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Historia de Rosa Peral, una «sexy» guardia urbana de Barcelona inmersa en un triángulo amoroso que culminó en un asesinato

El periodista Toni Muñoz relata en su libro "Solo tú me tendrás" un caso real que conmocionó BarcelonaLa guardia urbana, Rosa Peral, acusada del crimen de su novio, está en prisión preventiva. El Taquígrafo.
| | Actualizado: 16/03/2019 12:45

Intriga, venganza, amoríos, corruptelas y al final crimen en la policía municipal de Barcelona en un caso que superó la ficción más desenfrenada: el del asesinato de Pedro Rodríguez supuestamente a manos de su novia y su amante, que intentaron en vano implicar en el crimen al ex marido de ella.

Reportero de La Vanguardia, Toni Muñoz relata en el libro titulado «Sólo tú me tendrás» la investigación del crimen de la guardia urbana de Barcelona que conmocionó a la opinión pública por su telaraña de historias entrecruzadas con una protagonista indiscutible: la seductora Rosa Peral.

En esta entrevista con Confilegal el autor afirma que “de haber escrito esta historia como ficción, el lector no la hubiera creído”.

En mayo de 2017 apareció un cuerpo calcinado en el maletero de un coche junto al pantano de Foix.

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Era el del guardia urbano de Barcelona Pedro Rodríguez, suspendido de empleo y sueldo unos meses atrás por propinarle una paliza a un motorista.

Mantenía una relación con otra agente, Rosa Peral que, impasible ante el asesinato, se refugió en su antiguo novio, Albert López, miembro también del mismo cuerpo.

Intentaron burdamente atribuir el homicidio al ex marido de Rosa, del que se estaba separando, pero acorralados y nerviosos terminaron detenidos y acusándose el uno al otro del atroz crimen.

El libro es la historia casi en tiempo real no sólo de ese asesinato, sino de otras historias de mentiras, pornovenganzas, amantes despechados y relaciones cruzadas que giran alrededor de una misma protagonista, Rosa Peral, una mujer fría y manipuladora que siempre conseguía todo lo que quería y que ahora espera el juicio en la cárcel.

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Toni Muñoz, reportero de La Vanguardia, autor del libro en el que se relata el crimen.

¿Por qué, como reconoce usted mismo, se obsesionó con este crimen?

Pocas veces ocurre que conoces a los protagonistas de un crimen antes de que se produzca y a mí me pasó con el tema de la pornovenganza de la guardia urbana, una agente que denunció a un alto mando judicial que supuestamente había difundido una foto suya de contenido sexual.

Yo seguía el tema de cerca y entrevisté a la víctima, Rosa Peral, junto al que era su novio entonces, Pedro Rodríguez. Dieciocho días después encontraron el cadáver de Pedro dentro de un coche calcinado junto al pantano de Foix. Unos días más tarde detuvieron a Rosa y a su novio anterior, Albert, cosa que me impactó muchísimo y a partir de ahí empecé a trabajarlo más a fondo y seguir el tema con mucha atención.

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¿Siguió como periodista, el desarrollo y el desenlace?

Seguí el tema para La Vanguardia, porque ya tenía ganado terreno respecto a los demás al haber tenido acceso al entorno de Rosa y Pedro, lo que me facilitó mucho las cosas, por eso fuimos el medio que más publicamos sobre el caso.

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¿Sospechó  al principio de Rosa y Albert?

Yo sospeché tres días antes de la detención. Cuando el abogado de Rosa en el caso de la pornovenganza quiere llevar la acusación de la familia de Pedro y le comunica a Rosa que por un tema de incompatibilidad tiene que dejar su caso.

Esto hace sospechar a Rosa, que se siente acorralada y nerviosa y actúa con precipitación.

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Yo ese día también hablé con el abogado y cuando me dijo que dejaba el caso de Rosa le pregunté si sospechaba de ella. “No te puedo decir nada –me contestó- pero  veo que sabes leer entre líneas”. Cuando escuché esto me di cuenta de que era sospechosa del crimen. Dos días después la detuvieron.

De izquierda a derecha, los guardias urbanos implicados; Albert López, supuesto cómplice del asesinato de Pedro Rodríguez, el novio, quien, aparece, a la derecha con Rosa Peral, supuesta autora del crimen.

¿Le sorprendió la detención?

Muchísimo, porque cuando les conocí, era una pareja normal aparentemente sin problemas.

Hay que tener en cuenta que se trataba de un caso muy duro sobre una foto sexual, estaba acusando a la cúpula de la policía y la acompañaba su pareja actual.

Yo pensé que eran muy maduros para pasar ese calvario juntos, y luego te das cuenta de que no, porque unos días después una se convierte en la presunta autora de la muerte y el otro en la víctima.

¿Parece que en este caso la realidad es más increíble que la ficción?

Siempre digo que si hubiera escrito una novela con esta trama, el lector no se lo hubiera creído porque no tiene verosimilitud, pero los hechos son reales, aunque sobrepasen la realidad.

«Rosa Peral es una mujer con una personalidad particular, muy guapa, muy seductora, que utilizaba el arma de la seducción para hacer lo que le daba la gana, como simultanear relaciones y, a pesar de todo, fascinante»

¿Cree que es eso lo que ha enganchado más al público?

Es un caso muy mediático, por ser policía y por el personaje principal, una mujer con una personalidad particular, muy guapa, muy seductora, que utilizaba el arma de la seducción para hacer lo que le daba la gana, como simultanear relaciones y, a pesar de todo, fascinante.

Hay, además, muchas otras historias cruzadas y el relato ha sido casi en tiempo real.

Como el giro de la historia cuando la actual pareja del ex marido de Rosa declaró lo que dijeron las hijas de la agente: que habían visto a su madre manchada de sangre.

Usted entrevistó a Rosa en la cárcel, ¿Qué impresión le produjo?

Esa entrevista fue un poco la culminación de toda la investigación, yo tenía ganas de darle voz a ella también y realmente tiene un discurso muy convincente, más allá de las palabras, su manera de narrarlo, su capacidad de persuasión y de seducción…, que estoy seguro de que utilizará también durante el juicio.

Pero cuando tomas distancia te das cuenta de que su versión hace aguas por todas partes.

Rosa Peral en una instantánea tomada el día de la reconstrucción de los hechos. LV.

¿Sus respuestas le resultaron poco verosímiles?

Es muy difícil de explicar que durante diez días actuase bajo un miedo insuperable a Albert, como dice, cuando al mismo tiempo enviaba fotos sexuales a su vecino de enfrente tan sólo dos días después de quemar el cadáver de Pedro y esto es solo un ejemplo, toda su actuación tras el crimen no fue precisamente de miedo.

¿Es una mujer fatal sin escrúpulos, una asesina fría y manipuladora?

Sería un error caer estereotipo, ella tiene una reacción fría respecto a Pedro y su familia pero sufre por sí misma cuando se ve acorralada, también con respecto a la custodia de sus hijas, pero en cuanto a los demás tiene pocos escrúpulos, es de una frialdad brutal, con poca empatía excepto con su entorno más próximo.

Es bastante penoso.

Pero también hay que tener en cuenta que en el momento de crimen, aparte del juicio por la pornovenganza, ella está en trámites de divorcio, pendiente de la custodia de sus hijas, con un novio que la controla mucho, sin saber si volver o no con Albert…, en fin, toda una serie de circunstancias que añaden más presión hasta que todo acaba estallando con el crimen.

«Si me baso en la investigación y la instrucción, yo creo que ellos actuaron de común acuerdo en una acción conjunta y premeditada, con el mismo grado de responsabilidad»

¿Quién cree usted que es el verdadero culpable? ¿O lo son los dos?

En el libro aporto una hipótesis, la tesis que barajan las acusaciones en este caso.

Si me baso en la investigación y la instrucción, yo creo que ellos actuaron de común acuerdo en una acción conjunta y premeditada, con el mismo grado de responsabilidad.

Porque aunque se culpan el uno al otro, se cuidan muy mucho de dar detalles de lo que pasó aquella noche.

Durante este tiempo en prisión, usted cuenta que Rosa ha sido imputada y desimputada en dos casos: la muerte de un «mantero» en Montjuic y ¿la preparación del asesinato de su exmarido?

Sí, es un libro con varias subtramas. Por ejemplo, Pedro estaba suspendido de empleo y sueldo por una supuesta agresión y en 2014 hubo una actuación sospechosa de los implicados durante un dispositivo contra el top manta cuando un hombre cayó por un terraplén de 25 metros y murió.

Al ser detenidos, se reabrió el caso pero acabó en nada.

Respecto a Rosa en concreto, otras internas acusaron a Rosa de tramar el asesinato de su exmarido del que se está separando, dijeron que obsesionada con matarlo, incluso intentando conectar con el novio sicario de una de las presas. Su intención, acusaron, era acabar con la vida de su exmarido para que las niñas se queden con sus padres. Este tema se cerró también por falta de pruebas.

Rosa Peral con su uniforme de policía local, en una foto de Crónica Global.

Personalmente, ¿cómo le afectó todo el caso?

Me afectó porque no dejas de vivir lo que es un crimen.

Yo he hecho mi trabajo desde un punto de vista profesional pero cuando contacté con la familia de Pedro pude vivir con mucha proximidad  la tragedia humana que supone acabar con la vida de un hombre de 38 años, con un hijo pequeño y una familia destrozada.

Acabas empatizando con su dolor.

Y eso es lo que he querido transmitir en el libro, que es una investigación fascinante pero también una tragedia.

Y la víctima es Pedro Rodríguez a quien se llevaron de forma injusta.

¿Volvería a hacerlo, a implicarse tanto?

Sí, porque a nivel profesional he intentado ser honesto y profundizar en el mal de forma honesta es una forma de respeto hacia nuestro trabajo y hacia la víctima.