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Gustavo Bueno, un año después (1) ¿Cómo era?
Gustavo Bueno, el gran filósofo español.
Firmas

Gustavo Bueno, un año después (1) ¿Cómo era?

Felicísimo Valbuena
4 octubre, 2017

El pasado 7 de agosto, se cumplió un año desde que Gustavo Bueno dejó de estar entre los vivos. Y sin embargo, sus obras van a seguir irradiando años y años.

La vida y la obra de Bueno fueron tan grandes que no caben en una columna. Hoy ofrezco una perspectiva sobre su persona. En la próxima, escribiré un resumen de su obra. Aunque siempre tengo presente que “un compendio puede ser un dispendio”, procuraré que las dos columnas resulten útiles para quienes deseen conocer la vida y obra del gran filósofo español.

Bueno y su sentido del humor cuando criticaba las opiniones

Bueno fue una persona de las que más resaltaban en España. Televisión Española le dedicó un espacio de una hora en el espacio Imprescindibles. Recomiendo ese programa a quienes deseen conocer cómo era Bueno “en su salsa”, en diversas intervenciones televisivas durante más de treinta años. Así, quienes no lo conozcan, pueden hacerse una idea de cómo se expresaba con sus gestos, cómo era su voz y, sobre todo, qué transmitía.

Y eso que llevaba diez años sin salir apenas de Oviedo, porque no quería separarse de su mujer, Carmen, que había sufrido un ataque en el Área de Broca. El resultado había sido quedarse sin habla y en una silla de ruedas. Como ya he escrito en otras ocasiones, un historiador muy inteligente, muy activo y con mucho humor, me sentenció: “He organizado un Congreso y quiero que, en primer lugar, intervenga Bueno, porque además de ser lo sabio que es, llena los salones”.

Los asistentes a sus clases y conferencias y los periodistas que le entrevistaban tenían asegurados varios titulares. Y no porque él quisiera llamar la atención. Es que dominaba muchas ramas de la ciencia y de la filosofía y sabía responder a cualquier pregunta con conocimiento y con humor. Porque Bueno era una persona con gran sentido del humor.

Ese humor le convertía en una persona muy próxima, sencilla, que sabía transmitir muy bien sus puntos de vista sobre muchas cuestiones. Lo que pasaba es que, al ser muy sincero, se reía de muchas opiniones que sostenían desde profesores hasta políticos. Para él, cuando alguien se enfrenta con problemas matemáticos, por ejemplo, el pensamiento no es libre, porque ha de someterse a unas reglas. Él sostiene que el pensamiento libre es el que sigue esas reglas. De la misma manera, quien emplea falacias no ejerce un pensamiento libre, aunque lo quiera hacer pasar como tal. Por eso, él desmontaba de una manera muy sólida y, además, humorística, lo que él llamaba “doxografías”.

Jesús G. Maestro, un estudioso que ha aplicado el sistema de Bueno a la Literatura, define la Doxografía como todo saber o conocimiento que resulta referido, situado o aislado acríticamente en un pasado histórico, o en un presente descriptivo irrelevante como tal presente.

Ahora, predominan las salidas emotivas al dar el parecer sobre alguien. Por ejemplo, no pocas personas dicen que Bueno tenía mucho genio en algunos momentos y que no dudaba en aplicar adjetivos muy duros a algunos contrincantes durante un debate. A la vez, se les olvida decir que Gustavo Bueno ha tenido los mejores golpes de humor en sus escritos o intervenciones orales. Ese humor que tanto falta actualmente en el mundo. Sólo hay que ver las malas comedias que nos obligan a soportar las distribuidoras norteamericanas. Y aquí en España, desde que desapareció Rafael Azcona, el humor ha pegado un bajón demasiado grande. Chabacanería, demasiada, pero ¿humor?. Que lo muestren.

Su estudio del Mito de la Cultura y de los nacionalismos

La solidez de su sistema filosófico le llevó a comprometerse con la situación por la que atravesaba España desde mediados de los años noventa. Publicó una serie de libros en los que exponía los problemas de España y ofrecía soluciones.

Se dio cuenta de que los votantes y políticos necesitaban una actualización vigorosa de los conceptos que pasaban por moneda corriente y que no estaban dando el juego que la vida española necesitaba. Y escribió una serie de libros con un estilo más accesible. En muchas ocasiones, escribía con un estilo parecido al de Unamuno cuando se veía a sí mismo como “excitator Hispaniae”.

Con su libro El mito de la cultura (1996, publicado de nuevo en 2016, por Pentalfa Ediciones en 2016) estudió en profundidad los nacionalismos. Fue el primero en afirmar que, en el Siglo XX, dos mitos políticos habían acabado con millones de muertos. La Hermandad de la clase obrera, cuya manifestación histórica fue el Comunismo, duró de 1917 a 1989; el Mito de la Raza Aria, concretado en la Alemania nacional-socialista, duró de 1933 a 1945. Ahora estamos bajo el Mito de la Cultura, manifestado en los nacionalismos.

Por mi parte, añado que el primer genocidio de este Mito ha sido el perpetraron los hutus sobre un millón de tutsis en Ruanda-Burundi y que podemos ver en la película Hotel Rwanda. Lo que ocurrió en la Comunidad Autónoma Vasca de 1968 a 2010, y en Cataluña desde 1983 hasta hoy mismo, son manifestaciones del Mito de la Cultura.

Bueno se ocupó de aspectos muy diversos de la actualidad española e internacional

En España frente a Europa (1999) , demostró su gran conocimiento de la Historia de España y clasificó todas las maneras en que los españoles actuales conciben España. Nadie lo había hecho antes. Volvió a ocuparse de nuestra historia en España no es un mito (2005). No disponíamos de un estudio sistemático de las diversas izquierdas y derechas. Bueno lo hizo en El mito de la izquierda (2005) y  El mito de la derecha (2006).

También escribió, para facilitar la comprensión de la vida política española, Panfleto contra la democracia realmente existente  (2004), La vuelta a la caverna: Terrorismo, guerra y globalización (2004), El mito de la felicidad (2005), Zapatero y el pensamiento Alicia (2006), El fundamentalismo democrático (2010), La fe del ateo (2010),  Y todos esos libros a partir de los setenta años. Son muestra de la gran energía de este filósofo español, que hasta su muerte ha estado lleno de actividad.

La gran ventaja que encontramos en las obras de Gustavo Bueno es que ofrece ideas y conceptos originales. Cuando todos los días podemos escuchar en las tertulias un gran número de topicazos, pienso la gran altura y humor que alcanzarían los espacios de radio y televisión si, aun sin citarlo, los intervinientes introdujeran diversos aspectos del sistema de Bueno.

El Bueno oral

En la Fundación Gustavo Bueno, quedan cientos y cientos de horas de grabaciones en Youtube de Bueno explicando algunos conceptos en intervenciones breves o exposiciones sistemáticas que exigían mucho más tiempo. Esta Fundación tuvo la visión, desde hace años, de grabar todas las intervenciones de Bueno. Creo que es la Fundación que desarrolla una actividad más potente en Filosofía.

El lenguaje que Bueno emplea en los libros que he citado es más fácil de comprender que el que emplea cuando expone su sistema filosófico. En la próxima columna, me ocuparé de ese sistema y de la gran riqueza que encierra. Me adelanto a decir que Bueno se ha ocupado, y a fondo, de todos los aspectos de la Filosofía.

Felicísimo Valbuena

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