La conocida aerolínea Ryanair anunciaba, a finales del año 2025, su decisión de eliminar totalmente el papel de su compañía, implementando las tarjetas de embarque 100% digitales. Una decisión que, según los expertos jurídicos, podría generar discriminación hacia las personas más vulnerables, como las personas discapacitadas o las personas mayores.
La digitalización se ha convertido, en los últimos años, en un fenómeno imparable, tanto en la vida personal como en la profesional de todos los ciudadanos.
Gestiones bancarias, comprar unas entradas, comprobar el tiempo, hacer una fotografía, o enseñar un pase para un evento o un viaje.
Muchas son las transacciones y acciones diarias que, en los últimos años, se ha podido hacer a través de un pequeño gesto en un teléfono móvil o una tablet.
Algo que, sin embargo, sigue siendo un auténtico calvario para muchos ciudadanos, especialmente los más vulnerables, con más dificultades para entender y adaptarse a la tecnología, como las personas con discapacidad, o las personas mayores.
Ciudadanos que, desde el pasado mes de noviembre, se encuentran con una nueva dificultad: la decisión de la aerolínea Ryanair de implantar sus tarjetas de embarque 100% digitales, eliminando las de papel.
Un movimiento que, tal y como aseguraba la compañía, «reduce costes, mejora el servicio, es más ecológico, y agiliza el proceso de embarque».
Discriminación «a bordo» de Ryanair
«Esta medida puede suponer una discriminación para consumidores vulnerables, como personas mayores y pasajeros que por su discapacidad tengan dificultades para acceder a las nuevas tecnologías», explica a Confilegal Rosana Pérez Gurrea, abogada y profesora de la UOC.
Una valoración en la que coincide Ignacio Palomar Ruiz, socio-director de Servilegal Abogados, que considera que la decisión digitalizadora de Ryanair puede entenderse como una posible discriminación indirecta.
«la digitalización no puede convertirse en una nueva forma de exclusión. Cuando una empresa presta un servicio masivo como el transporte aéreo, debe garantizar que ningún ciudadano quede fuera por edad, discapacidad o brecha tecnológica», aseguraba el letrado a este medio.
Eso sí, ambos abogados consultados por Confilegal recuerdan que la normativa comunitaria protege especialmente a los pasajeros vulnerables. Ello, a través de normativas como la Ley 11/2023 de Accesibilidad Digital, o el Reglamento 1107/2006, tal y como recuerda Rosana Pérez.
«Las aerolíneas están obligadas a ofrecer una alternativa accesible, a proporcionar asistencia especial gratuita a pasajeros con discapacidad o movilidad reducida», valora la letrada. Así pues, los afectados por esta digitalización de Ryanair «pueden solicitar a la aerolínea una alternativa a la tarjeta de embarque digital».
Una «alternativa» que refuerza, según Palomar Ruiz, el debate sobre la proporcionalidad de la decisión de Ryanair.
«Ryanair reconoce en su propia web que emitirá tarjeta gratuita en determinados supuestos, como falta de batería, pérdida del dispositivo o ausencia de smartphone», recuerda el socio director de Servilegal Abogados.
Algo «jurídicamente relevante, porque muestra que la alternativa en papel sigue siendo materialmente posible, lo que refuerza el debate sobre si la prohibición absoluta del formato impreso resulta proporcionada», explica Ignacio Palomar.
Así pueden protegerse los viajeros
Una práctica que, de resultar abusiva, podría ser detectado por las administraciones nacionales e internacionales, tal y como recuerda Rosana Pérez Gurrea.
«Las autoridades de consumo nacionales y europeas pueden intervenir ante la implantación de tarjetas de embarque digitales si conllevan prácticas abusivas y vulneran derechos fundamentales, como ocurre en el caso de consumidores vulnerables afectados por la exclusión digital», explica.
Así, pese a la posibilidad de Ryanair de implementar medidas digitales, «las autoridades de consumo tienen la facultad de intervenir para garantizar que no existan prácticas abusivas que conllevan abuso del derecho».
Una defensa del consumidor que también pueden ejercer los propios viajeros afectados.
«Si un pasajero se queda en tierra por esta circunstancia, la recomendación jurídica sería solicitar la hoja de reclamaciones en el aeropuerto», explica Palomar Ruiz. «Pedir justificante escrito de la denegación de embarque, conservar el billete y las comunicaciones previas, reclamar a la compañía, acudir a Consumo y valorar una reclamación judicial por daños».