El centro penitenciario de Valdemoro se está convirtiendo en una auténtica pesadilla para los funcionarios de prisiones. Una realidad que está denunciando públicamente Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) que ha criticado que, pese a las muchas promesas institucionales, los funcionarios de prisiones no sólo se enfrentan a un aumento de reclusos, sino también a una caída de condiciones laborales que afecta directamente tanto a su seguridad, como a la de los reclusos.
Chinches.
Un pequeño insecto que se convertía en una pesadilla para los agentes de la Policía Nacional en Barajas hace apenas unos meses. Y que ahora, parece haberse «trasladado» al centro penitenciario de Valdemoro, en Madrid.
Y es que, tal y como critican desde CSIF Prisiones, existe una «grave preocupación» entre los funcionarios de prisiones por esta plaga de insectos, que circulan impunemente entre el mobiliario de la prisión.
«No sólo genera un ambiente de trabajo insalubre e incómodo, sino que también constituye un riesgo para la salud y la seguridad del personal», critican desde el sindicato.
Una preocupación que no sólo se centra en las picaduras o la transmisión de enfermedades, sino al estrés y la ansiedad que genera en los funcionarios de prisiones, ante la preocupación constante por la aparición de estos pequeños seres.
Sin embargo, no es sólo la aparición de chinches lo que ha convertido a Valdemoro en un calvario para sus trabajadores.
Y es que el aumento de presos internos en los módulos conflictivos de Valdemoro se ha convertido en un motivo de gran preocupación para estos funcionarios de prisiones, que sienten que ir a trabajar cada día es más peligroso.
Inseguridad sanitaria en Valdemoro
«Actualmente, cada módulo tiene más de 100 internos y subiendo cada día. Muchas veces, hay únicamente dos funcionarios para más de cien presos peligrosos, conflictivos e inadaptados», lamentan desde CSIF.
Presos entre los que se encuentran internos con «patologías, enfermedades mentales y adicciones, que crean una situación cada vez más insegura», tanto para el resto de presos como para los funcionarios de prisiones.
«Estos módulos peligrosos están prácticamente sin luz, las pantallas de las luminarias del techo se encuentran con polvo y residuos, haciendo casi imposible trabajar en unas condiciones dignas, siendo un verdadero peligro las aperturas y cierres de celdas casi a oscuras», critican desde el sindicato.
Más internos en la prisión de Valdemoro, pero cada vez menos recursos. Especialmente, en cuanto a la situación sanitaria del centro penitenciario, donde el sindicato advierte que se está produciendo «una alarmante falta de personal médico».
Una carencia de personal cualificado, que apenas está unas horas al día, sin presencia el fin de semana, que hace que peligre «la salud y la seguridad, tanto de los internos como de los trabajadores».
«Recientemente, ante la agresión a un interno y la ausencia de médico en el centro, fue necesario el traslado a un hospital, evidenciando la incapacidad del sistema actual para garantizar una atención inmediata y adecuada», lamentan.
Algo que no es un hecho puntual. Y que posiciona de nuevo a los trabajadores del centro en una «posición de riesgo y responsabilidad que no debería recaer sobre ellos».