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Jueces divulgadores en Holanda: ¿Un modelo a imitar en España en un futuro próximo?

El presidente del Consejo de la Magistratura Holandesa hasta 2014, Erik van den Emster, junto a Merel Berling, coordinadora de Cooperación Internacional del Consejo Holandés, en una foto tomada en Roma en 2012. Carlos Berbell.
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En Holanda se les denomina «press judges», que traducido al castellano serían jueces de prensa o para la prensa, o jueces divulgadores. O portavoces del poder judicial. Porque esa es, precisamente, su función en el sistema judicial de los Países Bajos: explicar a los periodistas de los medios de comunicación, en el lenguaje de la calle -pero sin perder la precisión jurídica- las decisiones que toman sus compañeros, ya sean sentencias, autos o procedimientos de todo tipo, además de la aplicación de las leyes. 

Oficialmente, esta tarea es obligación del presidente del órgano judicial -en España serían los presidentes del Tribunal Supremo, de los Tribunales Superiores de Justicia, de las Audiencias Provinciales o de los jueces decanos-, que delega en el juez comunicador por razones prácticas.

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La principal es porque los presidentes están demasiado ocupados para estudiarse los casos, que suelen atraer una gran atención mediática, y para dar la cara ante los medios.

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A los jueces divulgadores los nombran, precisamente, los presidentes de los órganos judiciales, con el visto bueno de lo que aquí llamaríamos salas de gobierno.

El Consejo de la Magistratura de Holanda (el equivalente a nuestro Consejo General del Poder Judicial) se encarga de organizar cursos de formación con el fin de capacitarlos para llevar a cabo esta misión. Esa capacitación comprende entrenamiento ante las cámaras de televisión y la radio.

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Cada año, una media de 16 jueces divulgadores reciben ese tipo de «media training».

Porque de eso se trata, de contar de la forma más precisa y asequible posible las decisiones judiciales, ajustándose a lo que dicen las resoluciones judiciales. Los jueces de cada caso les informan de forma previa.

En este sentido, los jueces divulgadores operan de manera muy parecida a como lo hacen los portavoces de la Policía Nacional española o de la Guardia Civil.

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No están en las respectivas investigaciones pero explican sus pormenores y, muy importante, le ponen «cara y ojos» a la información, fomentando así la confianza de los ciudadanos hacia su función.

Suelen comparecer en ruedas de prensa, hacen «canutazos», se someten a todo tipo de entrevistas para televisión, radio, prensa o internet, siempre que sea necesario su concurso para aclarar y poner las cosas en su sitio.

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Los jueces divulgadores holandeses no sólo se centran en la jurisdicción penal, también en la civil, en la contencioso-administrativa o en la laboral. Depende de la actualidad.

La mayor parte de ellos realizan esta función además de la suya propia de juez, sin recibir compensación alguna en tiempo o en dinero. Suele ser muy usual que los jueces divulgadores cumplan ese cometido a lo largo de varios años. Por eso, la experiencia es, de verdad, un grado.

Antes no se pedía nada, ahora están profesionalizados

En un principio, a los candidatos a jueces divulgadores no se les exigía nada. Ninguna cualificación. Hoy sí.

Porque estos jueces, que se han organizado en torno al Comité de Jueces Divulgadores (Committee of Press Judges, según la versión que ellos le han dado en inglés), han establecido que los nuevos tienen que cumplir una serie de requisitos.

Entre ellos se encuentra dar bien ante las cámaras de televisión, o tener capacidad de escribir, y de explicarse viva voz, sobre asuntos legales de una forma que pueda comprender el ciudadano de la calle.

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Los jueces divulgadores se reúnen dos veces al año para estudiar sus respectivas experiencias en los seis meses precedentes.

Entre los asuntos típicamente tópicos se encuentran los problemas que hayan podido tener con los medios, donde el derecho a la intimidad de un acusado o de un testigo se haya violentado, o las experiencias negativas, producto de las técnicas de entrevistar de algunos periodistas.

En estas reuniones se refinan los protocolos para tratar con los medios.

Y trabajo no les falta. La eclosión de medios ha hecho que la demanda de su presencia se haya multiplicado.

El primer portavoz

Para la judicatura holandesa, sin embargo, su primer portavoz es el presidente del Consejo, pero solamente interviene en asuntos relacionados con el presupuesto, la carga de trabajo, su calidad o la estadística.

En este sentido, la oficina de prensa del Consejo de la Magistratura holandesa lleva a cabo un rol de coordinación con los asesores de comunicación o jefes de prensa, que trabajan a las órdenes de los jueces divulgadores, en cada órgano judicial. 

La división del trabajo está clara: los asesores de comunicación o jefes de prensa -profesionales de la comunicación con probados conocimientos legales- trabajan tras las bambalinas, ocupandose de los contactos iniciales con los medios, cerrando citas, facilitando información, mientras que los jueces divulgadores dan la cara para explicar lo que sea necesario.

Los periodistas holandeses prefieren las declaraciones de los jueces divulgadores porque tienen la «auctoritas» de alguien que posee la misma categoría del que ha tomado la decisión y se encuentra muy cercano a él.

Algunos informadores críticos -que de todo hay- consideran a los jueces divulgadores como «guardianes de los tribunales».

La simbiosis asesores de comunicación de la justicia-jueces divulgadores han demostrado poseer una probada eficacia más allá de toda duda.

De la misma forma que los jueces divulgadores se reúnen dos veces al año, los asesores de comunicación y jefes de prensa suelen celebrar las suyas cuatro veces al año para abordar las últimas tendencias en su trabajo y asuntos relacionados con la comunicación interna y la información pública.

La cosa funciona. Prueba de ello es que la percepción de independencia que tienen los holandeses de sus jueces es de un 75 por ciento, según un reciente estudio de la Comisión Europea. Esa percepción es solo del 30 por ciento en el caso español.

El sistema holandés ya ha sido copiado por Bélgica, por Inglaterra y Gales, Croacia y, recientemente, Albania.

¿Podría ser transplantado este modelo a España?

Sin duda alguna. De hecho, el poder judicial español posee la red de jefes de prensa (son 17, uno en cada Comunidad Autónoma, otro en la Audiencia Nacional y en el Tribunal Supremo, al que hay que sumar la oficina de prensa del CGPJ) pero ninguna figura asimilable a la de los jueces divulgadores.

El único portavoz que tiene el CGPJ es su propio presidente, Carlos Lesmes Serrano, el cual suprimió la figura del vocal-portavoz que, entre 1980 y 2013 vino funcionando.

Precisamente, la Red de Consejos de la Judicatura Europea (ENCJ, según sus siglas en inglés), aprobó por asentimiento el Informe 2011-2012, Justicia, Sociedad y Medios de Comunicación (Report 2011-2012, Justice, Society and the Media), en el que se aconsejaba a todos sus miembros la adopción de esta figura.

Fue en la Asamblea anual de la ENCJ -de la que forma parte el CGPJ y 19 consejos del poder judicial más- que se celebró en mayo de 2012, en Dublín. Entonces la presidía el vocal del Consejo español, Miguel Carmona. Hoy la Presidencia la ostenta otra vocal del CGPJ, la española Nuria Díaz Abad.

Aquel informe tardó en llevarse a cabo un año. En el mismo participaron 17 países -entre ellos España- y el coordinador del mismo fue Erik van den Emster, presidente del Consejo de la Magistratura de Holanda, puesto que ostentó hace hace tres años.

La presencia de Van den Emster al frente de ese grupo de trabajo dice mucho sobre la importancia que los jueces holandeses prestan a la comunicación con los medios.

En el informe, un listado de buenas prácticas para las diferentes judicaturas europeas, se dice: «La justicia, la sociedad y los medios son un tema de interés especial para el ENCJ ya que todas las judicaturas europeas afrontan desafíos similares en esta área. La Judicatura europea es criticada por no ser transparente y por ser anticuada e insular. Pero al mismo tiempo la Judicatura carece de una voz en el debate público, porque se cree fuertemente que la Judicatura sólo se debería comunicar a través de sus decisiones. ¿Es esto todavía correcto, sobre todo si los medios mal informan a los ciudadanos? En este informe, contestaremos a esta pregunta negativamente porque la sociedad tiene el derecho de ser correctamente informado sobre el funcionamiento de la Judicatura y el sistema de justicia».

Y añadía: «Este informe proporcionará una perspectiva ENCJ e identificará recomendaciones para aumentar la comprensión hacia la Judicatura y para asegurar que el sistema de justicia sea más transparente para el público y la sociedad. Esto necesitará un enfoque de medios proactivo por parte de la Judicatura. A cambio, la Judicatura puede conseguir una mejor relación con los medios y puede estrechar el vacío que se percibe entre la Judicatura y los ciudadanos».

Fue a Van den Emster a quien le correspondió defender el referido informe, con gran eficacia, ante la Asamblea de la ENCJ, en la que se proyectó un vídeo explicativo del trabajo realizado, llevado a cabo por el órgano de los jueces español. 

Un informe que luego se olvidó en el CGPJ, pero que, a día de hoy, sigue vigente.

En estos dos enlaces se puede descargar el Informe 2011-2012, Justicia, Sociedad y Medios de Comunicación, en inglés, por una parte, y también las conclusiones, en español.

20130408 encj_report_justice_society_media_def

CONCLUSIONES RED DE CONSEJOS DE EUROPA – JUSTICIA, SOCIEDAD Y MEDIOS *

por Carlos Berbell.

Carlos Berbell es director de Confilegal. Periodista, consultor internacional en comunicación y escritor, está especializado en el campo de la justicia, la investigación criminal y la comunicación institucional.