La Audiencia Provincial de Madrid juzgará el próximo jueves a un guardia civil por supuestamente disparar «de forma indiscriminada» a las ventanas de sus vecinos en el madrileño distrito de Tetuán, uno de los más populares de la Capital.
En 2016 se produjo una batalla campal protagonizada por decenas de dominicanos en la calle de Jerónima Llorente contra la Policía Nacional y Municipal.
Cada dos por tres es escenario de reyertas, de dos bandas latinas rivales que luchan por su control.
Se trata de los Trinitarios y los Dominican Don’t Play.
Esta vez no han sido sus broncas las que han atemorizado al barrio, sino un agente de la Benemérita llamado Jon Batiste M.C..
Tampoco fue en la calle Topete.
Sucedió a siete minutos en coche y 18 andando, en la calle Berruguete y aledaños.
Apostado desde su vivienda con el arma reglamentaria, el agente disparó contra ventanas de edificios cercanos de forma «indiscriminada».
La Fiscalía de Madrid pide ahora contra él siete años de cárcel.
QUÉ SUCEDIÓ
Los hechos ocurrieron el 24 de octubre de 2014, en torno a las ocho de la tarde, era viernes.
¿Perdió la cabeza este hombre? No. Estaba borracho, y de baja laboral. Pero no fue que los efectos del alcohol le nublaron la mente.
Aunque a los agentes que lo interrogaron les dijo que se «había tomado un par de copas» y se le había ido «la gaita», lo hizo «teniendo pleno conocimiento” de que los edificios estaban ocupados y que alguno de los proyectiles podría impactar contra alguien que se hallara en su interior, según recoge la Fiscalía en su escrito de acusación.
Menudo susto debieron llevar una mujer y su hija a las que les acribilló el salón.
Hasta cuatro balazos impactaron en distintas partes de la estancia. Afortunadamente, ellas se encontraban en la cocina, pero el sobresalto no se lo quitó nadie.
Otros corrieron mejor suerte porque en ese momento no estaban en sus viviendas, y también se libraron de este susto de muerte.
Estos se encontraron con el pastel al llegar al domicilio.
En total, el agente de la autoridad descargó ocho balas. Tres de las cuales impactaron en viviendas de los números 10, 11 y 13 de la citada calle.
Uno atravesó el cristal de una ventana impactando contra la pared del salón de un domicilio, mientras que otro acabó en el marco de una ventana.
Tras el aviso de los vecinos, la Policía acudió a la vivienda del guardia civil, y encontró tres casquillos de bala en la casa y otros cinco en la calle.
En consecuencia, se le intervino el arma reglamentaria, dos cargadores con varios cartuchos cada uno, una caja de munición con 19 balas, otra con 25, y los casquillos.
Los agentes que le interrogaron lograron que confesase que había disparado con su arma reglamentaria desde la ventana.
La Fiscalía le imputa un delito de homicidio en grado de tentativa y otro de daños.
Además, el Ministerio reclama una indemnización para los afectados de 2.446 euros.