El excomisario José Manuel Villarejo afirma que se reunió con «personas muy posicionadas» de Podemos y trabajó para gobiernos del PSOE y sin embargo, esa documentación no ve la luz porque existe «juego sucio» en la investigación en torno al material que se le intervino a su detención.
Lo manifiesta en un comunicado difundido hoy por su abogado, Antonio José García Cabrera, en el que dice que «tras la instrucción judicial» que se sigue contra él en la Audiencia Nacional por organización criminal, extorsión, cohecho y blanqueo, entre otros delitos, «hay una mano que mece no la cuna, sino a ciertos sectores del Estado» para «matarle civilmente» y utilizarle «como ariete» contra víctimas que dice, «no lo son».
«¿Quién está dirigiendo verdaderamente esta investigación? ¿Quién saca, en pleno proceso electoral y justo cuando voy a declarar sobre el 11M, el caso de la tarjeta de la asistente de Pablo Iglesias, rodeada de unos hechos y circunstancias que me resultan enteramente ajenos?», se pregunta Villarejo respecto a la pieza 10 del ‘caso Tándem’.
El excomisario habla de «utilización política» de la causa y plantea «desde cuándo se lleva investigando este asunto para que casualmente se le ofrezca ahora a Pablo Iglesias comparecer como perjudicado» y «por qué sabía él a su vuelta a la actividad política -en el mitin de la plaza del Reina Sofía- que iba a ser llamado si la causa estaba secreta».
PREGUNTA POR QUÉ SOLO EMERGEN SITUACIONES O DOSSIERES QUE AFECTAN E INCIDEN NEGATIVAMENTE CONTRA EL PP O MEDIOS CRÍTICOS CON EL PODER
Villarejo también pregunta «por qué sólo emergen situaciones o dossiers que afectan e inciden negativamente contra el Partido Popular o medios de comunicación críticos con el poder».
«¿Dónde están mis encuentros con directivos mediáticamente relevantes y con personas muy posicionadas del partido del Sr. Iglesias? Se hablaban de cosas muy interesantes, créanme», señala.
Asimismo, pregunta «dónde está la documentación que afecta que afecta al Partido Socialista Obrero Español y a sus gobiernos», por los que «tantas cosas» dice que hizo.
«No por los poderes ejecutivos sino por el Estado al que representaban?», añade.
«¿Por qué ese material no ve la luz? ¿Serán, de una forma casi mágica, coincidentes con los documentos que está resultando imposible desencriptar? ¿Esto no huele a un juego sucio poco digno de un país del que presumimos que es muy democrático?», dice.
El excomisario Villarejo afirma que el proceso seguido contra su persona «se exterioriza en una causa judicial dirigida, prospectiva y universal» que pasa por la indagación de toda su vida profesional, y en parte personal, encaminada a que «no pueda salir con vida de prisión» y a que «no pueda preparar», en compañía de su abogado y encontrándose con mi familia, «una adecuada estrategia de defensa, con todas las garantías, que es la única posible en un Estado democrático y de Derecho».
Y apunta que «también sobrevuela, cual ave rapaz, una causa mediática paralela» en la que se ve «sometido a un linchamiento perfectamente organizado y dirigido».
«Me pregunto por qué con unos medios de comunicación se actúa con celeridad, mandando incluso a la policía judicial, y con otros esa actuación sólo se produce cuando hay informaciones que afectan a una ministra del gobierno socialista o a la línea oficial», expresa.
En este punto hace alusión al digital Moncloa, que ha publicado audios y material que le relacionan con presuntos delitos ya objeto de instrucción en la Audiencia Nacional.
Villarejo cuestiona que se «siga permitiendo» que ese medio «publique impunemente filtraciones de procedencia ilícita casi a diario sin que se haya hecho nada» y niega ser el suministrador del material que se difunde.
«¿Acaso filtro para que me abran cada día un proceso nuevo?», pregunta.
«¿Puede alguien seguir considerando que soy yo el filtrador y que he filtrado justamente cada vez que me iban a poner en libertad? ¿O es que acaso filtro para que me abran cada día un proceso nuevo? ¿No queda ningún periodista crítico que se atreva a informar de que todas las filtraciones me perjudican?», añade.
También pregunta quién está detrás de Moncloa.com. «Ahí está la clave», afirma.
«¿Ningún periodista independiente se atreve a investigarlo aunque resulte evidente, por la procedencia de los audios filtrados, que sólo pueden estar al alcance de organismos oficiales del Estado? No interesa, ¿verdad?», prosigue.
Este comisario jubilado manifiesta que «la prolongación y el agravamiento de un extraño, inhumano y bien premeditado cautiverio, que agudiza cada día» su situación de «indefensión», con sus «comunicaciones intervenidas con el mismo protocolo que se le aplica a un terrorista», le «obliga» a manifestarme por medio de comunicados en relación a una serie de hechos que «no son en modo alguno casuales».
Es entonces cuando sostiene que «se trata de circunstancias, sumadas unas a otras, que dan una perfecta idea de que tras la instrucción judicial que se sigue» contra su persona «hay una mano que mece no aquí la cuna, sino a ciertos sectores del Estado -al que he servido diligente e incansablemente- que buscan dos fines claros».
«El primero, matarme civilmente, aplastando episodio a episodio mi reputación como servidor público y de España; el segundo, utilizarme como ariete presentando como víctimas a quienes no lo son», afirma.
«Resulta evidente que hay interés en tenerme callado y por eso no sólo se me mantiene en prisión, sino que no se me cita a declarar voluntariamente sobre múltiples temas en los que lo he solicitado», manifiesta, y añade que tampoco se le permitió comparecer en el Congreso para que aclarase todo.
«¿De qué tienen miedo? Quiénes, lo tengo claro», dice.
También dice que reitera su «voluntad inequívoca de colaboración con la Justicia, sin reservas; pese a los efectos destructivos» para su salud que una permanencia tan prolongada en prisión dice que le está causando.
«Con la ayuda de Dios espero poder conseguirlo», apostilla.
Por último, señala que «Nelson Mandela decía que no hay mayor escuela de paciencia y perseverancia que la cárcel».
«Y yo no voy hacer otra cosa que perseverar, con toda la fuerza mental de que dispongo, que es aún muchísima, para pacientemente aflorar, como en aquella película de Hitchcok, el coche que esta hundido y escondido entre el fango en el fondo del pantano», concluye.