El líder de la formación política Se Acabó la Fiesta (SALF), Luis ‘Alvise’ Pérez, ha comparecido este lunes 26 de enero ante Manuel Marchena, magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo (TS), y ha reconocido que envió mensajes a los dos eurodiputados que fueron en su lista de las elecciones europeas.
Sin embargo, ha negado que con estas comunicaciones dirigidas a Nora Junco y Diego Soler fueran con intención de acosarles. Así lo ha recogido Europapress tras la declaración de Alvise ante el magistrado instructor, que citó al líder de SALF tras mostrarse dispuesto a comparecer voluntariamente por la querella de Diego Solier y Nora Junco antes de que el Parlamento Europeo pueda conceder la correspondiente autorización para levantar su inmunidad parlamentaria.
«Estoy súperconvencido de mi inocencia, porque soy yo mismo el que sabe todo lo que pasó, creo que va a archivarse», ha afirmado ‘Alvise’ a preguntas de los periodistas al terminar su declaración en el alto tribunal.
Además de esta, ‘Alvise’ tiene abiertas otras tres causas contra él en el Supremo: por difundir una PCR falsa del exministro de Sanidad y actual presidente de Cataluña, Salvador Illa; por el presunto acoso en redes sociales a la fiscal coordinadora de delitos de odio, Susana Gisbert, y por la financiación ilegal de SALF, por los 100.000 euros que recibió del empresario Álvaro Romillo, alias ‘CryptoSpain’.
«Perseguidles», «gritadles» y «llamadles corruptos»
El origen de este caso se remonta a un podcast donde apareció ‘Alvise’ Pérez que se publicó el pasado 20 de abril. En dicha grabación, el líder de SALF profirió el siguiente discurso, dirigido a Nola y SolIer: «Perseguidles y pedidles explicaciones. Y si tenéis que gritarle en un bar que eres un criminal, que eres un corrupto y que has votado a favor del rearme, tenéis que hacerlo vosotros, porque no lo puedo hacer yo, lo tiene que hacer la gente que nos ha votado».
Ello llevó a ambos eurodiputados a querellarse contra el político por «una continua campaña de hostigamiento» a través de las redes sociales como consecuencia de las palabras de Alvise, llegando incluso a temer por su propia integridad física ya que se había relevado también el lugar donde se encontraban o al que se dirigían.
Tras estos suceso, eurodiputados querellantes abandonaron el partido de ‘Alvise’ y se integraron en el grupo parlamentario de Conservadores y Reformistas Europeos que encabeza el partido Hermanos de Italia de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
El Supremo ve indicios de un posible delito de acoso y otro de revelación de secretos
La Sala de lo Penal del Supremo entendió que la conducta de ‘Alvise’ podría enmarcarse en presuntos delitos de acoso y revelación de secretos, «habida cuenta de las explícitas llamadas del mismo —ya personalmente en el mencionado ‘podcast’, ya a través del canal de la aplicación Telegram que lleva su nombre y que, indiciariamente, él mismo gestiona o dirige— a que un grupo muy numeroso de seguidores expresara y desarrollara una actitud repetidamente hostil» hacia los eurodiputados.
Para el Supremo, «aparece indiciariamente justificado que a través de los mencionados canales, y para llevar a término su inicial propósito». Por ello, ‘Alvise’ «pudo haber facilitado y hecho público aspectos personales e identificativos concernientes a dichas personas».