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Zougam, condenado por el 11-M, niega haber organizado un frente yihadista en la cárcel

dice que contactó con su presunto líder para pedirle el contacto de su abogado Además de Jamal Zougan (en la imagen), también está investigado otro condenado por los atentados en Madrid, Hassan El Haski.
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Jamal Zougam, condenado por los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, ha declarado hoy ante el titular del Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, que su relación con el presunto cabecilla del ‘frente de cárceles’ yihadista se limita a una carta que le escribió para interesarse por el nombre de su abogado y poder así contratarle. Ha negado así que tuviera vinculación con esta red.

Zougam ha prestado declaración por videconferencia desde la cárcel, como han hecho otros cuatro investigados por su posible implicación en esta red.

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Además de Zougam, hay otro condenado por el 11-M investigado: Hassan El Haski.

Cabe destacar que cuando se cumplen 14 años años de estos atentados que se saldaron con 192 fallecidos y unos 1.500 heridos a causa de la explosión de 11 bombas en cuatro trenes de cercanías de Madrid, sólo ocho de los 18 condenados permanecen en la cárcel. En 2044 estarán todos en libertad.

El ‘frente de cárceles’, desmantelado el pasado 1 de octubre por la Guardia Civilaspiraba a crear una célula yihadista y contaba con su propio emblema, una alteración del logo del Estado Islámico que introducía en las cartas que enviaba a otros condenados por pertenencia a organización terrorista para animarles a seguir reivindicando los preceptos del DAESH, según han informado fuentes de la investigación.

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Era una red de relaciones establecida por vía epistolar entre presos de 17 cárcel de todo el país.

El objetivo era unir fuerzas en torno a la causa que defendía el principal cabecilla, según los investigadores, Mohamed Achraf, un yihadista muy conocido en las prisiones españolas, donde ha pasado interno más de una década.

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Achraf fue encarcelado en 2004 en el trascurso de la ‘Operación Nova’ que desmanteló una célula de la yihad.

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Junto a Achraf, otros 14 individuos fueron condenados en 2005 por planear atentados contra la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo o la estación de Príncipe Pío.

Él fue sentenciado a 14 años por pertenencia a organización terrorista, y ultimaba su condena cuando la operación se desencadenó. El juez Pedraz ha dictado prisión provisional para él.

Por debajo de Achraf los investigadores sitúan a Karim Abdeselam Mohamed, alias ‘Marquitos’, quien fue condenado en 2015 por la Audiencia Nacional a 12 años de prisión por integración en célula yihadista.

El segundo acólito del líder del frente es Mohamed el Gharbi, recientemente condenado a ocho años de cárcel en el marco de la ‘operación Caronte’, una gran operación policial que desarticuló en 2015 una red yihadista formada por diez personas que habían planeado atentar en Barcelona.

El tercer hombre de confianza de Achraf en la cúpula del ‘frente de cárceles’ es el también marroquí Abdelghani Zarrouri, un preso común condenado a 23 años por el asesinato de su esposa.

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HAY 23 PRESOS INVESTIGADOS, ENTRE ELLOS VARIOS CIUDADANOS ESPAÑOLES CONVERSOS O EN PROCESO DE CONVERSIÓN

En total, hay 23 presos investigados, repartidos por 17 prisiones españolas. Algunos son internos con antecedentes previos por delitos de terrorismo yihadista catalogados como presos FIES (Fichero de Internos de Especial Seguimiento), y otros son presos comunes cuyo proceso de radicalización se ha iniciado durante su estancia en prisión.

Entre ellos, hay varios ciudadanos españoles conversos o en proceso de conversión.

Las investigaciones se centran en contrastar si los esfuerzos de Achraf y los suyos por aunar a los yihadistas iban a materializarse de algún modo fuera de prisión.

Según fuentes de la investigación, su objetivo con el ‘frente de cárceles’ era implantar una “política de patios” consiguiendo que todos los condenados por yihadismo fuesen recluidos en una misma prisión.

Explican que habría impulsado, junto a sus tres principales acólitos, el envío de cartas a yihadistas encarcelados en distintos puntos de España de los que tenía noticia para animarles a mantenerse firmes en la defensa del DAESH y la reivindicación de la yihad.

El considerado cabecilla de la red fue uno de los primeros en comparecer ante el juez Pedraz. Lo hizo el pasado 11 de octubre, por videoconferencia. Se negó a responder a la Fiscalía y al magistrado.

Afirmó en que lo único que tenían contra él era su religión, porque, en su opinión, el sistema persigue a los musulmanes.

La investigación apunta que intentaba organizar una especie de frente de afines al DAESH, captando nuevos adeptos y reforzando las convicciones de los condenados ya acólitos.

Para ello, presuntamente se servía tanto de cartas, en las que les animaba a “seguir en la lucha” y que llegaban a las prisiones por correo ordinario, como de notas ocultas y mensajes a viva voz que transmitía a través de terceros, a veces presos, a veces familiares o amigos que iban a visitarles.

Habría estado intercambiando misivas desde al menos 2014.

Entre esas cartas, que son fotocopiadas en las cárceles, dado que en muchos casos se trata de presos de un régimen especial y tienen las comunicaciones intervenidas, figura al menos una en la que respondía a una misiva previa de Zougam, de acuerdo a las fuentes jurídicas consultadas, lo que ha situado al condenado por el 11-M entre los investigados por esta red.

Las mismas fuentes explican que no todos serán encausados, dado que en muchos casos, recibieron la carta de Achraf pero no quisieron contestar a sus comentarios sobre religión y la importancia de estar unidos y seguir fuertes y en la lucha.

No había en esas cartas alusiones directas a la violencia o al terrorismo, dado que emisario y receptor son siempre conscientes de que las comunicaciones están intervenidas, pero sí estaban ilustradas con un sello que en teoría, dibujaba el propio Achraf: Una bandera de Estado Islámico levemente modificada.

‘EL HASKI’ NO LLEGÓ A CONTESTAR

Es lo que argumentó ante el juez otro condenado por el 11-M, Hassan El Haski, el pasado 29 de octubre: Recibió una misiva, no le pareció que contuviera nada extraordinario, pero nunca contestó, según informaron fuentes presentes en el interrogatorio.

Sí había, no obstante, algo novedoso en aquella carta en comparación con el resto. Para El Haski, Achraf anotó el teléfono de la prisión en que se encontraba instándole a ponerse en contacto con él.

No consta hasta la fecha, en la investigación que llegase a llamarle a la cárcel.

Las fuentes jurídicas consultadas explican que si bien la red no parece haber supuesto a priori un peligro inminente para el sistema penitenciario ni su personal, es plausible que Achraf tuviese la intención de unir fuerzas con otros condenados relacionados con el yihadismo con objetivo de constituir una célula a medida que estas personas fueran siendo excarceladas.

Hasta el momento, 11 personas han declarado ya ante el juez Pedraz por estos hechos, incluyendo a las tres personas que los investigadores sitúan, además de Achraf, en la ‘cúpula’ de esta inicipiente red, Karim Abdeselam Mohamed, Mohamed el Gharbi y Abdelghani Zarrouri.

Queda por delante una decena de declaraciones más y una instrucción que se prevé larga por la abundante documentación intervenida.