El descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad ocurrido ayer por la tarde en el término municipal de Adamuz (Córdoba) ha provocado, según datos oficiales provisionales, al menos 21 fallecidos y 30 heridos graves, cinco de ellos en estado crítico.
Todas las víctimas fueron evacuadas a hospitales andaluces. No quedaron personas atrapadas en los convoyes.
El accidente se produjo a las 19:39 horas cuando un tren de la compañía Iryo, que había salido de Málaga a las 18:40 con destino Madrid-Puerta de Atocha, descarriló en línea recta.
Los últimos vagones (del sexto al octavo) invadieron la vía contigua y colisionaron con un tren Alvia que circulaba en sentido contrario, hacia Huelva, a unos 200 kilómetros por hora.
Como consecuencia del impacto, el Alvia se salió de la vía y cayó por un terraplén de entre cinco y seis metros.
En los vagones afectados viajaban unas 53 personas. Entre los fallecidos se encuentra el maquinista del Alvia, de 27 años, que recibió el impacto frontal.
En total, 484 pasajeros se vieron afectados entre ambos trenes. El Iryo, que circulaba a menor velocidad —aún no precisada—, pudo detenerse poco después del choque.
Las causas del descarrilamiento siguen sin determinarse.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, compareció de madrugada y anunció la creación de una comisión de investigación independiente, tal y como establece la normativa ferroviaria vigente, para esclarecer lo sucedido.
El ministro subrayó que la infraestructura se encontraba en buen estado y que el tramo había sido renovado en mayo, calificando el siniestro como “tremendamente extraño” por haberse producido en una vía recta y con un tren prácticamente nuevo.
La Junta de Andalucía solicitó la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que se desplegó en la zona para apoyar las labores de rescate y logística.
El 112 activó un amplio dispositivo sanitario, con ambulancias medicalizadas, unidades de cuidados críticos y apoyo de Cruz Roja. Los heridos graves han sido distribuidos en seis hospitales.
La circulación ferroviaria entre Madrid y Andalucía quedó suspendida, y Adif advirtió de que las interrupciones podrían prolongarse durante semanas.
Renfe e Iryo habilitaron puntos de información y asistencia psicológica para pasajeros y familiares en varias ciudades, y se ha facilitado un número de atención específica para allegados.
Las autoridades locales instalaron un hospital de campaña en Adamuz y coordinaron el traslado de los pasajeros no heridos mediante autobuses.
El Gobierno central, la Junta de Andalucía, los principales partidos políticos y la Casa Real expresaron públicamente sus condolencias a las familias de las víctimas y su apoyo a los heridos, en una jornada marcada por el impacto humano y la incertidumbre sobre las causas del accidente.