Diez minutos. Poco más. Eso fue todo lo que habló David Sánchez Pérez-Castejón ante el tribunal de la Audiencia Provincial de Badajoz que le juzga por su controvertida contratación en la Diputación pacense. Solo ha respondido a las preguntas de su abogado, Emilio Cortés.
Las acusaciones, silencio.
La imagen que proyectó fue la de alguien que, según su propio relato, no decidía nada, no sabía nada con antelación y, cuando se enteraba, ya era tarde.
Empecemos por el principio.
Una oficina sin oficina
La Oficina de Artes Escénicas que él dirigía —y que le generó un salario público durante años— «no era entendida como una oficina con ventanilla o un edificio físico».
Así lo ha explicado hoy el propio David Sánchez. Era, confirmó ante su abogado, una categoría administrativa. Una estructura organizativa, no un local con dirección postal. Sin sede propia. Sin ventanilla. Sin cartel en la puerta.
Sin despacho propio, tampoco
Entre 2023 y 2024 trabajó en «despachos comunes, espacios comunes, despachos habilitados». Antes, había tenido uno en el conservatorio, pero durante la pandemia lo ocuparon para otras actividades.
Cuando regresó de una excedencia, ya lo tenía tomado una compañera. Finalmente acabó reubicado en un espacio común de los servicios centrales de la Plaza de España de Badajoz.
Un jefe de servicio sin despacho fijo, sin oficina y, según él, sin capacidad de decisión.
El cambio que no pidió, no decidió y no anticipó
Aquí está uno de los núcleos del juicio. Su contrato original era de coordinador de actividades de los conservatorios. Luego aparece como jefe de la Oficina de Artes Escénicas.
El cambio también hizo desaparecer la letra I de incompatibilidad que figuraba en la plaza original —aquella que le impedía compatibilizar el puesto con actividades privadas remuneradas—.
¿Lo solicitó él? No.
¿Lo decidió? No.
¿Cuándo se enteró? «Cuando ya se había realizado.»
La modificación, ha explicado, «se produjo por la evolución natural de las actividades que ya se venían realizando».
Vino sola, como si el organigrama administrativo se reescribiera solo por inercia institucional. El salario, eso sí, no cambió. Mismo sueldo, distinto título.
Sobre la desaparición de la I de incompatibilidad, fue rotundo: no tuvo nada que ver.
La orquesta portuguesa y el «no» de la directora
Preguntado sobre si alguna vez intentó compatibilizar su cargo con una actividad privada, Sánchez ha relatado un episodio revelador.
Una orquesta portuguesa quiso contactar con alumnos egresados y profesores del conservatorio. Él envió una consulta a sus superiores. La directora de área, Emilia Parejo, le respondió negativamente. «Ahí quedó el asunto.»
Una sola tentativa. Una negativa. Caso cerrado.
Luis Carrero: el amigo que le ayudaba «desinteresadamente» y acabó en la Diputación
El otro gran foco del juicio es Luis Carrero, contratado también por la Diputación en 2023. Carrero y Sánchez son amigos «desde hace bastante tiempo».
Antes de que le contrataran, le ayudaba a «redactar mejor» sus ideas. Una colaboración, aclaró Sánchez, «absolutamente desinteresada».
El problema es un correo. Un mail que David Sánchez le envió a Carrero antes de que le adjudicaran la plaza, en el que le decía que cuando se incorporara pasaría una semana en Badajoz para acompañarle.
Sánchez lo calificó de «malentendido». Explicó que en septiembre de 2023 empezó a escuchar en los pasillos de la Diputación que se iba a crear «un refuerzo en el área de Cultura».
Trasladó la información a Carrero para que estuviese «atento». Dos meses después le comunicaron que «la plaza ya estaba».
Confundió, dijo, que la plaza estuviera publicada con que ya estuviera adjudicada.
El propio Carrero, en ese intercambio de correos, le corrigió diciéndole que «no tiene noticia ni calendario».
En cuanto a las funciones de Carrero en su nuevo puesto —jefe de sección de Coordinación de Centros y Programas de Actividades Transfronterizas—, Sánchez dijo desconocerlas. Aunque sí sabe que trabajaba «con regularidad».
«Luis no puede hacer mi trabajo»
Las acusaciones apuntan a que Carrero realizaba las funciones del propio Sánchez. Él lo negó con un argumento técnico: dirigir una orquesta «requiere de una formación técnica» que Carrero no tiene. «Luis es una persona muy talentosa», concedió. «Pero no puede hacer mi trabajo.»
El juicio continúa.