El exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez ha negado este jueves ante la Audiencia Nacional haber ordenado un presunto espionaje al extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas en el marco de la denominada ‘Operación Kitchen’.
Durante su declaración como acusado, Martínez ha sostenido que siempre tuvo la sensación de que las supuestas grabaciones que Bárcenas afirmó poseer sobre el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy y la presunta caja B del PP “no existían”.
Así pues, en su declaración, Martínez ha asegurado que el exministro Fernández Díaz, también acusado en la causa, nunca le trasladó “ninguna preocupación” por las supuestas grabaciones del extesorero. “Pensaba que no existían”, ha afirmado.
Asimismo, rechazaba ante el tribunal de forma tajante haber dado instrucciones para destruir los discos duros de Bárcenas que, presuntamente, contendrían información sensible sobre la contabilidad del PP.
“Radicalmente no. Eso de los discos duros de Bárcenas es una especie de leyenda mediática, que ha tenido mucho recorrido. Que alguien ordenase buscar discos duros no sólo es falso; es una fantasía”, aseguraba ante el tribunal.
«Leyendas» entorno a Bárcenas
El ex número dos de Interior también ha negado haber ordenado al comisario Enrique García Castaño —investigado inicialmente en la causa, aunque posteriormente apartado por motivos médicos— entrar en el establecimiento de restauración de Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas, para sustraer documentación o cualquier otro material.
“Eso también es una leyenda”, ha sostenido ante los magistrados.
Durante su comparecencia, Martínez ha reiterado que “jamás” ordenó “investigaciones sobre nada” y ha explicado que Fernández Díaz le preguntó en 2013 si conocía “algo de un colaborador cercano a la familia Bárcenas”, en referencia a Sergio Ríos, chófer del extesorero y supuesto confidente de la trama.
Según declaraba, nunca facilitó el ingreso de Ríos en la Policía y aseguraba que sólo lo conoció a raíz del procedimiento judicial.
De acuerdo con la versión ofrecida por Martínez, fue el entonces director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, Eugenio Pino —también acusado en este juicio— quien le confirmó que Sergio Ríos colaboraba con la Policía Nacional.