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Ya no hay excusas para proteger el bienestar emocional del abogado

Manel Atserias Luque es presidente del Instituto de Salud Mental de la Abogacía.
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El pasado día 30 de enero de 2019, el Diario Oficial de la Generalitat de Catalunya publicó la nueva Normativa de la Abogacía Catalana (Resolución JUS/110/2019, de 22 de enero).

Una de las novedades más importantes de esta normativa, relativa al ejercicio profesional y al régimen disciplinario del colectivo en Cataluña, es el compromiso que asumen tanto el Consejo de la Abogacía Catalana como los colegios de la abogacía de Cataluña a la hora de promover el bienestar emocional del colectivo.

VI apartado de la Exposición de Motivos

“Los nuevos requerimientos de nuestra profesión en este nuevo siglo hacen altamente recomendable la adopción de medidas en pro del bienestar emocional de los profesionales. En este sentido, los colegios de la abogacía tienen que facilitar herramientas/mecanismos a los colegiados para poder contrarrestar las situaciones/problemas emocionales derivados del ejercicio de la profesión y que ponen en riesgo el bienestar emocional del abogado tanto en su esfera profesional como en la privada. La formación en inteligencia emocional, empatía y capacidad de escucha activa también es necesaria tanto para poder gestionar aquellas emociones que pueden resultar perjudiciales en el ejercicio de las tareas cotidianas de la abogacía, como para poder advertir al estado emocional del cliente y así procurarle un mejor asesoramiento y defensa”.

Disposición adicional segunda

“Los colegios de la abogacía y el Consejo fomentarán la adopción de medidas en pro del bienestar emocional de los/las abogados/as, facilitándoles herramientas o mecanismos para poder contrarrestar las situaciones/problemas emocionales derivados del ejercicio de la profesión y que ponen en riesgo su bienestar”.

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Antecedentes de la normativa

Cabe destacar que la propuesta original de dicha normativa no hacía referencia alguna al bienestar emocional de la abogacía. Por este motivo, en calidad de colegiado no ejerciente del Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona, presenté una serie de enmiendas al articulado (páginas 8 y 9 del documento) durante el período de información pública (26 de julio – 23 de septiembre de 2018).

Paralelamente, en nombre del Instituto de Salud Mental de la Abogacía (ISMA), propusimos la realización de un coloquio que versara sobre bienestar, inteligencia emocional y salud mental de las abogadas y abogados durante el IV Congreso de la Abogacía Catalana en Tarragona.

El Comité Organizador nos aceptó la propuesta y pudimos abordar una realidad que, a pesar de ser silenciada sistemáticamente, existe.

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Pero lo que nunca hubiera imaginado es que estas contribuciones (propuestas de enmiendas y coloquio) tendrían una traducción (modesta, eso sí) en la normativa profesional catalana.

¿Y ahora qué?

La abogacía institucional catalana ha sido pionera en reconocer la importancia del bienestar emocional del colectivo a nivel estatal.

Pero, ahora más que nunca, es el momento de concretar aquello por lo que debemos trabajar todos.

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Por este motivo, además de introducir la promoción del bienestar emocional de las abogadas y abogados en las normativas profesionales, sería fundamental de que todos los colegios de la abogacía de España crearan comisiones de bienestar, con suficiente dotación presupuestaria, para llevar a cabo las siguientes acciones, entre otras:

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a) Realizar campañas de sensibilización y de lucha contra el estigma en materia de salud mental. A este respecto, quiero destacar el video “Well-Being at the Bar” (2016) de The Bar Council of England and Wales, en el que anima a los barristersa hablar sobre salud mental; también me gustaría hacer mención de la reciente campaña de salud mental y bienestar “Stigma Free YLD”, realizada por The Florida Bar Young Lawyers Division.

b) Realizar encuestas de bienestar anualmente para conocer los problemas que padecen los profesionales de la abogacía e informar a las juntas de gobierno de los resultados. De este modo, se podrían adoptar medidas más precisas para ayudar al colectivo y hacer recomendaciones a los despachos de abogados. La abogacía joven británica (The Junior Lawyers Division of the Law Society of England and Wales), colaboradora oficial del ISMA, publicó una guía de buenas prácticas (Supporting resilience and wellbeing in the workplace. Guidance for best practice) tras la realización de la primera encuesta de bienestar.

c) Incluir formación obligatoria en inteligencia emocional y técnicas de gestión del estrés en todos los cursos de formación que organizan los colegios, teniendo un peso importante en las escuelas de práctica jurídica.

d) Realizar seminarios y talleres gratuitos sobre inteligencia emocional, técnicas de gestión del estrés y fomento de comportamientos de búsqueda ayuda profesional para las abogadas y abogados.

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e) Disponer de teléfono de ayuda donde la abogada o abogado pueda entablar una conversación con algún voluntario/a y ofrecerle los distintos tipos de ayuda que, desde el Colegio o entidades colaboradoras, se prestan en salud mental.

¿Qué están haciendo las principales abogacías institucionales anglosajonas?

En Estados Unidos, la Commission on Lawyer Assistance Programs (CoLAP) de la ABA es el referente indiscutible cuando hablamos de salud mental y bienestar de la profesión.

Tras las dos grandes encuestas de bienestar realizadas a abogados y estudiantes de Derecho en 2016, la ABA CoLAP, junto con otras organizaciones, crearon el National Task Force on Lawyer Well-Being, un grupo de expertos procedentes de distintos sectores del mundo jurídico (abogacía, judicatura, facultades de Derecho y examinadores del Bar Exam) cuyo principal cometido es mejorar el bienestar de las profesiones jurídicas en los Estados Unidos.

Por otra parte, Hilarie Bass, ex presidenta de la ABA, constituyó un grupo de trabajo “Working Group to Advance Well-Being in the Legal Profession”en septiembre de 2017 para examinar y hacer recomendaciones sobre el estado actual de la salud mental y adicciones de la abogacía norteamericana, haciendo hincapié en ayudar a los socios a apoyar ambientes de trabajo saludables.

En Reino Unido, además de la grandísima labor que lleva a cabo LawCare, tanto el colegio de los solicitors como el de los barristers llevan tiempo ofreciendo recursos y servicios para aquellos profesionales que lo necesiten.

Por este motivo, les pido que actúen con determinación. Ya no hay excusas.