Con la cara y el cuerpo completamente cubiertos, pese a que cada vez sean más las fotografías que se conozcan de ella, de su físico, y de sus citas románticas con el exministro de Transportes, José Luis Ábalos.
Así ha llegado Jessica Rodríguez ante el Tribunal Supremo. Con gafas de sol, mascarilla en la cara de color negro, ropa oscura, a juego con su pelo, siempre acompañada y arropada antes de testificar ante el alto tribunal. Una aparición en la que la mujer no ha dudado en mostrarse como la testigo perfecta, así como una mujer que estuvo profundamente enamorada del ministro encausado.
Ministro presente en la sala, a apenas unos pocos metros de la testigo, a la que evitaba mirar fijamente en la sala del alto tribunal.
«La historia que vivimos él y yo solamente la conocemos él y yo», aseguraba Jessica Rodríguez las preguntas que se le han formulado ante el alto tribunal.
Con voz dulce, y dispuesta a demostrar su inocencia, la mujer no ha dudado en defender su relación sentimental con Ábalos desde el inicio. Relación que llevaba al ministro, incluso, a pagarle el piso en el que vivía.
Y que, según la testigo, estaba pensado para ser su nido de amor durante los 13 meses que estuvieron juntos, de octubre de 2018 a 2019.
«No teníamos un sitio donde poder vernos, y entonces me dijo que al final yo tenía 30 años y que lo suyo es que tuviera un sitio para mí, que no siguiera compartiendo piso», ha explicado ante el tribunal, «me dijo que mirara casas y que eligiera la que me gustara».
Un piso que mantuvo pese a la ruptura con Ábalos. Fin de la relación que llegó tras las elecciones generales, llevando una relación de cerca de un año juntos, y con una diferencia de edad que ronda los 30 años, pero de la que ella esperaba tener una relación a futuro.
«Me dijo que no pensaba divorciarse mientras siguiese siendo ministro. Cuando fueron las elecciones, y el partido iba a continuar en el Gobierno, fue el momento en el que rompimos», ha explicado.
Ello, debido a que Ábalos decidió seguir con «su vida paralela», y ella no quiso «continuar en esa situación cuatro años más».

Jessica Rodríguez «no sabía nada»
Ruptura que, sin embargo, no provocó que Jessica Rodríguez perdiese su piso. Tampoco que se terminase su contacto con el ministro.
«Me preocupó bastante lo del tema del piso porque yo estaba estudiando la carrera, y sí que es cierto que sabemos todos cómo estaban las cosas en Madrid como para poder conseguir un piso. Y además, por él también adopté un gato, y ya es difícil encontrar piso, imagínate con un animal. Entonces me dijo que no me preocupara porque mientras yo estuviese estudiando la carrera, podía seguir quedando en la casa», ha manifestado.
Unas manifestaciones que sorprendían al propio Ábalos, en el banquillo, mientras Koldo ocultaba su rostro de las cámaras.
Según Rodríguez, el entonces ministro «se sentía culpable» porque le hizo a ella «cambiar mi estilo de vida» cuando ya era feliz y «no cumplió las promesas» que le había hecho, decía en forma de reproche, mientras Ábalos escuchaba sus declaraciones, pero prácticamente sin hacer contacto visual con ella.
Unas promesas incumplidas, y una sensación de culpabilidad, que también podrían ser las causantes del puesto que Jessica conseguía en Ineco gracias a las «relaciones» con el ministro.
Puesto en el que ella reconoció no haber trabajado, pero negando saber «ni siquiera que fuera una empresa pública, ni nada de nada».
Desconocimiento que también se producía con las «relaciones» y movimientos de Ábalos y Koldo para conseguirle el puesto de trabajo.
«Pensaba que era un amigo del señor Ábalos o del señor Koldo, que siempre tenía muy buenas relaciones con muchas personas. Yo simplemente fui a una oficina con Koldo a hacer una entrevista para un puesto de trabajo para el que estaba sobrada de cualificación», ha asegurado ante el Supremo.
Desconocimiento y «regalos» de Ábalos entre los que también se incluía un iPhone, que el ministro le regalaba después de que se rompiese el suyo en un viaje. Y que son el resultado de un amor que «no terminó mal».
¿Es cierto que se dedicaba a la prostitución?
Esta pregunta, articulada por el abogado de Ábalos, Marino Turiel, creó un gran revuelo en el salón de Plenos del Supremo. Y fue así, directa, clara: «¿Es cierto que usted se dedica a la prostitución?».
El abogado del PP, Alberto Durán, que encabeza la acusación popular protestó ante dicha cuestión, lo que obligó a Turiel a reformular la pregunta: «¿Su profesión tiene que ver con una contraprestación económica a cambio de sexo?».
Jéssica negó la acusación de forma contundente y, con cierta indignación, aseveró que es dentista y que está colegiada, así como que en el pasado fue azafata de imagen.