Los técnicos del Ministerio de Hacienda, agrupados en la Asociación Profesional del Cuerpo Superior de Técnicos de Hacienda (GESTHA), han valorado positivamente las novedades del Plan de Control Tributario 2026, publicado esta semana en el BOE, porque por fin incorpora prioridades que el colectivo lleva años reclamando: el sector inmobiliario, los criptoactivos y los «influencers».
En el ámbito inmobiliario, la escalada de precios en compraventas y alquileres ha generado plusvalías que Hacienda deberá contrastar con lo declarado en escrituras y contratos, para verificar que reflejan el precio realmente pagado.
Respecto a los criptoactivos, la Agencia Tributaria (AEAT) cuenta desde 2024 con información detallada sobre saldos y operaciones con monedas virtuales facilitada por entidades españolas, por lo que los beneficios obtenidos deben figurar obligatoriamente en la declaración del IRPF o del Impuesto de Sociedades.
En cuanto a los influencers, esta asociación recuerda que quienes obtengan rentas en España o procedentes de fuentes españolas están obligados a tributar aquí, con independencia de que residan en Andorra, Dubái o cualquier otro territorio de baja tributación.
Control aduanero ante el auge del comercio internacional
GESTHA considera igualmente inevitable que el Plan refuerce la vigilancia aduanera, ante el previsible incremento del comercio derivado de los acuerdos comerciales de la UE con India y Mercosur, del período transitorio del acuerdo con Gibraltar, y de la nueva tasa de tres euros aplicable desde el 1 de julio de 2026 a los paquetes de menos de 150 euros procedentes de terceros países.
Para afrontarlo con garantías, el colectivo reclama ampliar las competencias de sus técnicos en aduanas, reforzar las plantillas y fortalecer los puntos de inspección fronterizos.
El balance final que hace GESTHA, sin embargo, es de oportunidad condicionada.
El éxito del plan depende, a su juicio, de que se alcance un acuerdo que amplíe las capacidades de los 8.600 técnicos —el 85% de los funcionarios del grupo A con facultades para investigar, liquidar y recaudar tributos— y de que la dirección de la AEAT asuma con ambición el objetivo de reducir la economía sumergida.
El colectivo pide además que los equipos de inspección orienten su actividad hacia grandes empresas y patrimonios elevados, y que se cubra el millar largo de jefaturas de unidad vacantes, cuya ausencia ha inclinado el peso del control hacia particulares, autónomos y pymes.
GESTHA concluye con una advertencia: el bloqueo sistemático de las competencias de sus técnicos ha contribuido de forma determinante al desplome de las denuncias por delitos fiscales, que han caído hasta el 87%. Sin remover esos obstáculos, advierte, los resultados de la AEAT seguirán estancados.