Opinión | El Tribunal Supremo se convierte en la versión española de «el bueno, el feo y el malo»

Bárbara Hermida relata la última sesión, antes de los informes, del “caso mascarillas” en el Tribunal Supremo, donde Ábalos, Koldo y Aldama han venido declarando durante los tres últimos días hábiles. Foto: Confilegal.

5 / 05 / 2026 05:41

En 1966, el director de cine Sergio Leone se trasladaba a Arlanza, Burgos, para el rodaje de «el Bueno, el Feo y el Malo», protagonizada por Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee van Cleef; ahora, ha sido el Tribunal Supremo el escenario de una trama que poco tiene que envidiar.

José Luis Ábalos, exministro de Transportes; Koldo García, exasesor del ministro; y Víctor de Aldama, el conseguidor.

Estos son los tres encausados en el conocido como «caso Mascarillas» que se han convertido en los grandes protagonistas del alto tribunal en las últimas semanas.

Y, especialmente, en los últimos días, en los que los tres han testificado ante la sala de siete magistrados presidida por Andrés Martínez Arrieta.

Protagonistas que han tenido tres perfiles distintos, pero muy claros, e interrelacionados, en relación a un «tesoro»: en concreto, las presuntas irregularidades que se cometieron en la compra de las mascarillas desde la institución pública durante la pandemia del Covid-19.

Víctor de Aldama, dispuesto a explicarlo todo ante el Supremo

El primero en declarar, el «bueno». Víctor de Aldama.

Y es que el conseguidor llegaba ante el Tribunal Supremo dispuesto a dar respuesta a todas las preguntas que se le realizasen.

Especialmente, por parte de la Fiscalía, buscando el empresario un pacto de colaboración con la Fiscalía Anticorrupción dirigida por Alejandro Luzón en el entramado que le vincula a Ábalos y Koldo, en busca de un atenuante de su posible condena.

«Me convertí en el comodín de la llamada. En el chico para todo», aseguraba, confiado, el empresario.

Palabras en las que Aldama no dudaba en hablar de las mujeres de Ábalos, en la posición de poder de Koldo, y en las relaciones con el resto del Gobierno de Pedro Sánchez.

Ello, incluso apostando por un lenguaje soez, que sorprendía tanto al resto de los acusados como a sus defensas. «A María Jesús Montero se le hacía el coño agua con Ábalos», llegaba a asegurar.

Declaraciones ante las que Ábalos y Koldo, mano a mano, compartían valoraciones, negaban con la cabeza, o se reían mientras el presidente de la Sala pedía calma y compostura a todos los presentes.

Participación en el caso mascarillas que este protagonista no dudó en tildar de «favores», tanto a Ábalos, como a Koldo. Ello, llegando incluso a pagar prostitutas para «relajar» al ministro, o regalar una moto, o un proceso de fertilidad, al exasesor.

Ni Koldo ni Ábalos sabían nada

Una posición de Aldama muy distinta a la que, horas más tarde, se podía ver en Koldo García.

Y es que el exasesor parecía no tener claro qué imagen quería dar ante el alto tribunal: la de un experto, o bien la de una persona confusa que, tal y como exponía su propia abogada, «no se explica del todo bien».

Así, durante su intervención, el exasesor no dudaba en asegurar que muchas veces gestionaba él los asuntos ministeriales, para intentar «quitar carga de trabajo» a Ábalos.

Ello, mientras actuaba como colaborador de la Guardia Civil, «gestionando» informantes de la lucha anti-yihadista.

Razón por la que, según Koldo, se encontraron tantos teléfonos en su posesión.

Sin embargo, esta posición chocaba frontalmente con la imagen que daba el exasesor, dirigido por su letrada. Una imagen de dudas, de disculpas continuadas. De negativas a contestar. Y de continuas interrupciones de la abogada porque «su defendido no se explica bien».

Sin embargo, el «plato fuerte» llegó con la intervención, este pasado lunes, del hombre más importante: el exministro José Luis Ábalos.

Testimonio en el que el socialista se mostraba desafiante, altivo. Hasta el punto de tener que pedir disculpas al fiscal por su actitud. «Es que a veces…», se explicaba.

Opinión | La sentencia del Constitucional sobre el rechazo en frontera de inmigrantes y el problema del «exceso» de protección judicial

Del fallo del Supremo a la crisis migratoria: las señales que el Gobierno no pudo ignorar en Ceuta

Opinión | El Supremo no tiene la culpa: Ceuta y la diferencia entre tener soberanía y ejercer poder

Opinión | La equivocada doctrina del Supremo sobre el rechazo exprés de los inmigrantes

Ceuta se desborda tras la sentencia del Supremo: el comercio baja la persiana ante la presión de migrantes y la ciudad pide auxilio al Estado

La sentencia del Supremo que estableció que entrar en Ceuta nadando no activa la «devolución en caliente»

Lo último en Firmas

Cambio climático

Opinión | Solo lo rural salva lo rural: medidas jurídicas contra los incendios

LEÓN XIV(1)

Opinión | La migración en Ceuta bajo la óptica de la Iglesia

fusión por absorción

Opinión | La presencia de bases imponibles negativas pendientes de compensar en una fusión por absorción

INstituto Cervantes

Opinión | Arbitraje de inversión y cuando “exclusivamente” significa “nunca”

Tribunal Constitucional

Opinión | La sentencia del Constitucional sobre el rechazo en frontera de inmigrantes y el problema del «exceso» de protección judicial