El expresidente de Bankia Rodrigo Rato culpó ayer al expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de ser el responsable de su salida de la Presidencia de la entidad, el 7 de mayo de 2012, 49 horas antes de que el Gobierno nacionalizara BFA, el grupo matriz. momento en el que se inició «la intervención política».
«A mí me echó de Bankia el presidente del Gobierno», declaró con toda claridad.
Así lo afirmó durante su declaración, en la segunda sesión del juicio por la salida a Bolsa de Bankia, que se reanudó el martes en la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares (Madrid) y que prosiguió ayer miércoles con las preguntas de la fiscal Carmen Launa, que pide para él cinco años de cárcel por estafa a inversores.
Rajoy y Rato fueron la cabeza bicéfala del cartel electoral del Partido Popular en las elecciones del 14 de marzo de 2004, tres días después de que se produjeran los atentados yihadistas del 11-M.
Rato, que cumple actualmente una pena de cuatro años y medio en la cárcel de Soto de Real (Madrid) por el caso de las ‘tarjetas black’, señaló también a la exministra de Economía socialista, Elena Salgado, por la salida a Bolsa del banco, al asegurar que fue la que en última instancia dio el ‘visto bueno’ a esta operación a un precio con un descuento «importante».
EL BANCO DE ESPAÑA Y EL GOBIERNO METIERON PRISA PARA SALIR
De hecho, ante el tribunal de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal, que preside la magistrada Ángela Murillo, Rato dijo que tanto el Banco de España como el propio Gobierno metieron prisa al banco para que saliera a Bolsa en un tiempo limitado de tan solo unos tres meses, ya que, en caso contrario, Bankia sería nacionalizada.
«No era solamente una estrategia mercantil, la idea era que saliéramos de una vez de la situación anómala de las cajas en la que no se tiene acceso a capital. Yo compartía esa estrategia, era válida y positiva», subrayó el principal acusado del ‘caso Bankia’.
En este sentido, el que también fuera exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) defendió reiteradamente el precio de la acción de Bankia en el momento de su debut bursátil, ya que, pese al descuento, confiaba en que el plan de negocio llevaría a unas ganancias futuras.
Según indicó, BFA-Bankia tenía muchos argumentos a favor para llevar a cabo esta operación.
«Era el mayor banco por activos, tenía más de diez millones de clientes, una gran preponderancia en determinadas regiones y gran capacidad para recortar gastos», declaró.
La entidad había establecido en torno a 600 y 800 millones de euros el recorte de gastos recurrentes que se conseguiría de forma anual con la operación.
«Las sinergias que se planteaban en la estrategia eran perfectamente razonables», precisó.
Además, para Rato, el descuento en el precio de las acciones no era un aspecto importante para la sociedad matriz (BFA), que mantenía la participación en su balance como una inversión estable, no dispuesta para la venta.
«Había que hacer una valoración a largo plazo», dijo.
El expresidente de Bankia negó que se planteara la viabilidad futura del banco antes de su salida a Bolsa por el deterioro que pudiera producir el descuento en el precio de las acciones.
«Nadie pensó que se tendría que hacer luego un ajuste, lo importante en ese momento era cumplir con el plan de negocio», Reiteró.
Asimismo, señaló que el Consejo de Administración pensaba que el recorrido de la acción iba a ser «favorable» una vez se asentara el proyecto. Las agencias de «rating», incluso, otorgaban a Bankia el grado de inversión.
El precio al que se debutó fue el fijado por el mercado.
PRIMERAS DUDAS SOBRE EL PRECIO
Caja Canarias, una de las siete cajas que formaron Bankia en el momento de su constitución, fue la primera que planteó dudas sobre la valoración de las acciones de la entidad en su salida a Bolsa.
Rato recalcó que Caja Canarias se planteó este problema por primera vez en septiembre de 2011, mientras que la matriz aun mantenía la confianza en que se revalorizaría a medida que se cumpliera con el plan establecido.
En diciembre de ese mismo año comenzarían las dudas sobre el descuento de las acciones en la cúpula de BFA.
En este sentido, el banquero relató que Caja Canarias se reunió con el que entonces fuera director general de Supervisión del Banco de España, Jerónimo Martínez Tello, quien le aseguró que «no se preocupara, que lo importante era cumplir con el plan».
CULPA A LAS DECISIONES POLÍTICAS
Bankia, que contaba con un nivel de capital del 7%, pasó a tener un nivel insuficiente en febrero de 2011 por el Real Decreto Ley que obligaba a elevarlo hasta 10%.
Este nuevo requisito llegó vía Congreso de los Diputados y del Gobierno.
Se trataba de un cambio de escenario que no respondía a la estrategia autónoma de la entidad.
«Teníamos que subir el nivel de capital en un 30% por una medida cuyo impulsor fue el Gobierno», criticó, subrayando que los cambios regulatorios que llegan por decisiones políticas son los mayores obstáculos para los bancos.
RELACIÓN FLUIDA CON EL BANCO DE ESPAÑA
Rato aseguró que su capacidad de interlocución era «absoluta y muy fluida» con los que fueran entonces gobernador, subgobernador y director de supervisión del Banco de España.
También añadió que «alguna vez» se reunió con otras personas, aunque dijo que no recuerda exactamente con quién.
Al mismo tiempo, negó que se reuniera con los técnicos del Banco de España debido a que sus conversaciones con estos profesionales no hubieran podido «avanzar mucho» dada la complejidad de la informaciones que trataban.
Precisamente, y según expuso la fiscal Launa, los técnicos del supervisor realizaron en enero de 2012 un informe en el que se apuntaba que el principal problema de la matriz de Bankia era su dificultad para la generación recurrente de capital, que era inferior a sus necesidades.
Es por este aspecto que los expertos del Banco de España calcularon que el banco requería de una inyección de ayudas públicas de 13.000 millones de euros.
El documento interno en el que se detallan estas cifras ya había sido citado en anteriores ocasiones por su ex director general de Supervisión, Jerónimo Martínez Tello, durante la comisión de investigación de la crisis en el Congreso y en sus declaraciones en el periodo de instrucción de este caso.
En este sentido, Rato, quien también fue director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), aseguró que en sus conversaciones con la cúpula del Banco de España a principios de 2012 nadie le nombró en ningún momento la existencia de este informe realizado por los técnicos.
De hecho, subrayó que, si la comisión ejecutiva de la autoridad monetaria nacional hubiera pensado que el grupo o Bankia necesitaba de tal inyección de capital, hubiera sido «muy difícil» que en marzo de ese mismo año le hubiera aceptado los tres planes presentados.
El grupo BFA-Bankia presentó al Banco de España en marzo de 2012 tres planes: un plan de cumplimiento del Real Decreto 2/ 2012 de saneamiento del sector financiero conocido como ‘Guindos II’, un plan de solución para BFA elaborado por Deloitte que abordaba principalmente el problema de valoración de acciones de Bankia en el balance y un plan de negocio adicional para el banco que se acondicionaba a un nuevo escenario. Los tres recibieron ‘luz verde’ por parte del supervisor.
EL PEOR PERIODO DE LA HISTORIA DE LA BANCA ESPAÑOLA
Rato explicó que que durante el segundo semestre de 2011 y el cuarto trimestre de 2012, el sector bancario español vivió el peor momento de su historia.
«La situación de la banca cambiaba radicalmente y caía en picado hasta el último trimestre de 2012, que en conjunto perdía más de 53.000 millones de euros», dijo.
«Supongo que los informes de los equipos técnicos del Banco de España respondían a cierto nerviosismo por el sector en su conjunto. Las estimaciones cambiaban para todos los bancos, no solamente para Bankia», recalcó.
«Los informes debían mostrar esa preocupación, pero no me puedo creer que la comisión ejecutiva del Banco de España me aprobase los planes presentados si dudara sobre la viabilidad o creyera que se necesitaba de una importante ayuda pública», precisó.
«No se me transmitió en ningún caso las preocupaciones de la inspección», añadió. EP.