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José Manuel Sieira, un gran presidente

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Todo el mundo sabe que la mayoría de los jueces españoles, que están realizando una ardua y entregada labor en defensa de los derechos de la ciudadanía, experimentan sentimientos de profunda decepción.

Por un lado, la sobrecarga de trabajo que tienen que afrontar, con una escasez de medios que las sucesivas reformas y contrarreformas legales no solo no han solucionado sino que ni siquiera han abordado, más preocupadas en imponer, desde la atalaya de la mayoría absoluta, determinados planteamientos ideológicos, que en abordar los verdaderos problemas de la Justicia española.

Por otro, las escasas perspectivas de promoción profesional, con un sistema de nombramientos de cargos discrecionales, en los que el mérito, el esfuerzo, la capacidad y el trabajo callado no son en modo alguno suficientes ni decisivos.

Todos los que hemos tenido responsabilidades en materia de nombramientos de altos cargos judiciales, hemos de ser claramente autocríticos, y reconocer que la designación de altos cargos judiciales exige ser sometida a una profunda revisión.

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De ahí que sea difícil entender como un magistrado, serio, riguroso y capaz, que durante cinco años realizó una labor inmensa como Presidente de la Sala Tercera del Tribunal Supremo, trabajo este reconocido por la propia Inspección del Consejo General del Poder Judicial, no haya sido renovado al frente de dicha Presidencia cuando no hay ningún precedente en el Tribunal Supremo.

La práctica totalidad de los medios de comunicación de este país se hicieron eco de las circunstancias que rodearon su no reelección, y a la hemerotecas hemos de remitirnos. Incluso dos asociaciones judiciales han puesto los hechos en conocimiento del Relator de Naciones Unidas para la independencia judicial, al entender que el proceso seguido afectaba a la propia independencia judicial.

Un diario de tirada nacional, señalaba que nadie entendería que con los méritos y el trabajo realizado al frente de la Presidencia de la Sala Tercera, José Manuel Sieira no fuera reelegido. Pues a ello nos remitimos….

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José Manuel Sieira, como magistrado capaz, riguroso y brillante, tiene un futuro por recorrer. Pero nada impide que la decepción que tiene gran parte de la carrera judicial, respecto a las expectativas profesionales, se confirme al comprobar lo ocurrido.