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Votantes del referéndum ilegal hablan de autogestión en la organización del 1-O en los colegios

Dicen que los 'mossos' no entraron a los centros por la gran cantidad de gente que habíaDe izquierda a derecha: los magistrados Andrés Martínez Arrieta, Manuel Marchena, Juan Ramón Berdugo, Antonio del Moral y Ana María Ferrer, cinco de los siete miembros del tribunal que juzga el 'procés'. Foto: Poder Judicial
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Ciudadanos catalanes que participaron en el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 han relatado ante el tribunal que juzga el proceso independentista cómo a lo largo de la jornada fueron ellos mismos los que se organizaron para llevar a cabo la votación y tratar de impedir la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil cuando se personaron en los centros con el objetivo de cumplir la orden judicial de clausurar los locales e incautar el material electoral.

Han sido citados en calidad de testigos por la defensa de los exconsejeros Jordi Turull y Josep Rull y del expresidente de la ANC Jordi Sànchez.

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La mayoría de los testigos han admitido que sabían que el Tribunal Constitucional había suspendido el referéndum y que la Policía y la Guardia Civil tenían órdenes de impedir la votación, pero han indicado que acudieron ese día a los centros electorales porque consideran que «votar no es delito».

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En ningún caso han identificado específicamente a los miembros del gobierno catalán de Carles Puigdemont como las personas que les animaron a votar, sino que «sabían» que el 1-O había un referéndum y que todos querían participar porque era un día «de fiesta».

Ninguno recibió notificación oficial de a qué centro debían acudir, sino que fueron directamente a los que tienen asignados en cualquier elección ordinaria.

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«No estábamos allí por las declaraciones del gobierno, teníamos muchas ganas de votar», ha señalado un testigo.

«Era la fiesta de la democracia», ha apuntado decir Joan Porras, quien realizó sus visitas diarias a la cárcel de Lledoners (Barcelona), donde estuvieron los separatistas presos antes de ser trasladados a Madrid, para desearles por megáfonía ‘buenas noches’, y ahora se denomina ha apodado ‘Joan Bonanit’ en sus perfiles de redes sociales.

‘TODOS ÉRAMOS LOS RESPONSABLES’

Porras, que ha sido el primero en declarar, ha dicho a preguntas del abogado Jordi Pina como de la Fiscalía y la abogada del Estado, que todos los que estaban presentes en el centro de votación al que él acudió eran los «responsables».

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«Los ‘mossos’ llegaron y nos preguntaron quién era el responsable; dijimos que éramos todos los responsables», ha indicado este testigo, que ha dicho ser miembro «de la ANC, de Òmnium, del FC Barcelona y de la Peña Blaugrana de Manresa».

«Allí me encontré un ambiente festivo, estuve hablando con todos los conocidos. Estábamos allí para defender nuestro derecho a voto», ha manifestado la siguiente testigo, una profesora de Secundaria jubilada cuando le ha preguntado la abogada del Estado para saber si trataron de impedir la actuación de policías y guardias civiles.

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Otra mujer, ama de casa, ha relatado cómo se personó en su centro de votación de la localidad de Dosrius (Barcelona) «antes de las siete de la mañana» para no perderse «si llegaba o no la urna».

De hecho, sobre este asunto ha hecho un relato algo sorprendente al asegurar que a primera hora del 1-O «llegó un coche, aparcó al lado de la puerta del colegio, salió un señor, dejó la urna y se marchó», todo ello en un momento en el que, según asegura, «no había ‘mossos'».

Ha explicado que se quedó todo el día en el centro, aunque ella ya había votado, porque «aquello era una fiesta» y por la «emoción» que les producía el referéndum.

También ha reconocido que permaneció allí después de ver imágenes de cargas policiales en otros colegios: «Habíamos visto imágenes de la Guardia Civil quitando los pantalones a un señor; eso no va de urnas, va de humillación. Me parecía mal marcharse y quería quedarme acompañando a la gente que estaba allí».

La autogestión de la ciudadanía en la organización tanto del mismo día 1 como de los días anteriores para evitar el cierre de los centros ha sido la tónica de la mayoría de los testigos.

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‘SIN REPERCUSIÓN LEGAL’

Otro testigo ha contado que estuvo en un colegio «desde el sábado por la tarde hasta el domingo por la noche», y ha señalado que aunque conocía la suspensión del Constitucional, él entendió que lo que significaba era que el resultado «no tendría una repercusión legal», pero sí que serían «incontestables» en lo que respecta a la voluntad popular.

Este testigo, ha reconocido al igual que otros antes que él que los ciudadanos se colocaron delante de las puertas del centro para dificultar la actuación policial.

Ha justificado su liderazgo ese día entre los demás votantes porque «había sido presidente de la asociación de vecinos» y mucha gente le conocía.

El turno de preguntas de los fiscales, la abogada del Estado y la acusación popular que ejerce VOX también se ha interrogado a los testigos sobre el papel que jugaron los ‘Mossos d’Esquadra’.

La mayoría ha citado la presencia de un ‘binomio’ en las inmediaciones, pero que en ningún caso trató de entrar y permaneció en actitud pasiva.

Un testigo ha asegurado que los ‘mossos’ se les acercaron para preguntar si les permitirían el acceso, a lo que los ciudadanos concentrados contestaron que no.

Otro ha señalado que los agentes «estuvieron allí todo el día, pero vieron que no podían entrar» por la alta concentración de personas.

Un tercero ha afirmado que «una pareja de mossos» fue a su colegio a «visitar» a los votantes «un par de veces».

‘ME COGIERON POR LOS TESTÍCULOS Y ME LEVANTARON’

Otra versión en la que han coincidido los testigos es en subrayar que las intervenciones policiales no respondieron a ninguna provocación por parte de los votantes, sino que han asegurado que los agentes comenzaron a cargar sin mediar palabra.

Uno de ellos, un hombre mayor, ha dicho que se encontraba junto a un grupo de gente sentada en el suelo y que unos agentes le «cogieron por los testículos» y le «levantaron».

La profesora jubilada ha contado que unos agentes la «tiraron al suelo» y le «insultaron» y «amenazaron» mientras ella lloraba.

«Uno cogió mi documentación y le dijo al otro: ‘identifícamela, que ésta se va a enterar. Luego llegó otro y dijo que dejara de hacer el ridículo de tanto llorar», ha contado.

Otro testigo ha relatado que un guardia le «arrancó la camiseta» y le «golpeó en el hombro, en el muslo y en el brazo» mientras otro le dio «una patada en la pantorrilla».

Una mujer ha reconocido que los manifestantes insultaron a los agentes, pero sólo cuando éstos se marchaban, y «puede ser» que escuchara calificativos como «asesinos».