Tres minutos. Ese es el tiempo que tarda el Órgano Centralizado de Prevención del Blanqueo de Capitales (OCP) del Notariado en responder a una petición de la Fiscalía Anticorrupción.
Lo reveló el propio fiscal anticorrupción Tomás Herranz Saurí durante la mesa redonda «Dato y prevención del blanqueo», celebrada en la primera jornada del Curso de Verano de la Fundación Notariado, en el marco de los Cursos de Verano de la UPV/EHU, en San Sebastián.
«Los datos del Notariado nos permiten obtener muchísima información sobre personas físicas o jurídicas que son objeto de investigación. Esa información la obtenemos en apenas tres minutos, que es lo que tarda el OCP en responder a nuestra petición», afirmó.
La declaración no fue un dato aislado, sino la confirmación práctica de la tesis que había vertebrado toda la jornada: solo el dato verificado en origen sirve para combatir el fraude, el blanqueo y la corrupción.
Herranz Saurí compartió mesa con el notario italiano Giovanni Liotta, de Taormina, y con Mariano García Fresno, jefe de la Unidad de Análisis y Comunicación del OCP, que ejerció de moderador.
Liotta aportó la perspectiva comparada: Italia, dijo, estudia replicar el modelo español. «Estamos ultimando una norma que permitirá replicar el modelo del Órgano Centralizado de Prevención del blanqueo del Notariado español porque, tras analizar los distintos sistemas europeos, consideramos que es el más avanzado».
Detrás de esos tres minutos hay una infraestructura de datos que Pedro Galindo Gil, director del propio OCP, había presentado horas antes como columna vertebral del sistema: el Índice Único Informatizado Notarial (IUIN).

Según explicó, reúne información procedente de más de 176 millones de documentos notariales. «El Índice no es una simple relación de datos: es dato auténtico, equiparable al valor del documento público del que procede. Ese es el verdadero valor añadido que permite el tratamiento masivo de información. Si el dato es auténtico, podemos empezar a construir sobre él servicios de enorme utilidad para las administraciones públicas», sostuvo.
Ilustró la magnitud del sistema con una comparación entre las sociedades de responsabilidad limitada que pasaron por notaría en los últimos cuatro años y las que presentaron cuentas en el Registro Mercantil el año pasado —cifras que, tal y como fueron facilitadas, requieren contraste y que se detallan en el apartado de verificación.
La jornada se había abierto con Raimundo Fortuñy, director general de la Fundación Notariado y director del curso, acompañado por Juan de Gracia Igelmo, subdirector académico de los Cursos de Verano de la UPV/EHU.
Fortuñy fijó el marco conceptual: una sociedad democrática avanzada no necesita solo velocidad informativa, sino certidumbre. «El notario genera confianza y, por tanto, el instrumento público aporta información veraz, íntegra y auténtica».
José Carmelo Llopis Benlloch, decano del Colegio Notarial de Valencia, desarrolló esa idea en la conferencia inaugural, «El notario como fuente auténtica»: el documento público no es solo soporte de un negocio jurídico, sino garantía de que esos datos han pasado ya por el control de legalidad notarial. «El verdadero valor no está solo en intercambiar datos, sino en poder confiar en ellos», dijo.

El cierre correspondió a Lorenzo Prats Albentosa, catedrático de Derecho Civil de CUNEF Universidad y vocal permanente de la Comisión General de Codificación del Ministerio de Justicia, que analizó el Anteproyecto de Ley Orgánica de Integridad Pública.
Su advertencia conecta directamente con los tres minutos de Herranz Saurí: sustituir la escritura pública por documento privado en determinadas transmisiones de participaciones sociales podría debilitar un sistema de prevención del fraude reconocido internacionalmente por el GAFI y el GRECO.
«La protección de la intimidad y la lucha contra la corrupción no son objetivos incompatibles cuando las autoridades e instituciones pueden apoyarse en información de alta calidad, previamente comprobada por el notario», defendió, señalando al IUIN y a la Base de Datos de Titularidad Real como piezas centrales de ese equilibrio.
La segunda jornada del curso queda ya orientada hacia la cartera digital europea y la futura cartera europea para empresas. El interrogante que planteó Herranz Saurí sin decirlo explícitamente persiste: si el dato deja de nacer verificado, ¿seguirá tardando tres minutos obtenerlo?