En la semana del 8-M las grandes figuras femeninas han dejado atrás sus despachos para salir al estrado y reivindicar que aún falta mucho por recorrer para conseguir la paridad en los altos cargos.
En esta línea también se ha pronunciado la fiscal general del Estado, Teresa Peramato en una mesa de debate en el marco de los VI Premios de Igualdad de la Abogacía, organizados por el Consejo General de la Abogacía en la Fundación Telefónica.
La máxima representante del Ministerio Público ha querido destacar que su institución tiene una gran presencia femenina no solo en los puestos rasos, también en los altos cargos. Y para conseguir esta imagen en el resto de administraciones ha llamado a la «corresponsabilidad de las tareas porque, además de techos de cristal, hay «suelos pegajosos que atrapan en los cuidados» que dificultan ascender.
Viejas costumbres que perpetúan los «suelos pegajosos»
Peramato ha señalado que estos «suelos pegajosos» son un gran «obstáculo en la clara proyección profesional, porque limita el camino de la progresión».
Sobre todo, en su visión, en los primeros de la trayectoria profesional de las mujeres, ya que «los cuidados» pueden agarrar a la mujer por lo que «se tarda más en competir hacia arriba», señalando que datos de la Fiscalía General del Estado indican que casi el 90% de las excedencias para cuidar a hijos las piden mujeres.
La fiscal general ha expresado que «eso es un reflejo de que mayoritariamente las mujeres siguen asumiendo las responsabilidades de los cuidados de hijos, de abuelos, de personas con discapacidad, de personas dependientes».
«Tenemos techos de cristal, techos muy potentes y muy difíciles de romper, pero también tenemos unos suelos pegajosos que nos atrapan en los cuidados, en las tareas domésticas y ahí influyen muchas cosas», ha abundado.
«Pero hemos sido capaces de llegar en la Fiscalía y ocupar altos cargos con una representación femenina muy importante», ha resaltado acto seguido.
Educación y medidas políticas
La jefa de la Fiscalía ha lamentado que en los últimos años el techo de cristal se ha hecho más «duro, e incluso de cemento». Ello, porque muchas mujeres renuncian a más responsabilidades para estar disponible para sus familiares.
Como solución, Peramato ha incidido en que la educación y la capacidad de asumir la corresponsabilidad en las tareas «es importante para romper estas creencias», pero también ha llamado a hacer «examen de conciencia»: «Las mujeres tenemos que aprender a despojarnos de esa sensación de responsabilidad absoluta en las tareas de cuidado».
«No conozco a ninguna mujer que no quiera asumir la responsabilidad y el cuidado de sus hijos. A veces somos tan exigentes con nuestro nivel de responsabilidad que controlamos tanto que, al final, asumimos las tareas con mayor intensidad que nuestros compañeros», ha subrayado.
Para ello, será indispensable «educación, corresponsabilidad y también medidas políticas, laborales, que ayuden a establecer con firmeza criterios de conciliación».