La relación entre el exministro de Transportes, José Luis Ábalos, y su exasesor, Koldo García, fue de lo más cercana antes y durante su tiempo en el Gobierno nacional. Una relación que ya no parece ser la misma, sentados en el banquillo de los acusados del Tribunal Supremo, pero que sigue mostrando un cierto respeto y ánimo de «no agresión entre ambos».
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Sin duda, Koldo García se convirtió, durante muchos años, en una persona de gran confianza para el exministro de Transportes, y exsecretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos.
Una relación que nacía, tal y como explicaba el exasesor ante el Tribunal Supremo, «en un mitin de las primeras primarias de Sánchez». Y que continuó desde entonces, «premiando» Ábalos la fidelidad de Koldo cuando llegó al ministerio, con un jugoso cargo de asesor.
«Estaré siempre agradecido», explicaba hace apenas unos días el exasesor ante el alto tribunal, como acusado del conocido como «caso mascarillas».
Un testimonio ante el Supremo en el que Koldo García, no parco en palabras contra el conseguidor Víctor de Aldama, sí mantuvo cierta fidelidad hacia el exministro.
Ello, negando que en momento alguno Ábalos tuviera constancia de ninguna «mordida» o pago ilícito en relación al contrato de las mascarillas.
«Es verdad que yo, para no molestar al señor Ábalos, para quitarle carga de trabajo, o dolores de cabeza innecesarios, intentaba adelantarme para que él lo tuviera hecho. De algunas cosas, ni se enteraba», aseguraba Koldo.
Un énfasis en su inocencia, así como en la del exministro de Transportes, en la que este lunes insistía Ábalos, en su turno de testificar en el caso mascarillas.
La confianza «ciega» de Ábalos en su exasesor
«Las mascarillas había que traerlas cuanto antes. Yo nunca entré en el órgano de contratación. Di la orden de contratar; una orden política, pero nunca dije a quién», ha justificado Ábalos en cuanto al contrato de las mascarillas.
«Desconocimiento» que ha mantenido en todo momento, con una actitud desafiante en la sala del alto tribunal.
Así pues, ante la pregunta de la abogada de Koldo García, Leticia de la Hoz, a la que sí ha querido responder, al contrario de lo que ha hecho con la acusación popular, el exministro ha reconocido que delegó la gestión de tickets y gastos a su exasesor.
Un sistema en el que, sin embargo, ha asegurado que estos documentos «pasaban por muchas manos».
Declaraciones en las que no se ha señalado a Koldo García como el directo responsable del dinero de Ábalos, a pesar de que sí ha explicado el exministro que su antiguo asesor era su hombre de confianza para estos asuntos.
Asuntos en los que, de igual manera, intervenían otras personas, especialmente en cuanto al dinero del partido.
Así, ha explicado que los pagos en metálico eran «habituales» dentro del partido, y que esta gestión financiera estaba delegada, primero en el gerente del partido, y posteriormente en Koldo, sin que él tuviese participación en el asunto.
Palabras con las que, pese a responsabilizar a Koldo del dinero, el exministro también ha evitado señalarle ante el Tribunal Supremo. Un «pacto de no agresión» en el que parece verse un bloque unido entre Ábalos y Koldo, a los que hemos visto comentar el juicio desde el banquillo de los acusados, incluso bromeando. Especialmente, durante la declaración de Víctor de Aldama.
Tercer acusado al que Ábalos no ha dudado en criticar ante el Alto Tribunal.
«Es un ornitorrinco judicial», ha asegurado el exministro, «nosotros venimos de la cárcel, y él goza de libertad», ha criticado.