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Madrid Central, una medida que merma al turno de oficio y a la defensa de los derechos fundamentales

El autor de la columna, Juan Gonzalo Ospina. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
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Los madrileños ya saben lo que es la prohibición para la circulación de vehículos privados en eso que llaman ‘la almendra’, que es una extensión equivalente a 500 estadios de fútbol. El argumento es cuidar el medioambiente y aplicar las disposiciones europeas de protección del mismo.

Sin entrar en la oportunidad o no de la medida, -siempre a favor del medio ambiente- vale la pena la reflexión sobre su puesta en marcha, y cómo afecta al servicio público que prestan los abogados del Turno de Oficio: ¿limita el derecho de defensa? ¿Trata con igualdad al Turno de Oficio frente a otros servicios públicos?

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​‘Madrid Central’ abarca un amplio espacio físico que ocupa entre otros lugares, dos comisarías de policía nacional y otras dependencias policiales a las que se puede acudir en una guardia, además de juzgados de lo Contencioso Administrativo o de lo mercantil a los que deben de asistir abogados del Turno.

La medida, no ha previsto que los letrados del Turno al realizar un servicio público recogido en la Constitución, puedan acudir con su vehículo privado a las dependencias referidas, hecho que se constituye como una necesidad y no como un capricho al tener que acudir los letrados lo más rápido posible en defensa del detenido.

Esta imposibilidad podría limitar derechos fundamentales: primero, el derecho de defensa del ciudadano, al existir ahora cierta incertidumbre en la hora de llegada de su abogado para la lectura de sus derechos, y con ello la merma en el tiempo para preparar la defensa; segundo, el derecho a la libertad, ya que por cuestiones obvias el letrado podrá retrasarse en su llegada a la comisaría y el detenido estará más tiempo en la misma, con lo que ello significa.

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Con la dificultad que conlleva que en muchos casos es por la noche cuándo los abogados de oficio han de acudir a las comisarías, cuándo hay servicios reducidos del transporte público.

UN ACUERDO TÁCTITO QUE QUEDA EN SUSPENSO

​Ante esta disyuntiva se presentan los siguientes problemas: hasta la fecha los abogados tenían un acuerdo “tácito” con las comisarías para acordar la hora en la que se realiza la lectura de derechos.

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¿Podremos seguir cumpliéndolo?

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Además, cuando un letrado está de guardia no solamente acude a una comisaría, sino a distintas: Vallecas, Leganitos, Moratalaz…

¿Cumpliremos el límite máximo de tres horas para acudir desde que somos llamados?

¿Nos dará tiempo asistir a las víctimas de violencia de género o trata de personas el día que estemos de guardia?

Es cierto que los letrados de oficio con la normativa actual pueden acceder a las comisarías si acuden a un parking, sin embargo, abonándose un total de 180,5 euros por 24 horas de guardia, lo cual sale a 7,50 euros la hora.

¿Se justifica el pago a un parking privado cuándo estamos ofreciendo un servicio público, urgente y necesario?

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¿Por qué se trata de manera desigual al Turno frente a otros funcionarios?

Los compañeros y compañeras del Turno realizan un servicio público para los más desfavorecidos.

Si ante una urgencia no se cuestiona el paso de una ambulancia o un coche de policía, ¿por qué sí el de un togado que sirve al interés general?

Es un trato desigual que merma la calidad de nuestra profesión, y que sigue sin ser valorada cómo un servicio necesario en la sociedad.

​Es cierto que el Turno de Oficio tiene muchas deficiencias, entre ellas está el reclamar a la Comunidad de Madrid la posibilidad de estacionar los vehículos particulares en zonas habilitadas para ello en las comisarías o en el aeropuerto, mejoras en los pagos o en el propio trato con las distintas partes; sin embargo, tales mejoras no son óbice para no solicitar que en la capital se nos permita ejercer de mejor forma la profesión.

¿O acaso merecemos un trato diferente frente a otros servidores públicos?

A los inconvenientes tradicionales del Turno se suma ‘Madrid Central’.

Pedir respeto y dignidad no es una cuestión baladí sino un sentido para mejorar la calidad de la defensa de la ciudadanía y por ende de la justicia.

La cuestión no es está en debatir si tener una capital más verde, lo cual es necesario y oportuno, sino si la puesta en marcha de esta medida es proporcional con el respeto a los derechos de los ciudadanos y si se nos trata a los letrados del Turno en un plano de igualdad con otros colectivos, no como capricho sino como necesidad.