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Cuando Dios “dictaba sentencia” en los tribunales de los humanos

Uno de los tres juicios de Dios que se escenifican en la serie Juego de Tronos. Este corresponde al enfrentamiento entre "La Montaña" y "La Víbora" del episodio 8 de la cuarta temporada. Juego de Tronos.
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El juicio por combate era una solución del derecho germánico medieval para resolver acusaciones, en ausencia de testigos o de confesión, en la que las dos partes en conflicto luchaban en combate singular.

El ganador de la pelea era proclamado como poseedor de la verdad en lo que en esencia se trataba de un juicio judicialmente sancionado que se mantuvo vigente durante toda la Edad Media europea y fue desapareciendo paulatinamente durante el siglo XVI.

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Hasta que llegó Juego de Tronos, donde se escenifican tres “juicios de Dios”, también conocidos como desafío por combate, juicio por batalla o juicio judicial.

Fue un recurso por los antiguos pueblos germánicos, pero también por los borgoñones, francos, lombardos y suecos, entre otros.

En Escandinavia medieval, la práctica sobrevivió a lo largo de la época de los vikingos, pero era desconocida en el Derecho Romano y tampoco figura en las tradiciones orientales, ni en la sharía o en la torá.

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Se trata de un ritual muy específico que apelaba a Dios para que interviniera en favor del hombre que tuviera la razón, algo bastante ingenuo dado que el más fuerte o el más rico a la hora de contratar un mercenario, llevaba todas las de ganar.

Simplemente, era una disputa legal muy literal que, con el tiempo se terminó convirtiendo en una especie de espectáculo que se celebraba en sitios destinados específicamente para ello y con la asistencia de un público entusiasta.

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Enraizada en el derecho tribal germánico la práctica del combate se regulaba en varios códigos legales germánicos, que prescriben diferentes aspectos de la liza, tales como el equipamiento y las reglas.

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Las crónicas medievales relatan muchos de estos juicios, como una disputa en 1251 entre el abad de Meaux –que resultó perdedor- y de St. Mary’s of York, en Inglaterra, por la propiedad de unos bienes, si bien ambos compraron a unos campeones en el mercado de espadachines para que pelearan por ellos.

Detrás de muchos de estos juicios por combate subyacían intereses económicos, de propiedad de tierras o de lindes, como el caso de dos familias en disputa por la frontera entre sus posesiones.

Un puñado de tierra de la parcela en litigio se colocó entre los contendientes y acto seguido comenzó la pelea. La parte vencida, además de perder su demanda, se vio obligada a pagar una multa.

LAS REGLAS DEL COMBATE-JUICIO

El texto legal Sachsenspiegel (en español el Espejo Sajón, el libro de derecho y código legal más trascendente de la Edad Media en Alemania, que data de 1235) reconocía el juicio por combate como un sistema importante para determinar la culpabilidad o inocencia en los casos de injurias, lesiones o robo.

Los combatientes iban armados con espada y escudo y podían llevar ropa de lino o cuero, pero con la cabeza y los pies desnudos y las manos protegidas sólo por guantes ligeros.

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El acusador esperaba al acusado en el lugar designado de combate.

Si éste no aparecía después de tres convocatorias, el querellante ejecutaba dos mandobles al aire y el litigio se resolvía como si hubiera ganado la pelea.​

LOS DELITOS

Hans Talhoffer, en su códice Thott de 1459 menciona siete ofensas que, en ausencia de testigos, eran consideradas lo suficientemente graves como para justificar un juicio por combate, a saber: asesinato, traición, herejía, deserción de su señor, prisión”(posiblemente en el sentido de secuestro), perjurio o fraude y violación.

El Kleines Kaiserrecht, otro código legal anónimo de 1300, prohibió los juicios judiciales por completo, indicando que el emperador había tomado esta decisión al ver que demasiados hombres inocentes eran condenados por la parte más débil. Sin embargo, continuaron siendo populares durante los siglos XIV y XV.

Representación de juicio por combate en el Sachsenspiegel, en el que se ilustra cómo los combatientes deben colocarse en paralelo al sol de forma que ninguno tenga ventaja.

LA ESCUELA DE ESGRIMA

El juicio por combate jugó un papel importante en la escuela alemana de esgrima en el siglo XV.

Sin que participara un magistrado.

Por esa razón, al desaparecer el juicio por combate no se acabó con el juicio como tal y se convirtió en juicio caballeresco que no se prohibió hasta el siglo XIX, aunque siguió celebrándose de forma clandestina durante muchos años.

En Gran Bretaña se conoció como wager of combate (desafío por combate). Al parecer se legisló tras la conquista normanda y se mantuvo durante toda la Edad Media.​ El último juicio por combate se celebró en Inglaterra en 1446: un sirviente acusó a su maestro de traición. El maestro bebió demasiado la noche antes del combate y resultó muerto en la liza. En Escocia e Irlanda este tipo de prácticas continuaron hasta el siglo XVI.

EN CASO DE ASESINATO

Este desafío por combate no era el más indicado en caso de asesinato. Si el acusado era capturado in fraganti, intentaba escapar de la cárcel o si las pruebas contra él eran abrumadoras, no tenía opción a desafiar al acusador. Del mismo modo, si el acusador era mayor de 60 años, mujer, menor, cojo o ciego, podía rechazar el juicio y el caso pasaba a ser estudiado por un jurado.

Los pares del reino, los sacerdotes, y los ciudadanos de Londres también podían rechazar el juicio. Los combates se celebraban en la sede de los juzgados, en un cuadrado de dieciocho metros de lado, tras tomar juramento contra brujerías y hechicerías.

Si el acusado era derrotado pero no muerto, se le colgaba en el acto. Pero si derrotaba a su oponente o conseguía defenderse desde el amanecer hasta la puesta de sol, quedaba libre.

Si el demandante se acobardaba, abandonaba la lucha y declaraba “estoy vencido”, se le declaraba infame y era privado de sus privilegios como hombre libre y condenado a pagar los daños a su oponente.

El personaje Ned Stark, de Juego de Tronos, está en el origen de la serie. Juego de Tronos.

UN ABOGADO SOLICITÓ EN 2015 RESOLVER UN CASO MEDIANTE UN JUICIOI POR COMBATE

La serie Juegos de Tronos ha vuelto a poner de actualidad los juicios por combate. En la saga hay varios de estos episodios, que siempre acaban sangrientamente, como no puede ser de otra manera.

Pero la realidad es más sorprendente todavía. El polémico abogado estadounidense  Richard Luthmann presentó en 2015 un escrito ante la Corte Suprema del estado de Nueva York solicitando la aprobación judicial para resolver mediante juicio por combate una acusación de  haber realizado una transferencia de activos fraudulenta.

De acuerdo con la solicitud, Luthmann buscaba “poner a los demandantes y su consejo a disposición de la Divina Providencia del Hacedor para que ejerza su juicio divino”, dejando también la puerta abierta a pelear en persona o por campeón interpuesto.

El abogado se basó en la falta de precedente legal en la ley moderna de los Estados Unidos. Luthmann –que se ha visto implicado en varios casos escandalosos- sostuvo que nunca había estado específicamente prohibido, por lo que no se podía descartar la opción del combate singular, en consonancia con la  rica tradición de juicio en los Estados Unidos que se remonta a los años revolucionarios.

El juez desestimó la petición pero admitiendo que es “una opción viable para resolver una disputa legal”.

Algunos expertos del mundo del Derecho han argumentado que la práctica sigue siendo legal en los Estados Unidos porque fue heredada por las 13 colonias antes de 1776, cuando la ley todavía estaba vigente en Gran Bretaña.

Dicen que los Padres Fundadores no excluyeron deliberadamente el juicio por combate de la Constitución de los Estados Unidos.

Pero no ha sido el único caso reciente.

En Inglaterra, un mecánico de Suffolk, Leon Humphreys, exigió un juicio por combate por una multa de tráfico, afirmando que tenía derecho a defender su inocencia luchando hasta la muerte contra un campeón designado por la Agencia de Licencias de Conductores y Vehículos inglesa, con espadas samuráis, cuchillos Gurkha o martillos, a elección de la administración.

El tribunal no sólo declaró su petición inadmisible, sino que le impuso una multa de 200 libras y otras 100 libras por el pago de las costas, para alivio de los funcionarios de la AGLV.