Omar Molina considera que en el sector legal «comunicar con sencillez, sin perder rigor, es clave para generar confianza». Foto: Cedida.
El socio de Augusta Abogados explica que «comunicar con sencillez, sin perder rigor, es clave para generar confianza» en un sector tan competitivo como es el legal. Foto: Cedida.

Omar Molina, autor de ‘El poder de la marca personal’: «Es un trabajo de fondo, no una herramienta de urgencia»

1 / 01 / 2026 03:00

Actualizado el 02 / 01 / 2026 00:15

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Omar Molina compagina su labor como abogado en Augusta Abogados con una intensa actividad en LinkedIn, la red profesional en la que se ha consolidado como una voz de referencia al las últimas novedades jurisprudenciales y normativas, aportando valor y visión.

El abogado, que recientemente promocionó a socio en dicho despacho, equilibra el trabajo diario y el asesoramiento a clientes con la creación de contenido especializado con participación en foros profesionales y colaboraciones con medios de comunicación.

La construcción de la marca personal es tan relevante en este sector como ganar juicios, y así lo refleja en su segundo libro, bajo el nombre ‘El poder de la marca personal’, en el que aborda, desde su propia experiencia, cómo construir una identidad profesional sólida en el sector legal a través de la conversación digital.

En esta entrevista, el abogado comparte su visión sobre LinkedIn como red social profesional por excelencia, la importancia de comunicar con autenticidad para generar confianza y los principales aciertos y errores que detecta en la estrategia digital de otros profesionales del Derecho a la hora de construir su marca personal.

¿Qué le llevo a elegir la abogacía como profesión?

Siempre digo que la abogacía me eligió a mí más de lo que yo elegí a la abogacía. Mi primera intención no fue estudiar Derecho. Yo quería cursar el grado en Humanidades, pero no pasé el bachillerato con éxito y tuve que repetir curso. Aquello, que en su momento viví como un fracaso, terminó siendo un punto de inflexión.

Durante esa etapa conocí a una persona clave en mi vida que me habló de la carrera de Relaciones Laborales, destacando su carácter transversal. Era una titulación que conectaba Derecho, economía, sociología, empresa y recursos humanos. Decidí probar y fue ahí donde descubrí el Derecho del Trabajo, los juzgados de lo social y el ejercicio real de la profesión.

A partir de ese momento todo encajó. Completar mi formación jurídica y ejercer como abogado fue una consecuencia natural de ese recorrido.

¿Y en qué momento de su trayectoria fue consciente de que, además del conocimiento jurídico, era importante construir una marca personal?

Ese momento llegó cuando cambié de contexto profesional. Tras siete años en el gabinete jurídico de UGT, pasé a trabajar en un despacho de abogados. Ahí comprendí que, además de saber Derecho, era necesario ser visible y explicar qué valor aportabas.

La necesidad de atraer clientes me llevó a explorar nuevas formas de comunicar. Descubrí LinkedIn casi por intuición y empecé a compartir contenido sin una estrategia clara, probando, observando y aprendiendo. En ese proceso entendí que la marca personal no era exhibicionismo, sino una herramienta para generar confianza y explicar quién eres profesionalmente.

Con el tiempo esa intuición se convirtió en una estrategia más consciente y trabajada.

Omar Molina, mostrando la primera edición de su segundo libro ‘El poder de la marca personal’. Foto: Cedida.

Recientemente ha publicado su segundo libro ‘El poder de la marca personal’. ¿Qué es, a su juicio, lo más importante que debe comunicar hoy un abogado para generar confianza y reputación, más allá de la técnica jurídica?

Lo más importante es saber comunicar con sencillez sin perder rigor. El conocimiento técnico es imprescindible, pero no suficiente. Hay que ser capaz de explicarlo de forma comprensible y coherente.

La confianza se construye poco a poco, como una lluvia fina. Cuando alguien te lee con regularidad y percibe que tus criterios son sólidos, empieza a confiar. Pero además es clave mojarse, aportar opinión propia. Eso es lo que genera autoridad.

Y, sobre todo, mostrar quién eres como persona. Los valores, la forma de entender la profesión y la coherencia entre lo que dices y lo que haces son lo que realmente genera reputación a largo plazo

Una de las plataformas esenciales para el desarrollo de la marca personal es LinkedIn, la red social profesional por excelencia. En esta red actualmente tiene más de 30.000 seguidores en Linkedin. ¿Qué aporta esta red al posicionamiento de un abogado que no ofrecen otros espacios?

LinkedIn aporta rigor, contexto profesional y credibilidad. Es una red donde están empresas, directivos, responsables de recursos humanos y otros profesionales cualificados.

Además, es una plataforma donde el conocimiento se comparte de forma generosa. Permite estar al día y posicionarte en el ‘top of mind’ de tu entorno profesional.

Es una red exigente. El que publica se expone más y asume más riesgos. Precisamente por eso, el contenido suele ser más cuidado y solvente, y eso es lo que le da tanto valor.

«La clave [para construir una sólida marca personal] está en elegir bien los foros en función de tus objetivos y del tipo de cliente al que te diriges», señala el abogado sobre la estrategia en la que debe basar la construcción de la marca personal de cada profesional.

Pero también es importante construir la marca personal a través de participaciones en foros, artículos en el blog del despacho, colaboraciones en medios…

Sí, absolutamente. La marca personal se construye de forma transversal. No puede depender de un único canal.

En mi caso, participar en foros de recursos humanos, escribir en el blog del despacho, colaborar con medios de comunicación o intervenir en eventos profesionales forma parte de una misma estrategia. Cada espacio cumple una función distinta y amplifica el mensaje.

La clave está en elegir bien los foros en función de tus objetivos y del tipo de cliente al que te diriges.

En su libro insiste en que la marca personal no es publicidad ni venta. ¿Dónde sitúa la frontera entre comunicar y autopromocionarse?

La frontera está en la intención. Comunicar es aportar valor, compartir conocimiento y generar reflexión. Autopromocionarse es hablar de uno mismo sin aportar nada al otro.

Cuando explicas un problema jurídico, das contexto y ofreces criterio, estás comunicando, aunque indirectamente refuerces tu posicionamiento. Cuando solo te exhibes, la audiencia lo percibe y desconecta.

La marca personal no va de decir “soy bueno”, sino de demostrarlo de forma constante.

Habla también de la necesidad de practicar las 3 c’s (consciencia, coherencia y constancia) como pilares de una marca personal sólida. ¿Cuál de estos valores cree que más se pone a prueba en el día a día del abogado?

Sin duda, diría que la constancia. Todos empezamos motivados, pero mantener una línea coherente en el tiempo es lo más difícil.

La consciencia y la coherencia se trabajan al inicio. La constancia es la que se pone a prueba cuando no hay resultados inmediatos, cuando el trabajo aprieta o cuando aparecen dudas. Ahí es donde se cae mucha gente, pero creo que es como todo en la vida, a veces nos cuesta ser constantes y conectar con el propósito que le dio vida a cualquier objetivo que nos pongamos en la vida.

El abogado escribe una dedicatoria en uno de sus libros en el acto de presentación. Foto: Cedida.

¿Qué errores detecta con más frecuencia en abogados que intentan trabajar su marca personal y fracasan en el intento?

El principal error es abandonar. Muchos empiezan con entusiasmo y lo dejan cuando no ven resultados rápidos. Hay que ser paciente, confiar en nuestra hoja de ruta y cuando surjan dudas, pararse a pensar por qué iniciamos este sendero y confiar en nuestro plan.

Otro error es trabajar la marca personal solo cuando se busca empleo o un cambio profesional. La marca personal es un trabajo de fondo, no una herramienta de urgencia.

Y, últimamente, un error creciente es abusar de la inteligencia artificial, perdiendo la voz propia. Cuando no hay opinión ni criterio personal, se nota y además, pone en riesgo nuestro criterio profesional a ojos del mercado, algo que puede devaluar nuestra reputación e imagen profesional.

Si tuviera que dar un único consejo a un abogado que todavía duda si trabajar su marca personal, ¿Cuál sería?

Que empiece, pero que lo haga con paciencia y explorando su estilo digital. La marca personal no es un sprint, es una carrera de fondo en la que cada kilómetro nos ayuda a conocernos un poco mejor. Cuanto más nos conozcamos, tanto a nosotros como a nuestra comunidad, mayor capacidad de comunicar quienes somos y qué hacemos tendremos.

Y que entienda, que no se trata de exponerse, sino de aportar valor siendo uno mismo, desde la máxima generosidad.

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