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Los grandes despachos piden ayuda al CGAE para no se les aplique el control horario

De izquierda a derecha: Joan Roca (Roca Junyent); Rafael Fontana (Cuatrecasas); Fernando Vives (Garrigues); José María Alonso (ICAM); Luis de Carlos (Uría Menéndez); Íñigo Sagardoy (Sagardoy); y Carlos Rueda (GA_P).
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La abogacía de los negocios considera contra natura de una profesión como la abogacía el horario de las jornadas de trabajo, que no suele adaptarse a ningún horario convencional, por lo que, de entrada, lo consideran contraproducente para sus respectivos funcionamientos internos.

A pesar de ellos, todos los grandes despachos están trabajando en ultimar este registro de jornada horaria que tendrá que estar operativo a partir del 12 de mayo, domingo; esperan que el Consejo General de la Abogacía Española (CGAE)  haga de interlocutor para, por lo menos, frenar la implantación de esta medida en el sector.

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Curiosamente esta idea, en la que al parecer ya hay un acuerdo entre las grandes firmas, supondría que como viene siendo tónica hasta ahora, los bufetes se ahorrarían el pago de las horas extras a sus abogados y su cotización, algo que tendrán que hacer la mayoría de empresas españolas desde el próximo 12 de mayo.

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El encuentro en el que participaron Fernando Vives, presidente de Garrigues, Rafael Fontana, presidente de Cuatrecasas, Luis de Carlos, presidente de Uría Menéndez, Carlos Rueda, socio director de Gómez-Acebo y Pombo, Iñigo Sagardoy, presidente de Sagardoy y Joan Roca, socio director de Roca Junyent, moderado por José Maria Alonso, decano del ICAM sirvió para acercar la abogacía de los negocios a los Colegios de Abogados.

Al parecer estas firmas de abogados han llegado a una postura común sobre esta nueva obligación legal y quieren que el CGAE intervenga en este tema.

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En este encuentro tomó la palabra Victoria Ortega, presidenta del CGAE, para indicar que estudiarán este complejo asunto de cara a una posible reunión con la Administración, a fin de buscar la forma de estar exento de esta obligación

Todos los intervinientes escucharon con atención las palabras de Iñigo Sagardoy, presidente de Sagardoy Abogados y experto en derecho laboral, quien explicó a los asistentes los pormenores del registro y cómo el Ministerio de Trabajo en principio no ha hecho excepciones con dicha norma en ninguna profesión.

“No tiene mucho sentido que los abogados registren su jornada de trabajo”, dijo.

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Para Sagardoy, estamos “ante una medida compleja de poner en marcha y difícil de implantar que puede generar litigiosidad en la empresa”.

Para este jurista, como para otros consultados por Confilegal, el tiempo de dos meses para adaptarse al Real Decreto Ley que regula dicho control de jornada horaria ha sido insuficiente para las empresas.

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Este asunto salió a colación por el propio Joan Roca que señaló a los asistentes la gran cantidad de consultas que habían atendido en Roca Junyent sus abogados y que no entendía porque los abogados de su despacho tendría que estar sometido al control de jornada como en otras empresas.

Todos estos juristas destacaron que la abogacía de los negocios se encuentra sujeta a un Real Decreto que señala una relación laboral especial de los abogados.

Dicha norma reflejada en el Real Decreto 1331/2006, de 17 de noviembre, por el que se regula la relación laboral de carácter especial de los abogados que prestan servicios en despachos de abogados, individuales o colectivos.

En dicho Real Decreto y su exposición de motivos se insiste en que el abogado tiene una relación singular y especial “y, por tanto, hay que ofrecerle una mayor grado de autonomía en su día a día”.

El control de jornada horaria, es por tanto, a juicio de los letrados españoles algo contraproducente que va contra los nuevos tiempos donde se habla de flexibilidad en el trabajo y el uso de herramientas para lograr estos objetivos de conciliación de vida laboral y personal que tantos anhelan.

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De todas formas, a expensas de saber qué hará el Ministerio de Trabajo ante esta petición, expertos consultados por Confilegal señalan que la idea de las grandes firmas de abogados de no cumplir este registro de jornada puede ponerles en el disparadero y que la Inspección de Trabajo pueda realizar inspecciones en los mismos para saber si cumplen esta norma.

Acercar los grandes despachos a los Colegios

En este encuentro que abrió este XII Congreso de la Abogacía de la Valladolid, José María Alonso, ahora decano del ICAM; pero antes socio director de Baker McKenzie y antes de Garrigues, apuntó la necesidad de una mayor colaboración entre estas firmas legales y las propias entidades colegiales.

Una de las cuestiones que este experto jurista tiene in mente es estudiar la posibilidad de crear en el CGAE una comisión que sirviera de punto de encuentro entre la entidad colegial y los grandes despachos.

En este debate, Fernando Vives apunto que los grandes despachos pueden colaborar en las reformas legislativas que lleguen y a impulsar los valores de la profesión de abogado.

Otra cuestión que mencionó es la acción social de los despachos que cristaliza en actividades pro bono. Para Vives la cuestión también tiene que ver con compartir conocimiento entre ambos colectivos.

Por su parte, Rafael Fontana recordó que la transformación digital es una iniciativa que debe asumir cualquier empresa.

Esto genera “realmente un cambio cultural para que el despacho asuma la necesidad de incorporar la tecnología a su negocio. En nuestro caso ya lo hemos hecho y nos ha hecho más eficientes”.

Y recordó que en Cuatrecasas trabajan 55 ingenieros que ayudan a implementar las aplicaciones tecnológicas del despacho.

“Es el momento de las ‘digital skills’, habilidades tecnológicas que los abogados deben aprender”, indicó.

Luis de Carlos destacó que uno de los grandes hitos de la abogacía es la internacionalización.

“Acompañamos a nuestros clientes donde van porque necesitan de asesoramiento jurídico para poner en marcha cualquier negocio”.

Al mismo tiempo recordó que abogados como Jorge Martín, socio de Uría Menéndez, nuevo presidente de la UIA y Almudena Arpon, de Mendibil, secretaria general de la IBA reflejan la importancia de los abogados españoles en estas instituciones internacionales.

Para Carlos Rueda, la formación debe ser un activo importante de cualquier despacho de abogados.

“En esta formación el papel de la ética y deontología es importante. Hay que enseñar a todos los abogados a respetar estas normas. Todos nuestros abogados que se incorporan a la firma reciben esta formación”.

A juicio de este abogado hay que mejorar los lazos y las relaciones entre los grandes despachos y los colegios profesionales.