Mavi de Mars relató un segundo episodio similar, supuestamente ocurrido en marzo de 2022 en Ibiza, de nuevo con Rohypnol.
Tampoco hubo denuncia ni atención médica. El anfitrión de la fiesta, Jonathan Maurice Buenos, declaró que la ayudó a descansar porque estaba bajo los efectos del alcohol y las drogas, y negó rotundamente cualquier agresión. Posteriormente, ella le acusó en un grupo de WhatsApp de haberla drogado y violado.
La magistrada también recoge el testimonio de la periodista Anabel Ross, quien afirmó haber contactado con otras mujeres que decían haber sido agredidas por Gerber. Ninguna declaró en el juicio, ni constan denuncias, informes médicos o prueba alguna.
El fallo concluye con una advertencia nítida: las denuncias deben presentarse ante los órganos competentes, no en campañas prolongadas en redes sociales nueve años después.
Optar por esa vía “hace dudar seriamente de la veracidad de las afirmaciones”.
En consecuencia, la magistrada condena a Mavi de Mars a 15 meses y un día de prisión, al pago de las costas y a la publicación obligatoria de la sentencia.
Un fallo que refuerza un principio esencial: la protección de las víctimas no puede sustentarse en la demolición pública del honor ajeno sin pruebas.
En consecuencia, condena a Mavi de Mars a la pena de 15 meses y un día de prisión por un delito continuado de calumnias con publicidad y al pago de las costas del abogado de Guy Gerber.
La sentencia puede ser recurrida en apelación ante la Audiencia Provincial.