El antiguo jefe militar serbobosnio falleció ayer a los 84 años en el centro de detención de Naciones Unidas en La Haya, donde permanecía encarcelado por algunos de los crímenes más graves cometidos en Europa desde la Segunda Guerra Mundial
El excomandante serbobosnio Ratko Mladic, conocido como el «carnicero de Bosnia» murió a los 84 años en el centro de detención de Naciones Unidas en La Haya, donde cumplía una condena de cadena perpetua por genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra cometidos durante la guerra de Bosnia, desarrollada entre 1992 y 1995.
La noticia del fallecimiento fue difundida inicialmente por medios de comunicación serbios. Mladic arrastraba desde hacía años un delicado estado de salud, había sufrido varios accidentes cerebrovasculares y había sido hospitalizado en distintas ocasiones.
Su defensa y su familia habían solicitado reiteradamente su puesta en libertad por razones humanitarias o su traslado a Serbia para recibir tratamiento médico.
Estas peticiones fueron rechazadas por el Mecanismo Residual Internacional de los Tribunales Penales, organismo de Naciones Unidas encargado de gestionar las funciones pendientes del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY).
El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, también había reclamado recientemente que se permitiera su traslado, ante el empeoramiento de su estado.
El tribunal reconoció el pasado mayo que Mladic se encontraba en la fase final de su vida y presentaba un deterioro cognitivo, pero concluyó que recibía en La Haya la atención médica necesaria y que no se había acreditado que pudiera obtener un tratamiento mejor fuera del centro de detención.
Condenado por diez de los once cargos
Mladic fue condenado el 22 de noviembre de 2017 por el TPIY, que lo declaró culpable de diez de los once cargos formulados contra él: uno de genocidio, cinco de crímenes contra la humanidad y cuatro de violaciones de las leyes o costumbres de la guerra.
La sentencia le atribuyó una responsabilidad decisiva en el genocidio de Srebrenica, en la campaña de terror contra la población civil de Sarajevo y en la persecución y expulsión de musulmanes bosnios y croatas de distintas zonas de Bosnia y Herzegovina.
Los jueces consideraron probado que Mladic participó en varias empresas criminales conjuntas dirigidas a eliminar permanentemente a la población no serbia de territorios reivindicados por los dirigentes serbobosnios.
Fue absuelto, sin embargo, del segundo cargo de genocidio referido a las matanzas y expulsiones ejecutadas en otros municipios bosnios durante 1992.
El tribunal entendió que los crímenes cometidos en esas localidades alcanzaron una gravedad extrema, pero que no había quedado acreditada más allá de toda duda razonable la intención específica exigida para calificarlos jurídicamente como genocidio.
La condena a cadena perpetua fue confirmada definitivamente el 8 de junio de 2021 por la Sala de Apelaciones del Mecanismo Residual.
a resolución desestimó los recursos de la defensa y mantuvo su responsabilidad por los diez cargos. La ficha oficial del procedimiento recoge la acusación, la detención y las dos sentencias.

El genocidio de Srebrenica
El nombre de Mladic quedó especialmente ligado a la matanza de más de 8.000 hombres y adolescentes musulmanes bosnios perpetrada en julio de 1995 en Srebrenica, una ciudad al este de Bosnia-Herzegobina. Fue la mayor matanza en suelo europeo desde la Segunda guerra Mundial, lo que alteró de forma significativa su composición étnica.
La localidad había sido declarada «zona segura» por Naciones Unidas y se encontraba bajo la protección de un contingente neerlandés.
Las fuerzas serbobosnias tomaron el enclave el 11 de julio de 1995 y separaron a los hombres y niños de las mujeres y del resto de la población.
Miles de detenidos fueron trasladados a escuelas, almacenes, campos y otros lugares, donde fueron ejecutados sistemáticamente. Sus cuerpos fueron enterrados en fosas comunes y, posteriormente, trasladados a enterramientos secundarios para tratar de ocultar las pruebas.
La justicia internacional calificó estos hechos como genocidio, al considerar que existió la intención de destruir una parte sustancial de la comunidad musulmana bosnia. La matanza está considerada el crimen más grave cometido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
El asedio de Sarajevo
La sentencia también responsabilizó a Mladic de la campaña de bombardeos y disparos de francotiradores desarrollada contra la población civil de Sarajevo.
La capital bosnia permaneció sitiada durante cerca de cuatro años, entre 1992 y 1995. Durante ese periodo, sus habitantes fueron sometidos a ataques indiscriminados y deliberados mientras realizaban actividades cotidianas, como buscar agua, viajar en transporte público o caminar por las calles.
El tribunal concluyó que las fuerzas bajo el mando de Mladic emplearon el terror como instrumento militar y político para presionar a las autoridades bosnias. También lo declaró responsable de la toma como rehenes de miembros de las fuerzas de paz de Naciones Unidas, utilizados como escudos humanos para evitar ataques de la OTAN.
Dieciséis años prófugo
Ratko Mladic fue jefe del Estado Mayor del Ejército de la República Srpska, la entidad serbia de Bosnia, desde mayo de 1992 y durante prácticamente toda la guerra.
El TPIY presentó su primera acusación contra él en julio de 1995. Tras el final del conflicto permaneció prófugo durante casi 16 años, protegido inicialmente por estructuras militares y de seguridad serbias y, posteriormente, por una red familiar.
Fue detenido el 26 de mayo de 2011 en Lazarevo, una pequeña localidad del norte de Serbia, donde vivía oculto en casa de un familiar. Cinco días después fue entregado al tribunal de La Haya y su juicio comenzó en mayo de 2012.
Mladic nunca mostró arrepentimiento y rechazó las acusaciones, que atribuyó a una persecución política contra el pueblo serbio.
Para las víctimas y la justicia internacional, sin embargo, su condena constituyó uno de los pronunciamientos más importantes contra la impunidad por los crímenes cometidos durante la desintegración de Yugoslavia.