El cansancio ha sido el factor común en los rostros de los tres acusados que, este jueves, han acudido ante los siete magistrados del Tribunal Supremo (TS) que les juzgarán por las presuntas irregularidades en la compra de mascarillas durante la pandemia. Una audiencia preliminar en la que los nervios también se han dejado ver, especialmente, entre los letrados del caso.
El sol ha querido ser testigo, este jueves en Madrid, de lo que muchos consideran la «antesala» del juicio contra José Luis Ábalos, Víctor de Aldama y Koldo García por las presuntas irregularidades que llevaron a cabo durante los momentos más duros del Covid-19 en la compra de mascarillas.
Una audiencia preliminar a la que el exministro de Transportes, así como su exasesor, llegaban en furgón policial al alto tribunal.
Por su parte, Víctor de Aldama, que no ha entrado en prisión, llegaba el primero, en coche, siendo el único vestido de traje para su cita con el Supremo.
Una cita en la que los rostros serios de los tres acusados mostraba la realidad: esta audiencia preliminar es un paso más que les acerca a juicio ante los siete magistrados del alto tribunal. Un paso nada sencillo, y que llega después de que el exministro abandonase su acta de diputado, en un movimiento que podría haber provocado que el caso fuese traspasado a la Audiencia Nacional.
Cansancio y rostros serios que, en más de una ocasión, podían con Ábalos, durante toda la vista. Y es que, en varias ocasiones, se ha podido ver al exministro con los ojos cerrados, somnoliento, y agotado.
Más discreto ha sido, por su parte, Víctor de Aldama, a su mano izquierda. Y es que la principal preocupación del exasesor, visiblemente nervioso y sin casi apoyarse en el asiento en el que se encontraba, buscaba la manera de taparse el rostro ante las cámaras que le enfocaban.
Por su parte, Víctor de Aldama, separado de ellos dos, se mostraba más serio, más formal. Pero visiblemente igual de agotado.
Los nervios ante la vista preliminar en el Supremo
Sin embargo, el foco también se centraba en los letrados defensores de los acusados. Especialmente, en el caso de la abogada de Koldo García, Leticia de la Hoz, visiblemente nerviosa en sus intervenciones ante el alto tribunal.
Intensidad de la letrada que la llevaba a ser reprendida, en varias ocasiones, por Andrés Martínez Arrieta, presidente del tribunal. Ello, debido a la extensión y a la lectura por parte de la letrada de los documentos de los que ya disponía el tribunal por escrito.
Vista en la que el abogado de Ábalos, Marino Turiel, mostraba su acuerdo en las peticiones realizadas por la letrada.
Una posición muy distinta a la que esgrimía el letrado de Aldama. Y es que, casi pareciendo que su posición en el tribunal fuese una imagen de división entre los acusados, José Antonio Choclán se oponía a las pretensiones de la abogada de Koldo. Esencialmente, en la posibilidad de que sus representantes pasaran por una «prueba del polígrafo».
División entre la posición de Aldama, por un lado, y la de Ábalos y Koldo, por otro, que también se mostraba en la composición del Tribunal Supremo.Y es que, mientras la abogada de Koldo solicitaba la recusación de gran parte de los magistrados, la defensa de Aldama se posicionaba junto a la Fiscalía, oponiéndose a esta petición, finalmente rechazada por los magistrados.
Algo que hará que los siete magistrados que lleven la causa mascarillas en el Supremo se mantengan siendo el presidente de la Sala Segunda, Martínez Arrieta, y los magistrados Sánchez Melgar, Marchena, Palomo, De Porres, Susana Polo y Javier Hernández.
Ni Audiencia Nacional, ni pacto con Aldama
Una vista ante el Tribunal Supremo en la que las defensas de Ábalos y Koldo han insistido en que se estudie si el alto tribunal tiene competencias para llevar el juicio. Ello, después de que el exministro abandonara su cargo en el Congreso de los Diputados.
Así pues, ambas defensas han insistido en que, tras la pérdida de aforamiento por parte de Ábalos, el caso debería pasar a la competencia de la Audiencia Nacional. Un proceso más largo ante el que la letrada de Koldo ha vuelto a pedir su salida de prisión.
Una solicitud que ha sido rechazada, tanto por el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, como por la defensa de Aldama (nuevamente, enfrentada a los otros dos acusados) y las acusaciones particulares, que confirman la competencia del Supremo.
También en contestación a la defensa de Ábalos se ha pronunciado Luzón. En este caso, rechazando la posibilidad de que haya un «acuerdo» entre Fiscalía y Aldama, y que sus declaraciones hayan sido condicionadas, así como que la petición de 7 años de prisión para él sean «un premio».