El magistrado instructor del caso Koldo en el Tribunal Supremo, Leopoldo Puente, manifestó su sorpresa por el mantenimiento de pagos en efectivo en el PSOE durante la pandemia, un procedimiento que, según dijo, resultaba “contraindicado” en aquel momento por el riesgo de contagio asociado al manejo de dinero físico. Puente trasladó estas consideraciones durante la declaración como testigo del exgerente del partido Mariano Moreno, que tuvo lugar el pasado 29 de octubre.
El juez buscaba aclarar el motivo y funcionamiento interno de esos pagos en metálico, que habrían recibido el exministro de Transportes José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García y que podrían encajar —según investiga la causa— en un presunto delito de blanqueo de capitales.
“Me choca especialmente porque este periodo de tiempo incluye el año 2020, que fue la época más cruda de la pandemia”, señaló Puente, aludiendo a que en ese contexto social “todo el mundo tenía cierta reticencia al dinero metálico” por el temor a los contagios. Pese a ello, añadió, no parecía que esa cautela se hubiese aplicado en la sede socialista.
Moreno explicó que en 2020 el flujo de caja del partido “disminuyó muchísimo” debido a la situación sanitaria y a una recomendación del Tribunal de Cuentas para limitar aún más el uso del efectivo. Afirmó también que se implantó una instrucción interna que obligaba a que los pagos superiores a 1.000 euros se realizaran por transferencia.
Una práctica “ya existente” en el PSOE
Ante las preguntas del magistrado sobre por qué el partido seguía recurriendo al metálico, hasta el punto de contratar una empresa de seguridad para trasladar dinero a la sede, el exgerente sostuvo que se trataba de una práctica previa a su llegada en 2017. “Estaba dentro de la cultura organizativa, del funcionamiento normal de la Comisión Ejecutiva Federal”, afirmó.
Según su testimonio, este sistema beneficiaba a muchos trabajadores que, al realizar actos públicos o desplazamientos, anticipaban gastos y esperaban ser reintegrados en la caja central del partido al regresar a Madrid.
Críticas a la falta de control
El magistrado mostró su escepticismo sobre la utilidad y transparencia de este método, especialmente por el nivel de control aplicado. “Es una respuesta un poco tautológica”, replicó Puente cuando Moreno justificó la existencia de efectivo en la caja simplemente para “dotar la caja del partido”.
Puente incidió en lo que consideraba una insuficiente verificación en las devoluciones: “Que yo ponga en una instancia ‘comida del 17 de marzo’ y que luego el ticket sea del 17 de marzo… si no fuera así sería demasiado chusco, pero eso no es un sistema de control”. A su juicio, debería exigirse al menos que quien presenta la factura acreditara haber pagado efectivamente el gasto.
Moreno defendió, no obstante, que no podía presentarse “cualquier tipo de gasto” y que los justificantes debían coincidir con las fechas reales.
En otro tramo de la declaración, a preguntas de la Fiscalía, el exgerente aseguró que “nunca” se solicitaron billetes de 500 euros al banco para estas liquidaciones, porque “no es útil para una caja de estas características”. El fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, insistió en si estaba seguro de esa afirmación, y Moreno respondió: “Segurísimo”.
Explicó que esos billetes no resultaban prácticos para reintegrar pequeños gastos de personal y secretarías. Preguntado por si Ferraz recibió billetes de 500 euros provenientes de fuentes distintas a la cuenta bancaria, Moreno fue tajante: “Por supuesto que no”.