La Unión Europea ha aprobado una nueva Directiva sobre permisos de conducción que permitirá a los jóvenes de 17 años ponerse al volante, siempre acompañados por un conductor experimentado. El objetivo es reducir la siniestralidad entre los conductores noveles y armonizar las normas de conducción en los países miembros.
Sin embargo, esta no es una idea nueva para España. Ya en 2016, el Colegio de Gestores Administrativos presentó a la Dirección General de Tráfico (DGT) una propuesta prácticamente idéntica: permitir que los jóvenes de 16 años pudieran conducir acompañados por un adulto con experiencia, sin necesidad de haber pasado todavía un examen oficial de conducir.
Una idea adelantada a su tiempo
La iniciativa, impulsada por la Fundación del Colegio de Gestores Administrativos, surgió del Foro por la Educación Vial, en el que también participa la Universidad Complutense de Madrid y la DGT. El plan preveía que los menores recibieran formación vial desde los tres años hasta los dieciséis, culminando con un certificado escolar de seguridad vial.
Este certificado actuaría como una acreditación provisional para poder conducir acompañado, siempre bajo la supervisión de un adulto cualificado —con más de cinco años de experiencia y todos los puntos del carné—, replicando así modelos de éxito ya implantados en países como Francia, Alemania o Estados Unidos.
“Queríamos que la educación vial se entendiera como una materia esencial, no como un complemento”, explicó entonces el presidente del Colegio, Fernando Santiago, durante la presentación del proyecto. “La formación es el factor más abandonado en materia de seguridad vial, y si empezamos desde la infancia, formaremos conductores más responsables”.
Sin embargo, aquella propuesta no echó raíces en España y se descartó.

De una propuesta nacional a una directiva europea
Ocho años después, la Unión Europea ha asumido el espíritu de aquella propuesta española. La nueva directiva europea introduce la figura del “conductor acompañante” para quienes tengan 17 años y estén en proceso de obtener el permiso de la categoría B. Su objetivo es permitir que los jóvenes ganen experiencia práctica antes de conducir solos al cumplir los 18.
La medida, además, se complementa con otras novedades: la creación del carné digital europeo, un periodo de prueba obligatorio de dos años y el reconocimiento de sanciones graves entre Estados miembros.
La Comisión Europea defiende que esta reforma busca reducir la siniestralidad entre los conductores jóvenes, que, aunque representan solo el 8 % de los conductores, están implicados en el 40 % de los accidentes mortales.
España, a la espera de adaptarse
Aunque la directiva entrará en vigor próximamente, España aún no ha decidido cómo adaptará su legislación. La DGT ha confirmado que la edad mínima para conducir seguirá siendo 18 años “por el momento”, y que el modelo de conducción acompañada deberá estudiarse “a fondo” antes de implantarse.
Mientras tanto, los Gestores Administrativos continúan trabajando en la idea de la formación vial progresiva, con la vista puesta en 2029 como posible horizonte para contar con la primera generación de jóvenes que haya completado el programa escolar propuesto.
Formar antes de conducir
El planteamiento de fondo coincide con la filosofía europea: que los jóvenes aprendan a conducir en un entorno seguro y guiado. Para los Gestores Administrativos, la clave está en educar antes de examinar.
“Si un niño aprende desde pequeño a respetar las normas, a entender los riesgos y a asumir responsabilidades al volante, llegará a la carretera mucho más preparado”, sostiene Santiago.
Ocho años después, la Unión Europea parece haber recogido aquel guante lanzado en España. Lo que en 2016 sonaba a propuesta pionera hoy se ha convertido en política continental.