Las reconstrucciones infográficas ayudan a conocer la verdad en los juicios

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El bufete Garzón Abogados utilizó la reconstrucción infográfica -como suelen hacer los letrados estadounidenses- en el juicio contra los tres policías locales de Getafe acusados de acabar con la vida de un joven. Su aportación marcó la diferencia a la hora de conocer la verdad de lo ocurrido.

Las reconstrucciones infográficas, sobre papel, o en imagen en movimiento, en 3D, son muy comunes en los juicios estadounidenses. Allí, el 95 por ciento de los juicios son con jurados populares, muy similares al español. Lo vemos en series como “The Good Wife” o “Suits” o “Better call Saul”.

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Los abogados se encuentran ante 12 hombres y mujeres, legos en la materia, a los que se les tiene que hablar en “roman paladino”, que diría Gonzalo de Berceo, en el cual “suele fablar con su vecino”.

En lenguaje vulgar, huyendo de todo tecnicismo.

Esto ha convertido a las mencionadas reconstrucciones infográficas en un recurso muy utilizado al otro lado del Atlántico.

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¿Qué otra mejor manera puede haber que explicar a los miembros del jurado que mediante dibujos realistas o vídeos en 3D la tesis de lo sucedido, para que lo comprendan mejor?

“Es la segunda vez que utilizamos la reconstrucción infográfica en un juicio penal”, explica José María Garzón, socio director de Garzón Abogados, un bufete muy dinámico que se distingue por los casos mediáticos que lleva. “Y estamos muy contentos con los resultados. ¿Por qué? Porque ha ayudado a aclarar lo sucedido de una manera diáfana, clara y expeditiva”.

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Garzón y su equipo representaban a la acusación particular de un caso que acaba de cerrarse en la Audiencia Provincial de Madrid. En concreto, a la madre del joven David Prieto Fandiño, de 28 años, María José Fandiño.

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Este joven murió por la bala disparada por una pistola de un policía local de Getafe, una población al sur de Madrid de 170.000 habitantes, el 21 de noviembre de 2011.

Ese día Prieto Fandiño se encontraba con su amigo, Roberto García Castillo, de 31 años, cuando fueron avistados por un policía local de esa población, que estaba fuera de servicio y que los conocía, conduciendo un Citroën C3.

Prieto Fandiño era un drogodependiente.

El agente telefoneó a la emisora de la Policía Municipal comunicando a sus compañeros que dos personas que estaban en la calle Ferrocarril habían introducido a un tercero en un vehículo Citroën C-3 con matrícula 3950 FWD.

Según pudieron comprobar en la base de datos, había sido sustraído el 16 de noviembre en el distrito de Usera, Madrid.

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El operador de la emisora pasó la información a los coches patrulla. Tres acudieron al lugar: el S-3, el S-12 y el T-5.

A continuación se produjo una persecución de más de 14 kilómetros digna de una película. Prieto Fandiño y Gómez Castillo salieron de Getafe, se incorporaron a la autovía de Toledo en dirección a Madrid.

Aunque estaban fuera de su jurisdicción, los tres coches patrulla getafenses llegaron hasta la calle Canarias, en el distrito de Arganzuela, donde localizaron al Citroën C3.

Allí trataron los tres coches trataron de bloquearlo, pero el Citroën logró zafarse y enfiló, en su huida, la calle Vara del Rey.

Tres de los agentes, Antonio Miguel González Montero, Óscar Daniel Castro Usón, e Ismael García-Morato García-Valdivielso dispararon sus armas contra los ocupantes del C3.

Prieto Fandiño fue alcanzado por una bala en la cabeza, en la región cervico-occipital, que lo dejó gravemente herido. Murió al día siguiente.

Gómez Castillo fue herido en la zona temporal, pero se recuperó.

Dentro del Citroën C3 no había tercera persona alguna. Ni tampoco iban armados.

El primer policía, el que había hecho la llamada, se equivocó.

La Brigada de Policía Científica de Madrid, del Cuerpo Nacional de Policía, recogió quince casquillos de bala en el lugar de los hechos.

El abogado José María Garzón con las reproducciones infográficas de lo ocurrido. Carlos Berbell/Confilegal.

“Para nosotros estaba muy claro lo que había sucedido”, cuenta Garzón. “Los agentes se extralimitaron en sus atribuciones y, como consecuencia, murió el hijo de nuestra cliente. Pero había que demostrarlo. En derecho solemos decir que para ganar un juicio tienen que cumplirse tres condiciones: tener razón, que la teníamos, saber explicarla –la infografía nos ayudaría a ello- y que te la den (sonríe abiertamente)”.

Fue un acierto. La reconstrucción infográfica fue el “guión” sobre el que circularon tanto los interrogatorios que llevaron a cabo, Garzón, y su segundo de a bordo en este caso, el letrado Nicolás Marchal, tanto a los tres procesados como al resto de los testigos y peritos.

“Marcó la diferencia, sin duda alguna. Yo llevo a mis espaldas cientos de juicios y tengo que decir que con este recurso las cosas son más fáciles porque están más claras. Hay menos imprecisiones”, dice Garzón.

UN INFÓGRAFO PERIODISTA

Sin embargo, para elaborar las infografías que aquí se muestran, Garzón tuvo que hacer un estudio en profundidad del caso.

“Me llevó casi dos meses”, explica José María Garzón. “Gustavo Hermoso (gustavohermoso.com), el infógrafo al que encargamos el trabajo, necesitaba tener todo muy claro para poder elaborar lo que le habíamos pedido”.

Hermoso es un conocido artista de este campo. Tiene un extenso curriculum. Sus trabajos se han publicado en los medios periodísticos más importantes de España.

“El tipo de infografía que hace Hermoso es clara y muy elegante. Nos gustó mucho su estilo. Para que pudiera elaborarlos, le hicimos un resumen del sumario, reduciendo los datos a su más mínima expresión, pero desde nuestro punto de vista”, añade Garzón.

El letrado aportó las reproducciones infográficas como prueba documental.  Contaba con una ventaja: Miguel Hidalgo, el presidente del tribunal de la Sección 16, que iba a dirigir el juicio. Hidalgo es un juez expeditivo que busca la verdad y la claridad.

La aportación de Garzón Abogados sin duda fue un “acelerante”, tanto para la comprensión de lo sucedido como para el avance del juicio.

“El uso de las infografías y de las reconstrucciones en 3D son casi alienígenas en las salas de juicios españolas”, sigue explicando Garzón, que conocía otra experiencia anterior. La del caso Bellavista, que tuvo lugar en Sevilla el 10 de abril de 1999.

Una pareja se había saltado un control de la Guardia Civil en Dos Hermanas. En la persecución posterior, que llegó a Sevilla, el brigada Pedro Jiménez Menchen, disparó contra la rueda del Renault 9 que esa noche conducía Miriam Gómez Cuadrado, de 21 años, acompañada de su novio, Beltrán Sánchez Pérez, de 20 años. Con tan mala suerte que la bala penetró por el brazo izquierdo de la chica y fue a parar a su corazón, provocándole la muerte.

En aquella ocasión, mediante un estudio sesudo de la trayectoria de la bala se pudo reconstruir en 3D, mediante un programa avanzado, lo que había ocurrido. El brigada fue absuelto por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

“Conozco bien ese caso”, cuenta Garzón.

“Nuestras infografías han cumplido esa misma función: llegar a la verdad. Hemos logrado desgranar lo ocurrido al detalle en cinco espacios temporales. El primero, cuando el policía que no estaba de servicio dijo ver un secuestro. El segundo, la persecución. El tercero, la interceptación. El cuarto, la huida. Y el quinto, el disparo”.

“Por ello solicitamos una pena de asesinato, para el policía local que disparó. Una pena de homicidio en grado de tentativa, para el segundo policía que hirió a García Castillo, y la absolución para el tercero, porque sólo disparó una bala”, añade.

La recogida de los casquillos, en el lugar de los hechos, de las balas y su comparación con las pistolas H & K, modelo USP, con cargadores con capacidad para 15 cartuchos, utilizadas por los policías locales permitieron identificar a cada uno de los que dispararon.

De esa forma se pudo establecer que la bala que mató a Prieto Fandiño había salido del arma reglamentaria del agente González Montero, que disparó hasta 10 veces.

Castro Usón, por su parte, lo hizo sólo siete. Y García-Morato, sólo 1.

Las infografías de Garzón Abogado dejaban muy claro de dónde procedían los proyectiles y cómo se había producido la entrada de la bala en la cabeza de Prieto Fandiño desde tres perspectivas: superior, de perfil y desde atrás.

El momento crucial del juicio tuvo lugar cuando los peritos de balística, tanto de oficio como de parte, explicaron su punto de vista al tribunal. No era poco lo que se jugaban.

Para la Policía Científica, era evidente de qué pistola había salido la bala mortal.

Sin embargo, los peritos balísticos de parte plantearon la duda de que la bala hubiera entrado directamente en la cabeza de Prieto Fandiño y expusieron la hipótesis de que la bala rebotó previamente en la parte dura del asiento del copiloto y luego fue a dar a la cabeza del joven.

De nuevo, la hipótesis de la fatalidad del caso Bellavista de Sevilla.

No fue baladí el planteamiento.

Porque si dicha hipótesis tuviera éxito supondría que González Montero podría ser condenado no por asesinato (de 15 a 20 años de cárcel) u homicidio (de 10 a 15 años) sino por homicidio imprudente (de 1 a 4 años de prisión), o, en el mejor de los casos, quedar en libertad.

Garzón Abogados, por su parte, planteó que la deformación de la bala no se había producido por haber rebotado previamente contra el asiento del copiloto sino porque había chocado contra el “peñasco”, un hueso durísimo que tenemos en el interior de la cabeza. Por eso, la bala presentaba material óseo adherido.

El juicio duró una semana.

LA CONDENA

La Audiencia de Madrid condenó finalmente, el 21 de abril de 2015, a cada uno de los tres policías a un total de 15 años de prisión (10 años por homicidio consumado, y 5 años por homicidio intentado), al no apreciar ninguna atenuante o eximente en su actuación.

Un año más tarde el Tribunal Supremo redujo a 3 años y 9 meses de prisión la condena a dos policías locales, Antonio Miguel González Montero e Ismael García Morato García Valdivieso, los cuales dispararon contra el vehículo que desatendió la orden de detenerse tras una persecución, resultando un ocupante muerto y el otro herido, al apreciar la eximente incompleta de cumplimiento del deber.

Y absolvió a un tercer policía local de Getafe, Oscar Daniel Castro Uson, que también había sido condenado, por no constar que sus disparos se dirigieran a la zona del vehículo donde estaban los ocupantes.

“La infografía es un recurso que ya se ha convertido en una de las ‘marcas de la casa’ de Garzón Abogados”, avanza el socio director de la firma.

“Estamos muy satisfechos porque, con ello, hemos contribuido a conocer la verdad de lo ocurrido en la muerte de Prieto Fandiño, que de eso se trataba. Y lo más importante: hemos contribuido a hacer justicia”. 

La Sala de lo Penal del Alto Tribunal ratificó la indemnización de 106.846 euros que los condenados tenían que pagar a la madre del fallecido, y de 17.994 euros al hombre que resultó herido.

Se estableció la responsabilidad civil subsidiaria del Ayuntamiento de Getafe y la directa de Segurcaixa.