Hoy 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Un día en el que las palabras «igualdad», «corresponsabilidad» y «feminismo» llenan las conversaciones y las calles.
Pero no siempre se conoce cuál es el fondo de este día. Ni de lo que implica la verdadera Igualdad en la sociedad. Menos aún, en un contexto en el que cada vez los jóvenes se consideran «menos feministas», y las mujeres desaparecen de cargos de responsabilidad en empresas y administraciones.
Un contexto en el que Marga Cerro, consejera, presidenta de la Comisión de Igualdad del Consejo General de la Abogacía Española y decana del Colegio de Abogados de Talavera, nos da una visión muy personal de la Igualdad en España, desde el espejo ciudadano que es la Abogacía.
¿Cuál es la situación actual que atraviesa la Igualdad?
Curiosamente, lo que veo es que las mujeres siguen pensando que la Igualdad real aún no se ha alcanzado, y hay que seguir avanzando. Y sin embargo, hay hombres jóvenes que consideraban que eso sí se había alcanzado.
La perspectiva es totalmente distinta. Y no entiendo por qué piensan ellos esto. Por qué creen que se ha alcanzado la igualdad real. Porque aún no hay igualdad en los puestos de CEO, ni de socios en los despachos, por ejemplo. Así que no sé de dónde viene esa percepción.
¿Cree que se está confundiendo entre la igualdad social, derecho a voto, etc., con una igualdad real?
Efectivamente, son dos planos distintos.
Yo siempre digo que la igualdad formal, la legal, existe. Y eso está clarísimo, yo no tengo ninguna duda. Y que además nuestra legislación ha avanzado mucho en cuestiones de Igualdad.
Pero la cuestión clave es cómo se aplican esas leyes, y ahí es donde a menudo aparecen los problemas. Tú puedes tener una legislación fantástica, pero si no te da el resultado que buscas, no ha sido eficiente, algo ha fallado.
O la ley no se está aplicando bien, o no ha tenido en cuenta todos los parámetros necesarios.
En España es imposible que te discriminen por razón de sexo, sobre el papel.
Esas leyes actuales, el derecho a no ser discriminado, ¿no llegan a aplicarse por financiación o por falta de concienciación…?
Al principio, con la primera Ley de Igualdad, yo recuerdo que no había ni una sanción por no cumplirla.
Muchas veces, se sanciona porque si no no se consigue que se cumpla lo que se dice. Y si no, no sanciones, porque queda mal, pero refuerzala con alicientes, beneficios.
Respondiendo a tu pregunta, creo que pueden ser ambas cosas. Por un lado, que las leyes se apliquen bien. Y por otro, que además hay que buscar, no sancionar, porque en temas de este tipo creas corrientes más en contra que a tu favor, pero sí incentivar. Y puede faltar ese incentivo.
La concienciación es imprescindible. Y la educación también. Pero es un trabajo de mucho tiempo, porque últimamente tengo la sensación de que vamos en sentido contrario.

¿Cree que esto es como una «reacción» frente a lo que muchos piensan que es «el empuje a la mujer», o algo que no se está entendiendo bien?
Creo que lo que se debería intentar explicar es que no hay nada que se haya hecho en detrimento de los hombres. Nada en absoluto.
Al revés. Hay que remar a la vez, tanto ellos como nosotras. Si en una embarcación solo rema uno, es posible que te caigas.
Ellos tienen que entender que esto no es para afectarles. Pero sí que es necesario haber legislado para que la mujer consiga esos puestos, y llegar a esta igualdad, porque veníamos de muy atrás.
De hecho, para que exista una igualdad real, nos vamos al menos a 2050. Aún estamos lejos. Necesitamos seguir afianzando las políticas de igualdad para llegar a eso. Pero nunca debieron ser enfocadas en contra del hombre.
No es una guerra de géneros. Y me gustaría que el mensaje sea que ellos se vean involucrados en algo que es un beneficio para la sociedad.
¿Cree que el talento de una mujer queda «por debajo» por el hecho de ser una mujer?
Creo que siempre se le exige más a una mujer. Cuando hablamos de talento, creo que los hombres han podido desarrollarse profesionalmente no teniendo un talento excepcional.
Pero a la mujer se le exige más: más talento, más formación, más trabajo. Pero no sé por qué.
«Para que exista una igualdad real, nos vamos al menos a 2050. Aún estamos lejos. Necesitamos seguir afianzando las políticas de igualdad para llegar a eso; nunca debieron ser enfocadas en contra del hombre».
¿Qué tienen que hacer las mujeres para conseguir una verdadera igualdad? Porque muchas veces son las propias mujeres las que se muestran reticentes
Yo creo que, ante todo, somos personas. Y tenemos nuestros propios valores e ideales individuales, seamos hombres o mujeres.
Pero sí que es verdad que la mujer no debe llevarse a engaño. No puede ser que algunas piensen que ya está todo conseguido. Porque no es verdad. Y puede ser falta de interés, o falta de conocimiento, falta de datos…
A mí me gusta pensar que la mujer puede conseguir todo lo que quiera. Y lo que hay que pensar es que si hay algo que quieres, lo vas a conseguir.
Si quieres ser una buena profesional, vas a ser una buena profesional. Eres tú la primera que tiene que creérselo. Y luego, pelearlo. Da igual que su contrincante sea hombre o mujer.
Hay mujeres que sí consideran que han conseguido lo máximo. Pero eso no te quita para que sepas que otras no lo han hecho, porque no pueden, aunque quieran. Porque la situación personal de cada una es distinta, y hay que tenerlo en cuenta.
Listas cremallera, ¿son positivas?
Yo creo que sí pero no. Porque hay sitios en los que no las puedes aplicar.
Por ejemplo, en los partidos políticos sí es positivo que sea paritario. Pero en otros ámbitos es muy difícil. Por ejemplo, los colegios de la Abogacía. Nosotros nos presentamos a cargos, de forma individual, y gana hombre o mujer.
En esos casos, a mí lo que me preocupa es que no haya candidatas. Lo que me gustaría saber es por qué mis compañeras no pueden o no quieren presentarse.
En el caso de las candidaturas, ¿las cargas familiares siguen siendo un factor relevante?
Lamentablemente, sí.
Por eso, para mí es muy importante la corresponsabilidad. Porque eso es lo que te va a permitir más a nivel profesional. En mi caso personal, nunca he tenido problemas con esto.
Pero hay casos en los que no hay corresponsabilidad en absoluto. Y en ese caso, las cargas en el hogar, familiares, el tiempo de ocio…, puede pesar y hacer que no optes por este tipo de cargos, porque es una «carga más» con la que no pueden.
Hay datos y estudios. Los cuidados, en proporciones muy importantes, siguen cayendo sobre la mujer. No sólo los hijos, también los mayores, los cuidados de personas vulnerables, etcétera.

Dentro de la Abogacía, ¿se está consiguiendo más equilibrio dentro de la Abogacía o es un mero reflejo?
Yo creo que cualquier profesión es un espejo de la realidad. Yo diferenciaría entre tramos de edades.
Los mayores de 50-60, es un ejercicio de «la antigua escuela». Los jóvenes son totalmente distintos. Y con menos de cinco años de colegiación, ya son más mujeres. Pero en cuanto al ejercicio, sí que estamos cerca de la igualdad.
Pero en cuanto al oficio, hay más mujeres, por ejemplo, en turno de oficio o en familia. Y eso a mí me indica que son sectores en los que las mujeres están más involucradas. Pero por ejemplo, en mercantiles, hay menos.
En los decanatos, seguimos siendo menos mujeres. Y por mucho que nuestro presidente lo intente, y me consta que lo hace, que haya mujeres en todas las comisiones, no hay más que las que hay.
¿Cómo es el día a día dentro de la institución? Imagino que se pasa el día con el «chip puesto»
Siempre. Se trata de ver lo que está pasando. Y creo que no lo debería hacer yo, creo que lo deberíamos hacer todos. Porque ese análisis yo creo que haría que poco a poco avanzáramos.
Por ejemplo, en la correspondencia, que se tenga en cuenta si está destinada a un compañero o una compañera. No cuesta nada poner «estimada compañera». Y puede parecer una tontería, pero creo que es un granito que cuenta.
Todo suma.
Eso sí, hay cosas muy importantes. En nuestra sociedad hay muchas cosas muy importantes, muchos derechos fundamentales que están siendo vulnerados. Y la igualdad es importante defenderla, pero es normal que la intensidad baje. Por eso, que haya un día que paremos un poco y reflexionemos sobre ello, me parece importante. No olvidarlo.
¿Cuál es el reto en igualdad dentro del Poder Judicial?
Conseguirla. Con pasos firmes, que se consigan, consolidarlos. Y en nuestra profesión, es importante la conciliación, porque se concilia poco, y aquí tanto hombres como mujeres. Por la propia naturaleza de nuestra profesión.
Fundamental la conciliación, la corresponsabilidad. También involucrarnos mucho en ser garantes de esta igualdad, de estos pasos por la igualdad. Porque ahí sí creo que podemos ser un reflejo para la sociedad.
«No hay diferencias entre abogados y abogadas. En el ejercicio no va a haber diferencias. Sí que puede haber diferencias en grandes despachos, donde hay más personal. Ahí veo que sí es necesario seguir haciendo fuerza».
¿Cómo puede ayudar el Consejo General de la Abogacía Española a que sus profesionales consigan esa igualdad?
La Ley del Derecho de Defensa ha sido un paso muy importante. También los amparos que ofrecen los colegios. Creo que sí hay herramientas para que se consiga. Aunque en nuestra profesión es difícil, porque hay muchos despachos pequeños. Es una profesión liberal.
No hay diferencias entre abogados y abogadas. En el ejercicio no va a haber diferencias. Sí que puede haber diferencias en grandes despachos, donde hay más personal. Ahí veo que sí es necesario seguir haciendo fuerza.
A nivel institucional, creo que tenemos que ser reflejo de que defendemos esa Igualdad. La Comisión siempre cuenta con el refrendo del Pleno, para que se vea que tanto el Pleno como el presidente nos dan su apoyo, y que no se quede el trabajo sólo en la Comisión.
A nivel personal, ¿ha tenido alguna experiencia negativa inesperada?
A día de hoy, en el ejercicio en sí, yo no he notado nada. Es cierto que puedes encontrar alguna suspicacia con algún cliente, si te ve mujer. O si estás en una reunión con compañeros hombres, a quién se dirigen primero.
Pero en mi experiencia de ejercicio, sí que noto una evolución. Tanto en el entorno de los despachos, como en el ejercicio.
Yo no he experimentado de mis compañeros un trato distinto por ser mujer. Tampoco lo permitiría.
¿Qué consejo le daría a una abogada que esté comenzando?
Creo que eso depende de tu propia fortaleza. Yo lo que les diría es que fueran mujeres fuertes, y se presentaran de tal manera. Tienes que decirte «ten seguridad, porque estás preparada. Has trabajado para eso».
Si desprendes esa seguridad, vas a estar bien. También tus propios límites. Hay mujeres que no soportan que les digan «qué guapa estás». Y hay otras a las que le parece bien. Hay que poner límites con lo que te sientes cómodo. No hay unos límites estándar.
¿Cuál es el futuro de la Abogacía en materia de igualdad?
Yo soy positiva, creo que lo vamos a conseguir. Pero sin despegarnos de la realidad. Vamos bien, pero creo que aún no estamos donde deberíamos estar. Y eso significa que tenemos que seguir trabajando en ello.
Por ejemplo, mis compañeras, denunciando aquellas situaciones que no tienen por qué vivir. Porque van a estar acompañadas por sus colegios, y por el CGAE.
A nivel legislativo, hay que seguir con la legislación. Aún hay muchas cosas más que conseguir. Por ejemplo, en el CGAE ha habido una campaña fuerte por la conciliación.
Y por último, participando en la sociedad. Con propuestas, con leyes en las que se puede seguir trabajando. La Comisión de Igualdad es muy transversal. Los temas de igualdad no están «metidos en una caja», sino que participan en el resto de comisiones. Y eso crea unos cimientos de igualdad en todos los ámbitos.