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El Colegio de Abogados de Madrid contrata a Clifford Chance para recuperar los 4,3 millones de € de IBM

Imagen de uno de los momentos de la Junta General del ICAM celebrada este martes y en la que se anunció que se rescinde el contrato con IBM. Foto: ICAM.
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El Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) ha contratado a Clifford Chance, uno de los grandes despachos internacionales, para que elabore  «un análisis jurídico de la situación actual, en el conflicto con IBM, con el fin de explorar las maneras en que se pueden recuperar los 4,3 millones de euros invertidos hasta la fecha sin llegar a un litigio, ante los tribunales».

En el horizonte cercano no se contempla la articulación de una demanda, pero tampoco se descarta.

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«Tenemos la obligación de recuperar ese dinero. Es nuestro deber. Ni uno de nuestros colegiados nos lo perdonaría si no lo hiciéramos», precisan fuentes bien informadas del Colegio. 

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«Ahora mismo se mantienen abiertas las conversaciones con la multinacional estadounidense. Existe un cauce pacífico por el que poder llegar a un entendimiento final, que todavía no se ha dado. Confiamos en que se pueda producir de una forma satisfactoria para ambas partes».

Una voluntad que IBM comparte, según ha hecho saber a Confilegal.

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«IBM está volcada en contribuir al éxito de sus clientes. Nuestros equipos están colaborando con ICAM para alcanzar la mejor solución», explicaron a Confilegal fuentes oficiales de la «Big Blue».

ALONSO ANUNCIÓ LA RESOLUCIÓN DEL CONTRATO EN DICIEMBRE PASADO

Desde el punto de vista del Colegio, lo que ha IBM ha hecho hasta ahora ha sido justificar el retraso en el desarrollo del proyecto.

«Han exculpado a sus trabajadores. La cuestión es compleja y está enquistada ahora mismo. El problema es que el proyecto no ha tenido un final feliz. Lo que ha generado un escenario muy difícil», recalcan.

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En la Junta General del Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) del pasado mes de diciembre, el decano José María Alonso, anunció que resolvía el contrato con la multinacional IBM para la puesta en marcha del proyecto tecnológico denominado ‘Colegio 3.0’, “ante su flagrante incumplimiento”.

Que un decano como Alonso, máximo representante de la mayor corporación de derecho público de Europa, que cuenta con 77.000 colegiados, hiciera esa declaración pública en un marco tan importante como ese son palabras mayores.

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Y así hay que tomarlas.

EL PROYECTO

El proyecto que tenía que desarrollar IBM era un Customer Relationship Management (CRM), una solución tecnológica de gestión de las relaciones con los colegiados y los ciudadanos para mejorar la atención, y otros desarrollos a medida que resolvieran la prestación de servicios de manera más eficiente que las más de cien aplicaciones que tenía en uso el Colegio.

El proyecto tenía, además, como soporte, una nueva página web donde la mayor innovación debía volcarse en el área reservada, es decir, en la parte que compromete a los colegiados y sus numerosos datos y operaciones.

IBM quería seguir con el contrato con el ICAM, pero eran tantas las demoras, que la Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Madrid se decidió a resolver el contrato y renunciar a ningún desarrollo tecnológico posterior.

La multinacional estadounidense, por el contrario, «deseaba seguir adelante».

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IBM CONSUMIÓ UN 56 POR CIENTO MÁS DE HORAS DE LAS PREVISTAS EN EL CONTRATO

En poder del ICAM hay una adenda que justificó la estimación de IBM de que había empleado en el proyecto un 56% más de las horas previstas en el contrato.

Originalmente se contrataron 20.000 horas y la multinacional imputó otras 11.300 que achacó a fallos de los trabajadores del ICAM durante los procesos de ‘Colegio 3.0’.

En euros, este exceso de horas supuso un sobrecoste de 2 millones de euros que habría que sumar a los 4,3 millones de euros que ha costado finalmente el proyecto.

Esta última cantidad se empezará a amortizar en 2019 con 1,11 millón de euros hasta 2023.

Según reveló Alonso en aquella Junta, “se indicará en las próximas fechas a IBM las cantidades que, en su caso, deberá abonar al Colegio por los daños y perjuicios causados por ese incumplimiento”.

“El Colegio se ha dejado la piel para que este proyecto saliera adelante, pero no ha sido posible y, en consecuencia, aunque es una decisión complicada, teníamos que optar por la resolución del contrato y las reclamaciones que correspondan por dicha resolución», concluyó.