El Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) ha formalizado su adhesión al Manifiesto por el uso del español en el arbitraje internacional, una iniciativa estratégica promovida por el Centro Internacional de Arbitraje de Madrid–Centro Iberoamericano de Arbitraje (CIAM-CIAR), el Club Español e Iberoamericano del Arbitraje (CEIA) y la Dirección General del Español en el Mundo del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
La firma tuvo lugar en la Sala de Juntas del ICAM el pasado viernes y contó con la participación de representantes institucionales de las entidades impulsoras.
Durante el acto, el decano del ICAM, Eugenio Ribón, subrayó que el español no debería ocupar un papel secundario en los grandes foros jurídicos internacionales, especialmente cuando más del 20 % de las partes que intervienen en arbitrajes internacionales son iberoamericanas.
A su juicio, fomentar el uso del español contribuye a la equidad procesal, facilita el acceso efectivo a la justicia y mejora la eficiencia en la resolución de controversias complejas.
En la misma línea, el presidente del CIAM-CIAR, José María Alonso (exdecano del ICAM) destacó que el derecho a defenderse en la propia lengua forma parte esencial de las garantías de las partes.
«Aunque más de una quinta parte de las partes en arbitrajes comerciales o de inversión son iberoamericanas, menos del 10 % de los procedimientos se desarrollan en español».
El Manifiesto, explicó, aspira a que el español sea el idioma de referencia en los arbitrajes internacionales con participación iberoamericana, corrigiendo una práctica habitual que privilegia el uso del inglés incluso cuando no resulta la opción más adecuada.
El texto del Manifiesto pone de relieve la brecha existente entre el peso global del español y su escasa presencia en el arbitraje internacional: aunque más de una quinta parte de las partes en arbitrajes comerciales o de inversión son iberoamericanas, menos del 10 % de los procedimientos se desarrollan en español.
Esta situación contrasta con la relevancia objetiva del idioma, porque el español es la segunda lengua materna más hablada del mundo, con cerca de 500 millones de hablantes, y la cuarta por número total de usuarios, superando los 600 millones.
Ante este escenario, el documento hace un llamamiento expreso a la abogacía como actor clave del cambio. Recomienda promover el uso del español en cláusulas contractuales y procedimientos arbitrales cuando ello sea coherente con los intereses del cliente, refuerce la igualdad de armas procesales y mejore la accesibilidad del litigio.
De este modo, el uso del español no solo fortalece la defensa jurídica, sino que también contribuye a un arbitraje internacional más eficiente y comprensible.
El Manifiesto está abierto a la adhesión de particulares y empresas y cuenta ya con el respaldo de decenas de organizaciones y profesionales, reflejando un apoyo creciente a esta iniciativa.
La incorporación del ICAM refuerza su compromiso histórico con el arbitraje y con la proyección internacional del español jurídico, en línea con su trayectoria institucional y su participación como socio estratégico del CIAM-CIAR.