La Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Tarragona, Plaza 3, ha fallado a favor de la víctima del brutal atropello sufrido en Tarragona, que le ha dejado en silla de ruedas y con dificultades cognitivas muy limitantes, incluso de cara a reconocer a sus hijos menores de edad.
Eran las 6 de la tarde del 17 de febrero de 2023 cuando R.M.F. se encontraba circulando con el coche de su hermana, un BMW, por las calles de Tarragona.
Un momento en el que el hombre, mayor de edad, dejó de prestar atención al volante, vulnerando las normas más básicas de la seguridad vial. Algo que provocaba que no viera a M.O., de 39 años, que se encontraba cruzando la calle por un paso de cebra perfectamente señalizado.
Un impacto de tal magnitud que M.O. salió proyectado a más de 15 metros de distancia, impactando contra el bolsillo en la caída.
«Como consecuencia, el lesionado sufrió traumatismos craneales severos, múltiples fracturas en pelvis, hombro, tibia y peroné, y un edema cerebral grave que puso en riesgo su vida», explican ahora desde Vosseler Abogados, que ha llevado la defensa del afectado.
Un golpe que, sin embargo, tiene peores consecuencias actualmente. Y es que M.O. no sólo se encuentra en silla de ruedas, sino que padece «graves problemas cognitivos que le impiden, incluso, reconocer a sus propios hijos de 4 y 7 años de edad».
Caso que el abogado Álvaro Machado, representando a M.O. llevaba ante los tribunales. Y que llegaba ante la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Tarragona, Plaza 3.
En concreto, ante el juez Rubén Gil González.
Cerca de un millón de indemnización por el brutal atropello
Juez que, en su sentencia 92/2026, considera al conductor como autor responsable de un delito de lesiones por imprudencia grave.
Razón por la que, en el fallo, se condena a R.M.F. a una pena de dos años de prisión, así como a la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante tres años y seis meses.
Del mismo modo, también se estipula la pérdida de vigencia del permiso de conducir.
Una sentencia en la que el juez también estipula una indemnización de casi un millón de euros para la víctima, debido a la extrema gravedad y a la persistencia de sus lesiones.
“Es poco habitual encontrarnos con penas privativas de libertad en delitos de conducción imprudente y retiradas de casi cuatro años», señala Álvaro Machado, letrado que ha llevado el caso.
Algo que demuestra que, pese a que muchas veces la sanciones por imprudencias al volante son leves, las consecuencias de un atropello pueden ser para toda la vida.
«En este caso, aunque la víctima no ha fallecido, su «muerte civil» el impacto en su familia son absolutos. Que la Justicia reconozca la gravedad de la imprudencia con una pena de este calibre es un paso importante, aunque el daño sea irreparable», destacan.