8 agentes de la Guardia Civil se han suicidado entre julio y agosto de este año; 14 desde principios de 2017, según informa la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC).
«Este alarmante repunte, sumado a los 6 casos que se produjeron en los primeros meses del año, eleva a 14 los guardias civiles que se han suicidado en lo que va de 2017, casi uno por quincena. Julio fue el peor mes en este sentido desde el año 2000 (último del que disponemos de datos mensuales), con un total de 6 suicidios, lo que, sumados a los dos de agosto y a los anteriores supone superar, en tan sólo ocho meses, los suicidios del año pasado, alcanzando la cifra más alta de los últimos seis años», afirma la AUGC.
La Dirección General de la Guardia Civil y el Gobierno -afirma esta Asociación- «parecen estar más preocupados de ocultar los datos, intentando que no se hable de ello, que de buscar una solución a esta lacra que no sólo no cesa, sino que parece repuntar».
Desde el año 1990, según datos facilitados por el propio Gobierno en preguntas parlamentarias, se han producido un total de 423 suicidios lo que nos da una media 1 suicidio cada 24 días.
La AUGC quiere que el el Gobierno se comprometa seriamente con los guardias civiles y con medidas reales que reduzcan las alarmantes cifras que lastran las estadísticas oficiales.
«Desde AUGC queremos denunciar que, a día de hoy, la Guardia Civil no ha evaluado los riesgos psicosociales a los que están expuestos los trabajadores incumpliendo con ello sus obligaciones en materia de riesgos laborales, materia que no parece interesar ni lo más mínimo a quienes nos gobiernan que solo recuerdan la obligación de cumplir las leyes cuando a ellos les interesa», dicen en un comunicado en su página web.
«Por ello, instamos al Gobierno a que adopte medidas reales, empezando, con la participación activa de las asociaciones representativas, en la elaboración de una encuesta de clima laboral en la que participen todos los guardias civiles, continuando con una evaluación de riesgos psicosociales y finalizando con un estudio profundo de los resultados para que, con la participación directa de AUGC poder estudiar las medidas que realmente sea eficaces en la reducción de los suicidios», añaden.
De acuerdo con la AUGC, un ejemplo de la falta de interés por atajar esta tragedia es el hecho de que en comandancias donde se han producido suicidios recientes aún sigan vacantes las plazas de psicólogo.
«Así, nos encontramos con que existen provincias que directamente carecen de servicio de psicología, y donde los agentes deben ser asistidos por los psicólogos de provincias limítrofes. Con esta aciaga estadística entendemos que la labor especializada de un servicio de psicología ha de ser permanente y estable en cada provincia, y deben promoverse cambios para que este servicio sea proporcionado por especialistas que no sean militares, ajenos por tanto a la cadena de mando y al principio de jerarquía», concluyen.